Psoriasis genital y aspectos psicológicos

Por Jorge R. Guerra Vázquez Mellado Especialista en Psicología Clínica.

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La psoriasis es una enfermedad que puede afectar tanto a hombres como a mujeres. Aunque muchas veces esta condición es observada en zonas de la piel como las manos y pies, también se puede llegar a presentar en el área genital. Si esta condición se manifiesta en los órganos sexuales, será fundamental tomarla en consideración, explorando la vida sexual del afectado, e incluir dentro del abordaje terapéutico el aspecto psicológico además del farmacológico, con la finalidad de mejorar, de manera integral, la calidad de vida.

La psoriasis puede desarrollarse en varias partes del cuerpo, incluyendo la región genital. Las manifestaciones en dicha zona suelen presentarse tal y como se observan en otras áreas, sin embargo es probable que exista poca conciencia sobre la enfermedad, ya que es común que los pacientes puedan confundirlas con infecciones de transmisión sexual.

El tratamiento para la psoriasis genital requiere tratamiento especializado, ya que la piel de estos órganos es sumamente delgada, vulnerable y sensible, por lo que se debe dejar de lado recetas y ungüentos caseros que podrían empeorar el problema y generar más dolor, sufrimiento, y hasta estigma social.
El tratamiento para la psoriasis genital requiere tratamiento especializado, ya que la piel de estos órganos es sumamente delgada, vulnerable y sensible, por lo que se debe dejar de lado recetas y ungüentos caseros que podrían empeorar el problema y generar más dolor, sufrimiento, y hasta estigma social.

Debido a que la zona genital está estrechamente relacionada con la vergüenza y el pudor, se cuentan con pocos testimonios de pacientes que acudan a tratamiento por este motivo, ya que es frecuente que le hagan frente utilizando remedios caseros, que en muchas ocasiones pueden lastimar más la piel, desencadenando conductas como el “rascar y pelar la piel”, lo cual trae consigo incluso más daño al tejido, dejando heridas y hasta sangrado.

La observación constante del personal de salud ante esta manifestación patológica será indispensable, ya que una característica es la reincidencia de los brotes en tal región, y así, tratar de que el control estricto, que incluirá al binomio profesional de la salud-paciente, limite la generación de sentimientos y experiencias traumáticas.

Es bien sabido que este padecimiento tiene un impacto negativo en aspectos físicos, psicológicos y sociales. En el contexto de la vida sexual también es de suma importancia, debido a que esta zona es parte de la salud y calidad de vida de las personas, sin embargo también es una área poco explorada por profesionales, por los prejuicios y estereotipos que la misma tiene.

Existen escasas investigaciones dedicadas a este problema, las cuales tienen pocas muestras, es decir, población, ya que muchas personas prefieren no mencionar esta zona por el “peso” social tan fuerte.

En dichos estudios se menciona que las personas que presentan psoriasis en el área genital tienen consecuencias negativas tanto físicas como emocionales, a diferencia de las personas que tienen piel sana.

En cuanto a la parte física, se sabe que debido a la sensibilidad de la piel, las personas podrían tener problemas al interactuar sexualmente con sus pares a causa del dolor, comezón o irritación del órgano sexual.

Desde el aspecto emocional, el problema se encuentra relacionado con el estereotipo que el afectado piensa, puede tener su pareja sexual debido a la enfermedad que presentan, por lo que les genera angustia, ansiedad y estrés el contacto íntimo, haciendo que las relaciones sexuales no sólo sean dolorosas a nivel físico, si no que también afecta sus emociones.

Estudios como el de Gupta (Psychiatric and psychological co-morbidity of patients with dermatologic disorders: epidemiology and management. Am J Clin Dermatol. 2003) respaldan la evidencia de que cada enfermo vive su padecimiento de manera distinta, es decir, no hay una correlación entre la gravedad de las lesiones cutáneas y la intensidad del sufrimiento psíquico, por lo que una manifestación de la enfermedad, que para alguien puede ser insignificante, para otra persona es altamente incapacitante, lo anterior destaca la individualización necesaria que se debe tener ante cada caso.
Estudios como el de Gupta (Psychiatric and psychological co-morbidity of patients with dermatologic disorders: epidemiology and management. Am J Clin Dermatol. 2003) respaldan la evidencia de que cada enfermo vive su padecimiento de manera distinta, es decir, no hay una correlación entre la gravedad de las lesiones cutáneas y la intensidad del sufrimiento psíquico, por lo que una manifestación de la enfermedad, que para alguien puede ser insignificante, para otra persona es altamente incapacitante, lo anterior destaca la individualización necesaria que se debe tener ante cada caso.

La psoriasis, por sí misma, suele causar problemas sexuales, sin embargo algunos tratamientos para la misma también los pueden ocasionar, ya que como efecto adverso de algunos tratamientos se ha reportado la disfunción sexual. Algunos pacientes que han consumido medicamentos para tratar esta condición han referido impotencia sexual y disfunción eréctil. Además, la comezón y el comportamiento de rascar podrían ocasionar que la piel genital esté más dañada y por lo tanto más sensible al tacto.

De acuerdo con varias investigaciones publicadas, que se han tomado como referencia para escribir este artículo se menciona que el 40 % de las mujeres que presentan esta condición sostienen que la calidad de vida sexual ha disminuido debido a lesiones localizadas en zonas genitales, esto quiere decir que para ellas ha significado un problema tanto físico como también mental, ya que presentan limitaciones y restricciones en la esfera sexual.

En cuanto a los hombres, ellos reportan menores implicaciones y una escala menor en la disfunción sexual, por lo que se podría pensar que ellos no se encuentran tan preocupados por la afección, y son más propensos a tener una vida sexual activa a pesar de lo doloroso o incómodo que pudiera ser.

También, otra variable a considerar dentro de los estudios, es que las personas mencionan que el tiempo de la problemática y la cantidad de reincidencias pueden afectar el desempeño sexual. Además de esto, es frecuente que quienes se encuentran en una relación romántica estable puedan referir menos problemas sexuales debido a la confianza y compenetración con sus parejas, lo cual es significativo cuando se compara con los individuos que se encuentran solteros y cuyos encuentros sexuales podrían ser “de primera vez”, pues el enfermo puede llegar a sentirse juzgado y visto de mal modo por su condición patológica.

La depresión, y hasta ideaciones suicidas, pueden aparecer durante la evolución de una dermatosis crónica, como la dermatitis atópica o la psoriasis.
La depresión, y hasta ideaciones suicidas, pueden aparecer durante la evolución de una dermatosis crónica, como la dermatitis atópica o la psoriasis.

A pesar de lo anteriormente mencionado, muchos de los pacientes que tienen problemas de piel, y sobre todo de psoriasis, reportan que sus médicos nunca les han preguntado sobre los problemas de piel en áreas como la genital, y mucho menos sobre su vida sexual, lo que da como resultado el sentimiento de un tratamiento deficiente. Por lo tanto, es recomendable que en la evaluación clínica de todos los pacientes se aborde este tema, para así integrar un diagnóstico preciso, cuya repercusión en la mejor conducta terapéutica posible, que integre no sólo el aspecto propiamente fisiopatológico, sino también, psicológico.

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