Disfunción sexual y problemas cutáneos

Por Jorge R. Guerra Vázquez Mellado Especialista en Psicología Clínica.

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El aislamiento social requiere ser tratado mediante un abordaje multidisciplinario.

La sexualidad es parte fundamental de la vida de cualquier persona, sin embargo, a nivel social, los hombres suelen llevar una mayor carga emocional debido a que se considera que deben cumplir y satisfacer a sus parejas en este aspecto; por lo anterior, es importante mencionar algunos problemas dermatológicos que desencadenan inconvenientes en el funcionamiento óptimo de la vida sexual de los pacientes masculinos.

La piel genera contacto inmediato con nuestro mundo exterior, por lo tanto es sumamente importante, pues gracias a este órgano podemos captar señales, interpretarlas y darles significado en nuestra vida.

Cuando la piel se encuentra afectada por una condición dermatológica, podemos observar en el individuo secuelas tanto de origen psicológico como físico, seguidas de un gran impacto en su vida, el cual daña su autoconcepto, confianza y por supuesto, la calidad de su cotidianidad.

El bienestar sexual es parte fundamental de la salud integral del individuo; sin embargo, muchas personas tienden a subestimar los problemas sexuales de los pacientes que pueden haber sido generados ante problemas dermatológicos.

La historia clínica sexual deberá ser considerada como indispensable en cualquier valoración, pues sin duda, en estudios recientes se ha observado que dependiendo de la enfermedad, trastorno o condición que presenta la persona, su vida sexual tiende a variar y causa no sólo estragos físicos, si no también de orden emocional.

La sexualidad en el hombre es fundamental independientemente de la edad: en ella se encuentran arraigados conceptos de hombría, autoestima y confianza personal. Los problemas de disfunción sexual y de eyaculación precoz están ligados definitivamente a la edad, pues se sabe que el primero afecta a la población de los hombres que cursan entre los 40 y 70 años. Por otro lado, la eyaculación precoz, o la falta de control eyaculatorio, se encuentra presente en al menos 20-30 % de la población.

El término falta de control eyaculatorio deriva de una nueva definición que es más apta para dicho padecimiento, pues las personas que tienen esta condición refieren no poder eyacular cuando lo desean, sucediendo esto antes del tiempo que habían pensado o el tiempo deseado para complacer a la pareja.

Con respecto a los problemas en la piel relacionados con la sexualidad, destacan aquellos crónicos y que manifiestan prurito, ya que estas características originan estados psicológicos como estrés, desmoralización, baja autoestima, alteraciones del sueño, fobia social, ansiedad, depresión y trastornos obsesivos compulsivos.

Cabe destacar que lo anterior afecta no sólo a quien lo padece, sino también a quienes lo rodean, por ello es importante que se tomen las medidas necesarias desde el área clínica, terapéutica y de servicios de salud para el tratamiento oportuno.

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La inclusión de la pareja ante problemas de falta de control eyaculatorio o disfunción eréctil es recomendable.

En el área dermatológica existen estudios que demuestran que los pacientes con tratamiento para algunas enfermedades como la psoriasis o el acné presentan erecciones insuficientes.

Las infecciones de transmisión sexual ocasionan inconvenientes tanto cutáneos como psicológicos; los trastornos más comunes relacionados con los últimos son ansiedad, depresión, uso y abuso de sustancias psicoactivas, disfunción sexual, bipolaridad y esquizofrenia.

La ansiedad se despliega ante la interacción de la persona con el entorno, es decir, al estar en contacto con otros, el afectado suele hacer más notoria su enfermedad con actitudes de retraimiento y métodos de evitación, lo que ocasiona rechazo de las personas alrededor suyo, y por lo tanto, se incrementa el círculo vicioso de mayor angustia, estrés y aislamiento, con la consiguiente alteración en el aspecto sexual que esto conlleva.

Por otra parte la depresión puede ocurrir después de un diagnóstico tanto dermatológico como por una infección de transmisión sexual; frente a esta situación es importante el apoyo y contención del paciente, además del tratamiento oportuno que garantice una mejor calidad de vida a pesar de la afección.

Se ha registrado un alto uso y abuso de sustancias en personas que se hallan en tales circunstancias, esto puede deberse a que el individuo intenta suprimir el dolor emocional que conlleva la patología; sin embargo, los síntomas no son eliminados; es más, en algunos casos la enfermedad empeora, tanto por la sustancia que consume, como por la desidia para buscar apoyo especializado.

Diversos trastornos pueden desarrollarse ante la insatisfacción sexual: ansiedad, depresión y trastornos obsesivo-compulsivos

Los trastornos obsesivos compulsivos también pueden ser comunes en dichos pacientes, ya que se desarrollan rituales que buscan minimizar los daños causados por la enfermedad, los cuales frecuentemente empeoran la condición inicial, ya que llegan a utilizar medicamentos u otros remedios que, como efecto adverso, incrementan el prurito, dolor y la disfunción que ya padecían.

Es importante recordar que cualquiera que sea la problemática, los hombres suelen estar predispuestos a cumplir con el rol sexual, así como complacer y satisfacer a la pareja, sin embargo, nunca se debe descuidar la salud física y emocional, pues de ella podría depender el desempeño, no sólo sexual, sino integral (contacto con el entorno). Un tratamiento adecuado constará de trabajo médico y psicológico, con el cual se evaluará clínicamente el padecimiento físico, a fin de ofrecer apoyo y contención emocional que mejoren la calidad de vida del paciente en todos los aspectos.

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