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La fotoprotección engloba el conjunto de los medios naturales y artificiales —o uno de ellos– capaces de oponerse a los efectos indeseables del sol, sin embargo, para obtener los mejores resultados es necesario hacer un análisis de las características del individuo y el medio en el que se desarrolla.

Un producto de protección solar (PPS) está compuesto por excipientes y moléculas activas que impiden la penetración de los fotones en la piel, actuando como filtros o pantallas.

Los filtros

Son sustancias químicas de síntesis que absorben la energía luminosa en función de su espectro de absorción. Estos cromóforos pueden ser de espectro estrecho, sin absorber más que los UVB, o de ancho espectro y absorber los UVB y los UVA.

Las pantallas

Son polvos inertes que reflejan y difunden los UV, la luz visible y el infrarrojo (IR). Las sustancias utilizadas son el dióxido de titanio, el óxido de zinc, el óxido de hierro, el óxido de magnesio y partículas de mica o talco. Algunas de ellas se han utilizado asociadas a filtros químicos para aumentar la fotoprotección en el UVA largo y en la luz visible. El uso de formas micronizadas ha permitido mejorar la estética de estas pantallas reduciendo el aspecto blanquecino de la piel. La disminución del tamaño de las partículas puede sin embargo modificar las propiedades reflectantes y disminuir la protección contra los UVA largos, lo que ocurre por ejemplo en el caso del dióxido de titanio (Ti02) micronizado y en menor medida en el caso del zinc. Estos polvos micronizados pueden utilizarse sin filtro químico o combinados con antioxidantes.

Factor de protección solar (FPS)

El valor del FPS permite comparar el grado de protección ofrecido por los diferentes productos, pero no garantiza la duración de la protección.

La protección con el uso de gafas de sol, sombrero, ropa adecuada y evitar la exposición en horas de mayor radiación, son conductas que deben ser implementadas desde pequeños

Clasificación de los PPS

De acuerdo con algunos comités de expertos internacionales, se ha propuesto una nueva clasificación de los PPS basada en el carácter compuesto de la protección contra UVB y UVA. Así pues, un producto sólo podrá tener categoría de PPS si reúne los tres criterios siguientes: un FPS de al menos 6, un FP-UVA cuyo valor sea superior o igual a un tercio del FPS (proporción FPS/UVA-PF ≤ 3) y una longitud de onda crítica mínima de 370 nm. Lo anterior clasifica a los FPS en cuatro categorías.

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Los expertos opinan que los productos cuyo FPS es inferior a 6 no son protectores solares. Todos ellos están sin embargo de acuerdo en la conveniencia de limitar los índices superiores a 60, ya que con los métodos de determinación actuales y los datos científicos disponibles no se puede garantizar su ventaja protectora frente a los productos de índice 60.

De especial interés es mencionar lo útil que resulta comenzar desde pequeños con una educación en protección solar. En el niño, la fotoprotección debe centrarse ante todo en la limitación del tiempo de exposición al sol y en el uso de ropa adecuada. Deben evitarse las horas de máxima radiación solar (10-16 horas). La camiseta debe ser de color oscuro y de un tejido tupido (FPU ≥ 30). No hay que olvidar el gorro y las gafas de sol. También hay que dar de beber al niño frecuentemente para evitar los riesgos de insolación.

Fotogenotoxicidad. La alteración de la estructura química del ADN puede causar la aparición de mutaciones o conducir a la muerte celular. Los principales tipos de daños inducidos son los recortes de la cadena nucleotídica, los enlaces covalentes con las proteínas y los productos de modificación de las bases.

Los PPS deben ser sólo un apoyo para las zonas peor protegidas por la ropa. Su uso no debe limitarse a las exposiciones de ocio, y en cualquier zona descubierta ha de aplicarse PPS. Debe elegirse un producto de protección media o alta (nueva clasificación de la AFSSAPS) dependiendo del fototipo. El uso de productos de protección alta sólo está justificado en caso de radiación solar extrema o en estancias en la montaña. Las cremas están adaptadas para la cara, y las leches son preferibles para el cuerpo. El uso de pantallas en lugar de filtros sólo está indicado si existe riesgo de alergia y si el niño tolera la mascarilla. No hay datos que aseguren que las pantallas sean más seguras que los filtros.

Puntos importantes

Aunado a lo anterior, es fundamental destacar algunos comentarios fundamentales:

• Las insolaciones son peligrosas sobre todo en los niños. Los bebés y los niños pequeños no deben exponerse al sol ni al calor.

• Seguir utilizando protecciones indumentarias (sombrero de ala ancha, gafas de sol, camiseta, etc.).

• Aplicar de forma homogénea una capa adecuada del PPS, cuya cantidad podrá determinar el consumidor según las indicaciones escritas en el producto. Mediante cualquier método que estime necesario, el fabricante deberá indicar de forma clara la cantidad óptima para aplicar, que será de 2 mg/cm2. Disminuir a la mitad esta cantidad divide por 2 o 3 la protección.

• Repetir frecuentemente la aplicación del producto. La protección debida al producto disminuye según la actividad física, los baños, el sudor, roces e intensidad solar. Para conseguir una eficacia óptima, los PPS deben aplicarse 15-30 minutos antes de la exposición al sol y 15-30 minutos tras el comienzo de ésta.

• Los PPS protegen la piel durante un periodo de aplicación limitado y no deben ser pretexto para prolongar el tiempo de exposición solar.

• La mejor protección sigue siendo evitar el sol y la capacidad individual de adaptación a las condiciones solares. El uso de un PPS que asegure una protección eficaz es uno de los múltiples medios naturales o artificiales capaces de contrarrestar los daños cutáneos causados por el sol. Así, la educación pública debe basarse, por una parte, en el buen uso del sol y, por otra parte, en el empleo óptimo de los protectores solares.

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