Viviendo con vitiligo

Por Jorge R. Guerra Vázquez Mellado Especialista en Psicología Clínica.

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Su etiopatogenia ha sido estudiada exhaustivamente en las últimas décadas, sin embargo, aún existe poca claridad sobre ésta. Se han postulado cuatro teorías principales sobre sus posibles causas, que corresponden a la teoría genética, teoría de autotoxicidad, teoría autoinmune y teoría neural.

Esta condición de la piel, que se manifiesta con la despigmentación de la piel, suele conllevar consecuencias psicológicas que posiblemente se desarrollen por causa de la respuesta del entorno hacia las personas que la presentan. Es importante diagnosticar cualquier trastorno mental o psicológico para que el tratamiento sea integral y así mejorar la calidad de vida de los pacientes.

El vitiligo es un problema de pigmentación que afecta a alrededor del uno por ciento de la población mundial independientemente de la edad y el género. Éste se presenta como manchas blancas en la piel, las cuales podrían tener simetría entre ellas; además es de carácter progresivo y adquirido, con etiología aún desconocida.

Su etiopatogenia ha sido estudiada exhaustivamente en las últimas décadas, sin embargo, aún existe poca claridad sobre ésta. Se han postulado cuatro teorías principales sobre sus posibles causas, que corresponden a la teoría genética, teoría de autotoxicidad, teoría autoinmune y teoría neural.

Aunque este padecimiento en sí no suele afectar el funcionamiento orgánico, puede ser altamente significativo en el desarrollo y calidad de vida desde el aspecto psicológico.

Se ha observado que los pacientes que lo presentan pueden desarrollar baja autoestima, baja concepción de la imagen corporal y una pobre calidad de vida respecto al desarrollo social de sí mismos.

Los pacientes con vitiligo reportan problemas sociales en relación con actividades de la vida cotidiana, debido a que es constante el rechazo y las reacciones negativas por parte de otros individuos, quienes creen que tocar o estar cerca de una persona con estas características podría generar un contagio.

Al conocer a personas distintas a las del entorno social personal, los afectados pueden presentar mayores niveles de ansiedad y vergüenza, causando no sólo efectos negativos en su vida si no también en su vida sexual, pues existe un gran estigma entre las personas que no tienen mucho conocimiento sobre este problema.

Algunos pacientes han mencionado a lo largo del tiempo que se sienten discriminados y señalados por los demás, lo que genera en ellos trastornos mentales como el trastorno de ansiedad generalizada y trastornos del estado de ánimo, como la depresión.

Dependiendo de la localización de las despigmentaciones, también es mejor o peor la respuesta social. Existen algunas personas que sólo la tienen en el área de las manos y los brazos, sin embargo hay otras que las desarrollan en áreas de la cara, lo cual genera mayor visibilidad por la importancia que se le ha dado a nuestro rostro, creando reacciones como asombro, desconcierto, miedo y hasta rechazo.

Hablando sobre cuestiones de género, se estima que las mujeres presentan mayores problemas psicológicos por esta condición en comparación con los hombres, esto puede ser debido a que ellas se encuentran más expuestas a la crítica social frente al estereotipo que se tiene en relación con el concepto de belleza.

En cambio los hombres -—aunque respecto a ellos también existe cierto estereotipo de belleza—, pueden permitirse ser más libres, pues la autoestima y la imagen personal no necesariamente se encuentran relacionadas con la apariencia física.

Muchos de los pacientes con este padecimiento no consultan a los doctores porque es común pensar que no se tienen problemas de origen físico cuando se tiene esta condición, sin embargo al no echar mano de los servicios médicos no se revisan síntomas psicológicos como los anteriormente mencionados, y se podrían presentar problemas en el tratamiento integral de quienes lo presentan.

Es común que las personas que hacen visitas frecuentes a sus médicos, obtengan mejores niveles en calidad de vida, ya que al ser escuchados y obtener información científica que otorga conocimiento y seguridad, se hallan mejor preparados para enfrentar su entorno inmediato y con esto educar, además de concientizar a las personas cercanas respecto al problema, para así tener mejor respuesta por parte de ellas.

El manejo siempre deberá ser desde la parte médica, pero también desde la psicológica, ya que en muchas ocasiones, aunque veamos a las personas manejarse en su vida de manera ordinaria, podrían presentar trastornos vinculados con la parte psicológica.

Es importante trabajar con los pacientes el área del autoconcepto, es decir, trabajar en aceptar su imagen corporal y aceptar estos rasgos presentes, sin duda será un reto ya que nuestra autoestima está en constante desarrollo con el entorno social, sin embargo con un tratamiento oportuno se puede canalizar la problemática y enfocarla como rasgos característicos de una persona distinta y única, lo cual también genera satisfacción al saberse aceptados por las personas independientemente de la condición que tengan.

La psicoterapia puede ser de gran ayuda. Trabajar con las emociones y sentimientos que se han desplegado durante las distintas fases de la afección puede reducir los niveles de estrés y generar mayor confianza en la propia persona, además de un concepto propio más actualizado y sobre todo, verdadero.

El tratamiento integral considerará de modo importante la esfera psicológica, fomentando la autoaceptación para favorecer el desenvolvimiento natural cotidiano frente a esta situación.
El tratamiento integral considerará de modo importante la esfera psicológica, fomentando la autoaceptación para favorecer el desenvolvimiento natural cotidiano frente a esta situación.

Además, habrá que profundizar en las relaciones sociales de las personas, observar su red o redes de apoyo; si es necesario hablar sobre el tema, generar grupos de apoyo así como grupos enfocados a los familiares o personas cercanas a las que presentan la afectación, con el fin de que quienes las rodean puedan sentir una mayor empatía, cercanía y apertura, lográndose así mayor aceptación y por ende un mejor pronóstico para nuestros pacientes.

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