Esclerosis Múltiple: principal causa de discapacidad neurológica

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En México así como en otros países en desarrollo, la Esclerosis Múltiple (EM) representa un reto en el sistema de salud pública, ya que en los últimos años ha registrado un aumento en su incidencia con importante afección en la calidad de vida de los pacientes.

En el marco del Día Mundial de la Esclerosis Múltiple y de acuerdo con datos de la Federación Internacional de Esclerosis Múltiple, se calculan 17 casos por cada 100 mil habitantes.

La EM es un padecimiento crónico, inflamatorio, desmielizante del sistema nervioso central. Se caracteriza por la recurrencia de eventos neurológicos multifactoriales, y aunque no hay un patrón establecido acerca de la gravedad, se pueden presentar síntomas tan variados como: visión borrosa, extremidades frágiles, sensación de hormigueo, inestabilidad, problemas de memoria y fatiga extrema, entre otros.

Ante este panorama el doctor Eli Skromne señaló: “es primordial que la comunidad médica conozca las diferencias de la EM en relación con otros padecimientos, esto con el objetivo de realizar un diagnóstico y establecer un pronóstico que nos permitan brindar la mejor atención a los enfermos”.

La EM es una enfermedad que depende en gran parte de la latitud; la incidencia de la enfermedad aumenta cuanto más grande es la distancia respecto al ecuador, situación que puede estar relacionada con diversos factores de riesgo como dieta alta en sodio, poca exposición a la luz solar, ser mujer, tabaquismo e historia familiar o genética. Es una enfermedad difícil de detectar, ya que algunas personas no presentan síntomas durante gran parte de su vida, mientras que otras pueden manifestarla de manera muy frecuente en forma de brotes, que suelen confundirse con otras enfermedades.

En su participación la Dra. Verónica Rivas, Jefa de la Clínica de Esclerosis Múltiple y Enfermedades Desmielinizantes del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN), indicó que “aunque la EM es una enfermedad para la cual aún no existe cura, el objetivo del tratamiento está enfocado en prevenir la discapacidad, reducir la frecuencia de las recaídas, su gravedad y duración, mejorar los síntomas y restablecer la funcionalidad de los pacientes con el mínimo de efectos secundarios”.

Tomando en consideración que la EM es una de la principales enfermedades neurológicas que afecta a la población joven (en su mayoría en mujeres en edad reproductiva), en la actualidad se cuenta con la aprobación del fármaco acetato de glatiramer, el cual está indicado durante todas las fases del embarazo, concluyó la especialista Rivas.

Las estadísticas mundiales indican que de no tener un tratamiento oportuno, los pacientes tendrán una significativa reducción en su capacidad de caminar tras cinco años de presentarse la enfermedad, y requerirán de asistencia para realizar actividades cotidianas en 10 años; demandarán instrumentos de apoyo como bastón y necesitarán una silla de ruedas a los 15 años de padecerla. Al respecto se ha logrado demostrar que entre más temprano sea el tratamiento, más eficaz será la reducción en la progresión de la enfermedad.

Debido a que esta enfermedad tiene un curso impredecible, su diagnóstico depende en gran parte de la documentación de eventos neurológicos separados por tiempo y espacio, además, se apoya en estudios paraclínicos (como la RM).

El diagnóstico se realiza por medio de escalas que miden distintos aspectos de deterioro neurológico producido por la enfermedad, y de las consecuencias personales y sociales. La escala más utilizada es la EDSS (Expanded Disability Status Scale), que cuantifica la afectación de 8 sistemas funcionales (piramidal, cerebelar, troncocerebral, sensibilidad, intestino y vejiga, visual, mental y otros). Los aspectos que se toman en consideración para la valoración de la respuesta al tratamiento y la evolución del paciente son: Número de recaídas; EDSS y evidencia de cambios en la RM.

En su participación, el Dr. Miguel Osorno, presidente de la Academia Mexicana de Neurología, hizo un llamado a la comunidad médica, ya que “se necesita más investigación para determinar con mayor precisión el origen de la enfermedad, factores desencadenantes y agravantes, para poder desarrollar mejores tratamientos modificadores de la enfermedad y tal vez en un futuro curativos”.

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