Hipertensión arterial, grave problema de salud en México

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Aunque en México se estima que en promedio 15 millones de adultos mayores de 70 años serán hipertensos, este padecimiento ya no es privativo de este sector, ya que el estilo de vida actual ha provocado que cada vez más adultos jóvenes se integren a la lista.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) de Medio Camino, del Observatorio Mexicano de Enfermedades No Transmisibles, 7 de cada 10 mujeres (70.5%) y 5 de cada 10 hombres (48.6 %) no cuentan con diagnóstico de hipertensión previo.

Obesidad, tabaquismo, estrés, alta ingesta de sodio (sal), dietas elevadas en grasas saturadas, son sólo algunos de los factores que provocan que uno de cada cuatro adultos en México padezcan hipertensión arterial (HTA).

En el marco del Día Mundial de la Hipertensión Arterial, el Dr. Luis Antonio Alcocer Díaz-Barreiro, Presidente de la Sociedad Interamericana de Hipertensión, y Director General del Instituto Mexicano de Salud Cardiovascular, explicó que “reducir las cifras de presión arterial (PA) de una manera rápida y eficaz comporta una reducción del riesgo vascular y mejora el pronóstico de los pacientes hipertensos. La incorporación de terapias combinadas y en especial las combinaciones en dosis fijas se han mostrado particularmente eficaces en la reducción de las cifras de la PA de una manera rápida, segura y bien tolerada, fundamentalmente enfocada en los pacientes con riesgo cardiovascular alto o muy alto”.

El uso de combinaciones en dosis fijas se ha asociado también con un aumento en el cumplimiento terapéutico y en la adherencia al tratamiento antihipertensivo, contribuyendo de forma clara a un incremento en la tasa de control de la PA, y por tanto a la reducción de la morbimortalidad asociada.

El tratamiento para la HTA se divide en una parte farmacológica y otra que no lo es. “El objetivo del tratamiento es evitar las complicaciones a largo plazo y requiere de la prevención, terapia y control de otros factores de riesgo, así como de otras comorbilidades”, recalcó el Dr. Alcocer.

47.3 % de los casos desconoce que padece HTA al momento de establecerse el diagnóstico; de éstos, sólo 73 % recibe tratamiento farmacológico, y menos de la mitad tiene la enfermedad controlada.

Los beneficios de la terapia combinada son muy claros. Se utilizan dos o más medicamentos antihipertensivos cuyo mecanismo de acción sea complementario, las dosis son menores que las utilizadas cuando se usan como monoterapia (reduciendo la posibilidad de efectos secundarios). La combinación siempre mejora la adherencia al tratamiento y se pueden cubrir mejor los factores de riesgo que tiene el paciente; también el cumplimiento terapéutico es mayor frente a las dosis libres, pues los pacientes muchas veces no toman el diurético o tienen olvidos en las tomas de todos los medicamentos.

Por otra parte, el crecimiento desmesurado en la prevalencia de las enfermedades crónicas esenciales del adulto (ECEA), como la hipertensión arterial sistémica (HTAS), la DM tipo 2, la obesidad, el síndrome metabólico y la aterosclerosis, entre otras, ha permitido que entidades nosológicas hayan superado la prevalencia de las enfermedades transmisibles, lo cual ha contribuido de manera considerable a la carga de los gastos en el sector salud.

De acuerdo con el IMSS, el gasto en 2014 fue de un total de $3,964 millones de dólares (mdd) en las nueve principales enfermedades crónicas, excepto cáncer, mientras que la cifra por el mismo concepto para la SSA fue de $1,429 mdd.

En este contexto, el Dr. Francisco Javier León Hernández, Presidente de la Asociación Nacional de Cardiólogos de México (ANCAM), comentó que “en la edad reproductiva, existe mayor incidencia de HTA en hombres, en general, pero las mujeres responden con menor eficacia a los tratamientos. La tasa de mortalidad es muy alta en las mujeres hipertensas. La mujer generalmente tiene mayores problemas de sobrepeso y obesidad, sufre cambios hormonales en todas las etapas de su vida y consume tabaco y alcohol en ciertas regiones, algo más que en épocas pasadas”.

En estas mujeres aumenta el riesgo de diabetes, HTA, dislipidemia y enfermedad cardiovascular, por aumento de los marcadores inflamatorios circulantes. “En ellas se trata de modificar el estilo de vida, acostumbrarse a una dieta balanceada, bajar de peso y hacer ejercicio de manera regular,” agregó el Dr. León Hernández.

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