Evento vascular cerebral, tercera causa de muerte en México

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Por el Dr. Fernando Daniel Flores Silva
Especialista en Neurología Vascular. Adscrito
a la Clínica de Enfermedad Vascular Cerebral
en el Instituto Nacional de Ciencia Médicas
y Nutrición “Salvador Zubirán”.

Es considerado una emergencia médica, y mientras mayor sea el tiempo de la interrupción del flujo sanguíneo, mayor será el daño.

El Evento Vascular Cerebral (EVC) puede ocurrir cuando una arteria se obstruye produciendo interrupción o pérdida repentina del flujo sanguíneo cerebral, o bien, ser el resultado de la ruptura de un vaso, dando lugar a un derrame. La importancia de un reconocimiento oportuno puede hacer la diferencia entre la vida y muerte del paciente.

En México y Latinoamérica es la tercera causa de muerte y la segunda de invalidez en adultos mayores de 60 años de edad. Desafortunadamente cada año 15 millones de personas fallecen durante las primeras horas y otra cifra similar sobrevive, mas permanece con secuelas graves que generan gastos catastróficos para sus familiares e instituciones de salud.

ElEVC ha ido en aumento debido al envejecimiento de la población, al incremento de la esperanza de vida y a factores de riesgo como diabetes, tabaquismo, sobre peso y obesidad, colesterol elevado e hipertensión arterial; tanto es así, que el país tiene una incidencia de 230 casos por cada 100,000 habitantes, siendo la tercera causa de muerte y la segunda tanto de invalidez como de demencia en adultos mayores, sólo después del alzheimer. Generalmente, los infartos cerebrales se asocian con secuelas angustiantes y permanentes, ya que no sólo afecta el movimiento sino también la memoria, el pensamiento, la comunicación, las emociones y, por supuesto, la calidad de vida de quienes las experimentan.

Aproximadamente, la mitad de los pacientes que salen avante de esta condición de salud queda con un mayor o menor grado de incapacidad funcional, y un tercio de ellos precisa ayuda de sus familiares o cuidadores para realizar sus actividades básicas.

Cabe destacar que un evento cerebrovascular se puede clasificar como: isquémico (agudo o transitorio), que se produce por el bloqueo de una arteria del flujo que lleva sangre al cerebro debido a un trombo o coágulo, y hemorrágico, cuando se rompe un vaso sanguíneo. Aunque ambos representan una emergencia médica, el 80 % de los casos son por infarto cerebral isquémico cuyos síntomas se pueden resolver con mejor pronóstico de recuperación, mientras que el hemorrágico ocurre en el 20 % de los casos, y requiere de complicadas intervenciones quirúrgicas, y la rehabilitación es más lenta e impredecible.

Si bien existe una ventana de aproximadamente 4 horas y media desde que ocurre un accidente cerebrovascular hasta que se llega a los servicios de urgencia, es fundamenta la cortar todavía más el tiempo de espera y recibir atención neurológica, pues de esta manera habrá mayor posibilidad de deshacer el trombo y restablecer la circulación de la arteria ocluida con fármacos eficaces como los activadores tisulares del plasminógeno, que son una terapia trombolítica indicada para el tratamiento inmediato del EVC isquémico agudo.

Es necesario hacer hincapié en que el infarto cerebral agudo debe considerarse un problema de salud pública, ya que en México hay una gran falta de conocimiento respecto a la enfermedad; se necesita más infraestructura hospitalaria, capacitación del equipo médico involucrado tanto para el diagnóstico como para el tratamiento y, sobre todo, mayor acceso a medicamentos trombolíticos.

Es relevante señalar que muchos pacientes están llegando al hospital fuera de la ventana de tiempo y, por lo tanto, aumentan las complicaciones, la discapacidad y los costos económicos..

El EVC es una alteración neurológica que puede aparecer, generalmente sin aviso. Los síntomas de alerta son:

• Debilidad en la mitad de la cara

• Alteración repentina de la visión borrosa en un ojo o ambos

• Pérdida repentina de la fuerza en un brazo, una pierna o ambos

• Sensación de hormigueo en la cara, brazo o pierna

• Aparición repentina de problemas para hablar o entender lo que se escucha –o ambas–, acompañadas por balbuceo; desequilibrio o inestabilidad

• Dolor de cabeza degranintensidad

Conocer los síntomas permite a los médicos actuar con rapidez para evitar la discapacidad y la muerte prematura del paciente.

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