Enfermedades reumáticas, consulta frecuente en la práctica general

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Por el Dr. Antonio González-Pineda,
Subespecialista en Reumatología.

Afectan principalmente al sistema musculoesquelético (articulaciones, huesos, músculos, tendones y ligamentos), e inclusive otros órganos como corazón, pulmones, ojos, piel y vasos sanguíneos.

El término enfermedades reumáticas (ER) abarca un extenso grupo de padecimientos que en su mayoría cursan con manifestaciones sistémicas, cuya principal característica esla afección articular. Aunque suelen compartir algunos síntomas y signos, destaca la presencia de inflamación.

Se presentan en cualquier género, raza y edad. En México no existe estadística precisa de cuántas personas sufren estos trastornos, sin embargo, son una de las causas más frecuentes de consulta en la práctica general. Existe afección predilecta de acuerdo con los diversos grupos de edad, siendo por ejemplo la osteoartritis una enfermedad que afecta principalmente a personas mayores de 40 años: la artritis reumatoide y el lupus eritematoso sistémico son más frecuentes en las mujeres en edad fértil, la espondilitis anquilosante, en hombres menores de 40 años y la gota, en hombres mayores de 50 años.

Es importante mencionar que hay enfermedades reumáticas que afectan también a la población pediátrica, destacando la artritis idiopática juvenil.

En México las ER más prevalentes son: artritis reumatoide, osteoartritis, lupus eritematoso sistémico, fibromialgia y gota.

En su mayoría las ER cursan con dolor crónico y algún grado de discapacidad que merma la calidad de vida de los pacientes. Además de los días laborales y escolares perdidos, las ER representan un problema de salud pública que genera altos costos económicos y sociales. Está comprobado que algunas ER, como la artritis reumatoide, reducen la esperanza de vida hasta 10 años, siendo comparada con la mortalidad asociada con la enfermedad coronaria.

Se tienen identificadas más de 200 enfermedades reumáticas, y se pueden dividir en 5 grupos: 1) degenerativas, 2) autoinmunes inflamatorias, 3) asociadas a alteraciones del metabolismo, 4) con dolor regional o generalizado y 5) reumáticas hereditarias.

De acuerdo con su etiología se clasifican en: 1) autoinmunes, cuando el sistema inmunitario del organismo presenta pérdida de la tolerancia; suelen ser más frecuentes en mujeres (artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico); 2) degenerativas, se producen por el desgaste de los cartílagos u otras partes del sistema músculoesquelético (osteoartritis); 3) metabólicas, el daño articular se da por un defecto en el metabolismo de algunos elementos como ácido úrico o calcio (gota, osteoporosis, hemocromatosis, enfermedades tiroideas); 4) congénitas, personas que nacen con algún defecto de la colágena, la sintomatología no necesariamente aparece desde el momento del nacimiento, en algunos casos se presenta hasta la adolescencia o la edad adulta (síndrome de Marfan), y un quinto grupo especial en el que la manifestación principal es el dolor generalizado (fibromialgia o dolor regional complejo). Es posible que un paciente presente dos o más enfermedades reumáticas (las ER autoinmunes cursan con un desgaste acelerado articular, y en consecuencia muchos pacientes presentan una ER degenerativa secundaria).

Tanto el paciente como el médico, pueden pasar por alto los primeros síntomas, o confundirlos con otro proceso, lo que retrasa el abordaje oportuno.

En general estas patologías manifiestan dolor crónico, inflamación en una o más articulaciones, rigidez articular matutina, debilidad generalizada, alteraciones del sueño, fiebre, alteración de la función de las articulaciones (que deriva en falta de movilidad), fatiga y malestar general.

Dependiendo la enfermedad se verán alterados otros órganos o sistemas. Varias ER afectan órganos como: corazón (derivando en ateroesclerosis acelerada o pericarditis); riñón (manifestándose con orina espumosa o con sangre); sistema nervioso (parestesias y alteraciones de la fuerza muscular); sistema gastrointestinal (diarreas, en ocasiones sanguinolentas, hiporexia, regurgitación o dolor abdominal); pulmonares (disneaotoscrónica); piel (psoriasis o vasculitis); órganos de los sentidos (uveítis oxeroftalmia); así como signos y síntomas generales (fiebre, astenia o adinamia). La sintomatología en las ER es muy variable, pero como se ha mencionado con anterioridad, la principal característica es la afección articular.

Lo principal para establecer un diagnóstico correcto es una anamnesis y exploración física completa. En función de los hallazgos se realiza un abordaje diagnóstico que involucre pruebas específicas de laboratorio e imagen.

El tratamiento depende completamente de la enfermedad, el estadio y condición general del paciente. Hasta el momento no hay cura para la mayoría de las ER y los fármacos, así como otras intervenciones, se limitan a aliviar los síntomas, retrasar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida del paciente. El pronóstico varía en cada caso; en una minoría tiende a progresar rápidamente y ser fatal.

Los tratamientos farmacológicos incluyen: analgésicos orales o locales, AINE, medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad, medicamentos biológicos o modificadores de la respuesta biológica, y glucocorticoides.

Además de los fármacos se recomienda actividad física adecuada para cada paciente, dieta apropiada y diversas terapias de rehabilitación.

Es importante identificar de manera temprana estas enfermedades, ya que su tratamiento oportuno impacta de manera positiva en el pronóstico de los pacientes.

Los médicos de primer contacto tienen una participación muy valiosa y deben estar familiarizados con las características de estas enfermedades, para proceder a realizar una referencia oportuna al médico especialista en caso de ser requerido. Varias de estas enfermedades, al ser multisistémicas, requieren un equipo multidisciplinario en el que participarán cirujanos ortopédicos, enfermeras, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, nutriólogos y psicólogos, entre otros.

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