Menopausia y climaterio

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Por el Dr. Julio Horacio Morfín Martín,
Experto Latinoamericano en Climaterio y Menopausia 

por la Federación Latinoamericana de Climaterio y Menopausia.

La edad promedio global de la menopausia ocurre a los 50 años; en las mujeres mexicanas, de acuerdo con estudios que se han realizado, suele presentarse entre los 47 y los 48 años de edad.

La menopausia se define como la última menstruación en la vida de la mujer; esla consecuencia del cese definitivo de la actividad folicular ovárica con la que los ovarios dejan definitivamente de producir hormonas; es solo el último sangrado menstrual, y no una enfermedad. El climaterio es la etapa de la vida de la mujer que transcurre del periodo reproductivo al no reproductivo; inicia entre los 35 a 40 años, y termina a los 65 años, pasando en ese momento a la senescencia.

Durante la primera parte de esta etapa, antes de que se presente la menopausia, conocida como transición menopáusica o premenopausia, la función de los ovarios comienza a declinar manifestándose principalmente por alteraciones en la duración, cantidad y frecuencia de los ciclos menstruales. También pueden referirse síntomas vasomotores como bochornos y sudoraciones excesivas, más frecuentes estas últimas durante las noches. Otros síntomas y signos son: resequedad vaginal, disminución del deseo sexual, cambios abruptos del estado de ánimo, irritabilidad, ansiedad, depresión, falta de concentración y dificultad para conciliar el sueño o insomnio; también hay adelgazamiento y resequedad de la piel, adelgazamiento y pérdida de cabello, algunas mujeres pueden presentar más vello facial. Esta etapa integra el síndrome climatérico.

A los años que siguen a la última menstruación se le denomina posmenopausia (etapa que se extiende hasta la muerte). Algunos factores ambientales y del estilo de vida pueden alterar el tiempo en que se presenta la menopausia (el tabaquismo la adelanta y la obesidad la retrasa).

La atrofia urogenital (resequedad, ardor y prurito vaginal), nicturia, dispareunia e incremento de infecciones genitourinarias son una condición progresiva e irreversible cuando no se prescribe tratamiento.

Las primeras manifestaciones del declive y posterior cese de la función ovárica se dan durante la transición menopáusica o premenopausia, frecuentemente mediante alteraciones en el ciclo menstrual. En los años más cercanos a la menopausia se agregan bochornos, sudoraciones excesivas, resequedad vaginal, disminución del deseo sexual y cambios en el estado de ánimo. Los bochornos y las sudoraciones suelen iniciar unos dos años antes de la menopausia y persisten en la mayoría de las mujeres por cuatro años después de la menopausia. Para un número importante de mujeres estos síntomas pueden mantenerse hasta más de 10 años.

Después de la menopausia, como consecuencia tardía, el hipoestrogenismo genera efectos adversos sobre el perfil lipídico, con aumento del colesterol total, LDL y triglicéridos, así como disminución de HDL; además también aumenta la sensibilidad a la insulina. Sobre la función endotelial estos cambios metabólicos condicionan un mayor riesgo de presentar infarto cardiaco o cerebral.

Sobre el hueso, durante las primeras décadas de vida de la mujer se mantiene un equilibrio entre la pérdida de masa ósea y su regeneración, pero a partir de la menopausia se pierde más tejido óseo de lo que se vuelve a formar, causando disminución de masa ósea que puede evolucionar a osteopenia y osteoporosis, con mayor riesgo de fractura. Es importante mencionar que 20 % de las mujeres que se fracturan la cadera mueren durante el primer año después de esta.

Cuando la menopausia se presenta antes de los 45 años se considera una menopausia temprana o precoz. Si se manifiesta antes de los 40 años se considera insuficiencia o falla ovárica prematura (IOP). Entre más joven sea la mujer en el tiempo de la menopausia mayor es el riesgo de presentar problemas cardiovasculares, osteoporosis y demencia. Cuando ocurre bruscamente por una cuestión quirúrgica los efectos adversos del hipoestrogenismo aumentan de forma exponencial, y cuando la paciente no ha alcanzado su pico de masa ósea, mayor es la posibilidad de desarrollar osteoporosis a temprana edad.

No se dispone de datos de incidencia de la IOP en México, pero a nivel mundial se estima que ocurre en el 1 a 4 % de las mujeres. Algunos estudios europeos mencionan una incidencia de 1/100 en mujeres menores de 40 años, 1/1,000 en menores 30 años, y 1/10,000 en menores de 20 años.

El diagnóstico de menopausia es totalmente clínico, con base en la ausencia de menstruación y los síntomas mencionados. En una mujer de 45 años o más no es necesario hacer ningún análisis o estudio clínico, como son las mediciones de hormonas en sangre o ultrasonido. Solo cuando se presenta ausencia de la menstruación en mujeres menores de 45 años deben hacerse análisis y estudios clínicos para determinar la causa. En algunos casos, sobre todo si hay IOP, pueden ser necesario otros estudios.

Para tratar los síntomas y signos de la deficiencia hormonal se debe prescribir alguna terapia hormonal que ayude mejorar los síntomas y disminuir el riesgo de osteoporosis. No hay un límite de tiempo para su uso. Mientras existan síntomas o riesgo de osteoporosis por densidad ósea baja (evaluada en una densitometría ósea) es posible continuar la terapia hormonal.

Los efectos colaterales más comunes de la terapia hormonal son náusea, mareo, dolor en mamas y sangrado vaginal. Está contraindicada en mujeres con antecedentes o factores de riesgo para cáncer de la mama y endometrio, o para enfermedades cardiovasculares.

Además de la terapia hormonal algunas de las vitaminas o suplementos que han mostrado efectividad son: Humulus lupulus para aliviar síntomas como bochornos, ansiedad y el insomnio; vitamina D para incrementar el crecimiento y reparación de huesos además de mejorar la función neuromuscular; vitamina K para mejorar la fortaleza ósea en mujeres posmenopáusicas, y vitamina B6 que reduce los niveles de homocisteína, un factor de riesgo independiente de ateroesclerosis, con lo que puede ayudar a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

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