Actualidades quirúrgicas para el control de la obesidad

275

Por el Dr. Miguel Francisco Herrera Hernández
Subespecialista en Cirugía Laparoscópica Endocrina y Bariátrica del INCMNSZ.
Director del Centro de Nutrición y Obesidad del Centro Médico ABC.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición
(Ensanut 2012), 26.8 por ciento de los adultos en México
presentan obesidad, y de ellos, cerca de dos millones
en grado mórbido.

La obesidad mórbida es una enfermedad crónica, de origen multifactorial, que se controla pero no se cura. Predispone a otros padecimientos como diabetes, hipertensión arterial, apnea del sueño, hipercolesterolemia, aumento del riesgo cardiovascular, incremento en la posibilidad de sufrir algunos tipos de cáncer, así como de muerte prematura.

Para su control se cuenta con diversas acciones, las cuales dependerán del IMC del paciente. Cuando está entre 27 a 30, se habla de sobrepeso; de 31 a 35, obesidad grado 1; de 36 a 40, obesidad grado 2; de 41 a 50, obesidad grado 3 o mórbida, y de más de 50, se considera súper obesidad.

Para las personas con sobrepeso y obesidad grado 1 son suficientes una alimentación saludable y ejercicio; para el grado 2 se indica la utilización de suplementos alimenticios y fármacos; y para las categorías restantes, la mejor opción es la cirugía bariátrica.

Las operaciones comunmente utilizadas actualmente son dos; una de ellas se llama manga gástrica o gastrectomía tubular en manga, la cual es un procedimiento restrictivo en el que se reduce el tamaño del estómago. Consiste en seccionar el estómago en forma vertical, para eliminar la parte de la curvatura mayor del lado izquierdo y convertirlo en un tubo.

Con esta medida se generan modificaciones hormonales importantes, que ayudarán a disminuir el apetito, como es la reducción de la hormona grelina, y otra es la activación del péptido YY para aumentar la saciedad precoz. Además esta operación reduce la capacidad gástrica, haciendo que los pacientes toleren menor cantidad de alimento.

La otra operación se llama bypass gástrico o derivación gastroyeyunal, consiste en dividir el estómago para crear una bolsa gástrica más pequeña. Ésta al quedar desconectada de la mayor parte del estómago y la primera parte del duodeno, se une a una porción del intestino delgado o yeyuno. El procedimiento hace que los niveles de grenetina también disminuyan, y al tener un reservorio gástrico pequeño provoca que se satisfagan con menor cantidad de comida. De igual forma, el péptido YY se estimula aumentando la saciedad precoz, y adicionalmente hace que los pacientes se vuelvan intolerantes a los azúcares, algo que podría sonar como una complicación de la operación o un efecto indeseable, pero en este caso se aprovecha para que reduzcan o eliminen la ingesta de azúcares refinados, y con esto puedan perder un poco más de peso.

Existe una operación más que se realiza muy poco en México y se denomina switch duodenal, que consiste en la resección del estómago y la unión del duodeno a las porciones más inferiores del intestino delgado (íleon). La razón por la que se practica poco en nuestro país es porque es una operación que se indica fundamentalmente para aquellos pacientes que tienen súper obesidad, es decir más de 50 kg por m2, que por fortuna ocupan una proporción muy pequeña de nuestra población.

Otra intervención que se ha empleado años atrás es la banda gástrica ajustable, la cual prácticamente ya ha quedado en desuso, porque se ha visto que los resultados no son muy duraderos y que la frecuencia de complicaciones por intolerancia es alta. De igual forma los balones intragástricos, que no son una operación pero si una manera invasiva de tratamiento, se encuentran en uso muy bajo, debido a que producen una reducción de peso temporal, esto mientras el paciente tiene el balón en el estómago, pero cuando se extrae recuperan el peso.

Los procedimientos quirúrgicos generalmente se llevan a cabo a través de laparoscopía, por lo que el tiempo de hospitalización es corto y la recuperación muy rápida. Es poco frecuente que recuperen peso nuevamente, pero lo ideal es que no ganen más del 10 por ciento de lo que perdieron, por ejemplo si una persona pierde 50 kilos, que no recupere más de cinco kilos.

Por lo anterior, el tratamiento debe ser integral; se requiere del apoyo nutricional, psicológico y ejercicio constante; lo que se busca en los pacientes es que haya un cambio de estilo de vida y que los beneficios de pérdida de peso con las cirugías permanezcan toda la vida.

Compartir