Alteraciones psicológicas en los pacientes con cáncer

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Por la Psicooncóloga Ana Laura Rodríguez Velázquez
Maestra en Sexología. Responsable del Programa de Apoyo Emocional
para Pacientes y Familiares del Instituto Nacional de Cancerología.

El cáncer, al igual que todas las enfermedades, impacta de manera distinta a cada persona. En los pacientes con esta patología se han identificado dos alteraciones principales: ansiedad y depresión, se estima que se presentan cuando menos en 50 % de todos lo casos, además se ha observado que hasta el 30 % de los pacientes tienen ideas suicidas, aunque por fortuna menos del 1 % las lleva a cabo. En la práctica, es común observar que ya sea por el padecimiento o por los tratamientos, se originan o incrementan alteraciones de la sexualidad; destacan la disminución del deseo sexual, dispareunia, anorgasmia y disfunción eréctil.

Por otra parte, es importante señalar que existen varios estudios en los que se ha visto que entre 40 y 50 % de los familiares sufre también estos trastornos. En la mayoría de los tipos de cáncer (excepto en el de mama o alguno ginecológico donde 7 de cada 10 mujeres son abandonadas por su pareja), es el compañero sentimental o algún familiar cercano quien funge como el principal cuidador, y hasta 80 % de éstos presenta una serie de alteraciones físicas y emocionales que se describen como síndrome de desgaste del cuidador primario.

Algo que frecuentemente sucede es que durante la fase aguda (proceso diagnóstico y la implementación terapéutica), todas las indicaciones sólo se centran en la fisiopatología propia del padecimiento, descuidando la parte emocional; pero una vez que entran en la etapa de remisión y dejan el hospital, es cuando empiezan a desarrollar alteraciones psicológicas. Gracias a los avances de la medicina cada vez existen más supervivientes y el acompañamiento es necesario durante todo el proceso de la enfermedad, incluyendo la sobrevida.

Existen diversos factores que influyen en el desarrollo de algún trastorno psiquiátrico, como el estado general de salud, edad, género (las mujeres son más abiertas a expresarlo que los hombres), personalidad, nivel socioeconómico, incluso redes de apoyo.

Otras alteraciones psicológicas que pueden presentarse son los trastornos adaptativos, los cuales consisten en la dificultad para adecuarse a la nueva situación que se está viviendo; esto se pude evidenciar mediante síntomas de ansiedad, irritabilidad, cansancio, poca adherencia terapéutica que se manifiesta principalmente en el abandono de los tratamientos y desapego. Se presenta hasta en 30 a 40 % de los casos.

Para determinar el grado y tipo de alteración que está sufriendo el individuo se utilizan diferentes instrumentos de evaluación, principalmente el test de ansiedad y depresión hospitalaria HADS, y el termómetro de distrés. Dependiendo del grado de ansiedad o depresión, se pueden canalizar al servicio de psiquiatría para recibir tratamiento farmacológico.

Los pacientes que están atravesando esta situación y muestran alguna de estas alteraciones es recomendable que reciban una intervención psicológica, ya sea para dar un seguimiento a sus emociones o para apoyarlos en un momento de crisis. Dependiendo de cada persona y situación específica, la terapia puede ser individual o a través de los grupos de apoyo, los cuales tienen un papel muy importante tanto para el afectado como para los familiares, y generalmente resultan eficaces, ya que se sienten identificados y cuentan con una validación emocional que les permite desarrollar habilidades para enfrentar de manera distinta la enfermedad. Además de que en este tipo de terapia resulta más fácil eliminar el estigma que existe alrededor del cáncer como un sinónimo de muerte, pues en estos foros, los individuos se encuentran con supervivientes que han logrado terminar sus tratamientos y viven sin él. Otro estigma importante que gira en torno a esta patología es que las emociones “negativas” son las causantes del padecimiento, lo cual está completamente fuera de la realidad y genera una gran culpa en enfermos y familias.

En los tipos de cáncer hereditario se recomienda que toda la familia reciba algún tipo de terapia psicológica, ya que el temor a desarrollar cáncer es una preocupación constante que puede culminar en un miedo constante a presentarlo –cancerofobia-, mismo que vuelve a las personas disfuncionales.

El abandono del tratamiento psicológico se debe a que gran parte de los pacientes no cuentan con los recursos o facilidades necesarias para acudir a un centro donde puedan recibir la ayuda psicológica que necesitan. Actualmente en México se tiene una línea telefónica gratuita a través de la cual se da apoyo especializado a cualquier persona que esté relacionada con un padecimiento oncológico, incluyendo a los médicos tratantes. Mediante este servicio se brinda ayuda puntual principalmente a quienes están pasando por una crisis.

El objetivo de la terapia psicológica depende de la condición específica de cada caso, no es posible dar el mismo tipo de intervención a todos, ya que las expectativas de cada uno dependen de múltiples factores. La psicooncología acompaña al enfermo durante el proceso y lo ayuda a darse cuenta de la situación que está viviendo bajo un paradigma distinto; esta disciplina combina diferentes técnicas de distintas corrientes psicológicas, principalmente cognitivo-conductuales.

Algunos de los pacientes que sufren una recaída de la enfermedad desarrollan otro tipo de trastornos, como pueden ser el síndrome de bata blanca, náusea y vómito anticipatorio. La terapia psicológica en éstos radica en hacer una desensibilización sistemática que consiste en ir acercándolo poco a poco a los estímulos desencadenantes, enseñándole a relajarse para controlar la angustia que le generan las visitas al hospital o la espera de resultados.

Otra alteración es el síndrome del miembro u órgano fantasma, el cual desafortunadamente también es una alteración con alta incidencia y que es poco tratada en nuestro país; a pesar de que el tratamiento psicológico puede llevar más tiempo, los resultados son excelentes y proveen de mucha tranquilidad a los pacientes y a sus familiares, además de que ayuda a disminuir los índices de ansiedad y las visitas constantes al médico.

El abordaje integral debería ser visto como una oportunidad en la que cada área ofrezca lo mejor para el afectado (y familia), obteniendo la mayor recompensa, que es el máximo beneficio e incremento en la calidad de vida de cada enfermo.

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