Depresión en el Adolescente

13

Por el Dr. Enrique Chávez-León.
Presidente de la Asociación Psiquiátrica Mexicana. Coordinador de Posgrado de la Facultad de Psicología de la Universidad Anáhuac México.

Por las importantes implicaciones que esta enfermedad tiene en la calidad de vida de quien la desarrolla, el diagnóstico oportuno, así como el tratamiento correcto, son pilares que deben ser cimentados por estrategias de integración familiar y del medio que los rodea.

La Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica realizada en México en el año 2001, demostró que cerca de un 30 % de la población de nuestro país va a tener un trastorno mental a lo largo de su vida, que inicia a edades muy tempranas: 50 % antes de los 21 años de edad.

Se estima que el 7.6 % de las adolescentes entre los 12 y 17 años de edad presentan depresión, y sólo un 13.7 % recibe atención; un fenómeno preocupante es que la prevalencia de la depresión es mayor en las nuevas generaciones, lo mismo que la tasa de suicidios.

A continuación se describen las características clínicas, diagnóstico, etiología, factores de riesgo, evolución y tratamiento de la depresión en el adolescente.

Epidemiología

La prevalencia de la depresión en la etapa prepuberal es del 2 % y del 4 al 8 % en la adolescencia.

Durante la niñez la relación es de 1:1 entre niñas y niños; en la adolescencia por cada varón afectado de depresión, hay dos mujeres que la padecen.

Características clínicas

Las manifestaciones clínicas de la depresión en niños y adolescentes son similares a las del adulto, aunque los niños manifiestan mayor irritabilidad, baja tolerancia a la frustración, berrinches, molestias físicas y aislamiento; los adolescentes muestran además síntomas de melancolía (ausencia de reactividad ante eventos positivos, despertar de madrugada, mayor depresión por las mañanas) y comportamientos suicidas.

La depresión en el adolescente se diagnostica utilizando los criterios propuestos por la Asociación Americana de Psiquiatría en su Manual Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales(2013).

Los síntomas más importantes son:

a) Tristeza e irritabilidad

b) Desinterés o incapacidad para experimentar placer en las actividades habituales por un periodo mayor a dos semanas, acompañados de insomnio, pérdida del apetito y disminución de peso, baja energía y fatiga, dificultades para concentrarse e indecisión, ansiedad y nerviosismo, enlentecimiento psicomotor, pensamientos negativos respecto a sí mismo (sentimientos de inutilidad y culpa), respecto al futuro (desesperanza) e ideas acerca de morir. La ideación suicida ocurre en el 60 % de los adolescentes y hasta un 30 % manifiesta comportamientos suicidas.

En México las tres principales causas de muerte en los adolescentes y adultos jóvenes son: los homicidios, los accidentes y los comportamientos suicidas. Las conductas suicidas están relacionadas con la depresión, principalmente.

Comorbilidad

Los trastornos mentales que más frecuentemente se asocian a la depresión en el adolescente son los trastornos de ansiedad, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDA-H), los trastornos de conducta y el consumo de alcohol y drogas.

Los estresores son, por ejemplo: las pérdidas, el abuso o maltrato físico o sexual, el abandono, los conflictos o problemas recientes, experiencias de violencia, rupturas sentimentales y embarazo no deseado.

En ocasiones la depresión puede deberse a enfermedades médicas, como epilepsia del lóbulo temporal y el hipotiroidismo, o a consumo de alcohol o drogas, o medicamentos como la isotretinoína utilizada en el tratamiento del acné.

Evolución

La duración de un episodio depresivo mayor es de 8 meses; la probabilidad de tener un nuevo episodio es del 20 al 60 % a lo largo de los dos años posteriores al primer episodio, y hasta del 70 % a los cinco años. Las recurrencias son más frecuentes cuando los episodios depresivos son más graves, de mayor duración o numerosos, se acompañan de otros trastornos mentales y persistencia de síntomas depresivos, problemas familiares y estresores persistentes.

Vale la pena señalar que entre un 20 y 40 % de los adolescentes con depresión posteriormente desarrollarán un trastorno bipolar.

Prevención de la Depresión en el Adolescente

La prevención primaria de la depresión consiste en el manejo de la sintomatología depresiva previa a la aparición del primer episodio depresivo con terapia cognitivo-conductual o psicoterapia interpersonal.

Cuando el adolescente ya tuvo su primer episodio depresivo es importante–para evitar nuevos episodios–, tratar los síntomas depresivos residuales, lo mismo que los trastornos comórbidos, incluyendo el consumo de alcohol o drogas, resolver las situaciones estresantes y tratar, si es el caso, la psicopatología de los padres.

El tratamiento de la depresión en la madre disminuye el riesgo de psicopatología en los hijos y facilita la remisión de los trastornos mentales en los hijos.

Tratamiento de la Depresión en el Adolescente

El tratamiento del adolescente con depresión debe incluir psicoeducación, apoyo para el paciente y para la familia, así como intervención en el ámbito escolar.

Es importante la participación de la familia para que los familiares dejen de considerar que los síntomas depresivos dependen de la voluntad del paciente y que cooperen en su  tratamiento (adherencia al tratamiento).

Fortalecer los lazos familiares con el paciente, proporcionar guía a los padres, disminuir la disfunción familiar y resolver los conflictos maritales, son otros temas importantes para considerar en el manejo.

El tratamiento debe incluir alguna forma de psicoterapia útil para la depresión como la terapia cognitivo-conductual y la psicoterapia interpersonal, así como el uso de antidepresivos, específicamente fluoxetina o escitalopram. Otros antidepresivos no logran separarse de la respuesta producida por el placebo.

La fluoxetina es eficaz en el tratamiento de la depresión del niño y el adolescente; el escitalopram resulta útil en adolescentes (12 años en adelante).

La tasa de respuesta es de alrededor de 61 %, y la de remisión es de entre 30 y 40 por ciento.

Es importante subrayar que aunque mejore la depresión, los pensamientos y comportamientos suicidas persisten en el 50 % de los adolescentes.

El tratamiento de la depresión se divide en tres fases: a) fase aguda, b) fase de continuación, y c) fase de mantenimiento.

a) Fase aguda: los objetivos de la fase aguda son lograr la mejoría inicial de los síntomas (disminuir 50 % de los síntomas depresivos) y posteriormente la remisión completa del episodio depresivo (ausencia de síntomas depresivos); su duración es de aproximadamente dos meses. También debe considerarse el manejo de los trastornos mentales comórbidos para lograr los objetivos de esta fase.

b) Fase de continuación: Los objetivos son evitar la recaída (reaparición de los síntomas depresivos) y la recurrencia (aparición de un nuevo episodio depresivo; su duración es de seis meses a un año). Después de este lapso de tiempo puede irse disminuyendo paulatinamente la medicación, y si es posible, suspenderla en tiempo de vacaciones escolares para evitar dificultades académicas en caso de recaída. La combinación del tratamiento antidepresivo con la psicoterapia puede disminuir el riesgo de recaída y recurrencia.

c) Fase mantenimiento: Los objetivos son evitar nuevos episodios depresivos y recurrencias): Está indicada en aquellos pacientes que han tenido cuando menos dos episodios previos, depresiones graves (con síntomas psicóticos o intentos suicidas) o quedan síntomas residuales significativos; su duración es mayor a un año considerando que a mayor número de episodios previos el riesgo de nuevos episodios es más grande.

Conclusiones

Es indispensable el tratamiento de la depresión de inicio en la adolescencia, para evitar las consecuencias psicosociales inmediatas y a corto plazo, así como el riesgo de tener nuevos episodios depresivos.

El tratamiento útil en adolescentes consiste en la combinación de psicoeducación, apoyo familiar, terapia cognitivo-conductual o psicoterapia interpersonal y el uso de antidepresivos.

La utilidad de cualquiera de los antidepresivos es indiscutible en los adultos, pero en niños y adolescentes sólo han comprobado su utilidad la fluoxetina y el escitalopram.

En el caso de uno o dos episodios de depresión se requiere dar terapia de continuación por espacio de seis meses a un año.

Sólo en  casos especiales como los mencionados se requiere terapia de mantenimiento por más de un año.

Compartir