Recomendaciones para el adecuado manejo de la información ante el paciente

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Por la Mtra. Ana Leticia Becerra Gálvez
Profesora de la Residencia en Medicina Conductual,
Facultad de Estudios Superiores Iztacala, UNAM.

La correcta comunicación entre el médico y el paciente es el eje central que conduce al mejor dominio de la información relacionada con la enfermedad y el tratamiento, es por eso que la calidad y especificidad de ésta es fundamental. El uso de información adecuada y clara permitirá que el paciente se ajuste a todas aquellas recomendaciones que el doctor indique, no sólo las relacionadas a la toma del medicamento, sino también a las que impliquen cambios en el estilo de vida y la toma de decisiones en caso de complicaciones o pronóstico desalentador.

Algunos elementos a considerar durante la emisión de información a pacientes y familiares son los siguientes:

  • Valorar los conocimientos y creencias del paciente. La notificación de un diagnóstico o pronóstico resulta en impacto emocional para el individuo, es por eso que el médico puede explorar qué entiende de su enfermedad, e identificar las creencias con relación en su origen, mantenimiento y tratamiento, para así ajustar la explicación.
  • Usar lenguaje sencillo y ajustado al paciente. En ocasiones los enfermos tienen ideas equivocadas de los padecimientos y su cura, además en algunos casos no cuentan con el nivel sociocultural o educativo para comprender ciertas especificaciones médicas (mucho menos si se abusa del lenguaje técnico). Es recomendable considerar el lugar de procedencia del paciente, edad y nivel escolar, se sugiere incluso proporcionar ejemplos concretos y reales que puedan poner en práctica fácilmente.
  • Preguntarle lo que desea saber y los motivos. El galeno puede presuponer lo que el paciente desea saber, sin embargo, es indispensable cuestionarle aquello que le preocupa. Por lo regular, los pacientes no comentan sus dudas por temor a parecer “tontos” ante su médico, porque no saben como preguntar o simplemente porque no cuentan con la información suficiente. Promover en el paciente la expresión de dudas hace que se sienta escuchado y satisfecho con la atención recibida.
  • No abusar de la cantidad de información. A pesar de que la meta es que el paciente tenga una comprensión completa de lo que le sucede, se sugiere no explicar todo de manera conjunta y en una sola exposición, pues se corre el riesgo de que se olviden de datos importantes.
  • Solicitar una retroalimentación de la información proporcionada. Explicar la situación al familiar y pedir al paciente que anote en una bitácora personal o que reproduzca la información de manera verbal, lo anterior permite cerciorarse de que comprendió la explicación y se evitará la presencia o permanencia de malos entendidos.
  • Ofrecer en todo momento la posibilidad de resolver dudas. A lo largo de la atención médica es probable que el paciente presente dudas o comportamientos que no se ajustan necesariamente a su tratamiento médico, por lo que, es obligación del médico ofrecer resolver sus dudas en el futuro.
  • Hacer uso de algunos recursos ilustrativos, esquemas o folletos. Considerando que el tiempo estimado durante las consultas y visitas de hospital son reducidas se sugiere crear esquemas, infografías o folletos que ilustren todo aquello relacionado con la enfermedad.
  • Apoyarse del equipo multidisciplinario. Es deseable la comunicación entre los diferentes profesionales de la salud, es por eso que, de no contar con información clara y precisa respecto al manejo del paciente, se debe canalizar o interconsultar a otros servicios. Es mejor admitir que no se tiene dominio de cierta información y referir con otros profesionales que improvisar y dar datos de forma equivocada.
  • Nunca dar por hecho que el paciente ya sabe. Preguntar constantemente si tiene dudas, así como solicitar que indique con sus palabras la explicación se dio es ampliamente recomendable.

No siempre existe una comprensión real de lo que está ocurriendo, no sólo por los huecos informativos sino porque en muchas ocasiones el paciente puede ser selectivo de aquello que le interesa conocer y evitativo de lo que le funciona no saber.

Es probable que tomando en cuenta lo anterior, el beneficio que se obtenga sea el mejor pago al tiempo e interés dedicado en cada enfermo.

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