Anomalías congénitas del nervio óptico

384

Por Nancy Sol Espíndola Romero
Licenciada en Optometría. Especialista en Rehabilitación Visual
y Visión Baja. Miembro del Consejo Optometría México A.C.

Las características propias de este padecimiento del nervio óptico incluyen diferentes patologías que pueden ser secundarias a diversos mecanismos, entre los que destacan la afección de la embriogénesis nerviosa ante el defecto en el cierre de la hendidura embrionaria, alteración de la lámina cribosa, o trastorno del transporte axoplasmático.

Las anormalidades pueden ser identificadas a temprana edad por los signos asociados que se pueden encontrar. Las más frecuentes son la hipoplasia del nervio óptico, coloboma de disco óptico, foseta óptica, síndrome de morning glory y síndrome de Aicardi.

La agudeza visual varía dependiendo del grado de alteración; la visión puede cambiar de normal, en casos leves, hasta la falta de percepción de luz en incidentes con daño severo.

Las anomalías refractivas, ambliopía y nistagmo (movimiento involuntario del ojo) pueden estar asociados con la alteración del nervio óptico, y es común en los casos bilaterales encontrar nistagmo, así como estrabismo en los unilaterales.

Al nacimiento es difícil que los padres identifiquen estos cambios, exceptuando el coloboma relacionado al iris, ya que se dan cuenta que éste tiene la forma de ojo de gato, y frecuentemente, es cuando los padres acuden a revisión médica.

En el caso de la hipoplasia, los padres lo observan cuando notan la presencia de estrabismo o nistagmo.

El diagnóstico debe ser establecido por un oftalmólogo, quien determinará si la alteración es única o está asociada con otros trastornos sistémicos que pueden poner en riesgo la vida del menor.

La hipoplasia se caracteriza por mostrar discos ópticos congénitamente pequeños, con un halo amarillo peripapilar o un doble anillo. La agudeza visual puede tener un margen de 20/20, hasta la carencia de percepción de la luz; se presenta de manera unilateral (usualmente son casos esporádicos), o bilateral que se relaciona con problemas endocrinos, madres con historia de diabetes mellitus, así como en aquellas que consumen drogas.

Otros problemas relacionados son la agenesia del cuerpo calloso, ectopia pituitaria posterior y anormalidades hormonales hipofisiarias. Esta condición lleva a que se presenten trastornos neurológicos como convulsiones, trastornos de aprendizaje, autismo, retraso mental o parálisis cerebral.

El coloboma de disco óptico se presenta por un defecto en la fisura embrionaria, es decir, no termina de cerrar el nervio óptico, en este caso debemos buscarlos en otras estructuras como retina, iris y cristalino.

La incidencia del coloboma por cada 10 mil nacimientos es de 0.5 en España, 1.4 en Francia, 2.6 en Estados Unidos y de 7.5 en China, mientras que en México es muy similar a la que se registra en EU.

El oftalmólogo pediatra o retinólogo, es quien mediante la valoración y diagnóstico preciso determinará el grado de daño del nervio óptico. Posteriormente, el especialista canalizará al paciente con un Licenciado en Optometría para evaluar la función visual, corregir los defectos refractarios, e implementar la terapia o rehabilitación visual (adaptaciones por deficiencia visual severa) en caso de ser necesario.

La pérdida de la visión obedecerá al tipo de lesión y nivel del daño al nervio óptico que se presenta, de eso dependerá si existirá una discapacidad visual.

La única forma de prevenir estas anomalías es tener una asesoría genética antes del embarazo. Si uno de los padres tiene coloboma, el niño tiene 50 por ciento de riesgo de presentar esta condición.

En el caso de hipoplasia, si bien no se ha encontrado relación, se ha visto que aparecen en casos de madres fármacodependientes o diabéticas.

Compartir