Amigdalitis, agentes etiológicos y características.

507

La amigdalitis aguda es una enfermedad muy frecuente en la consulta diaria, de ahí la importancia de identificarla y tratarla de manera oportuna. La clasificación de las amigdalitis tiene en cuenta el aspecto de la orofaringe en la exploración física, sin

presuponer la etiología viral o bacteriana. Por tanto, se distinguen las amigdalitis eritematosas y eritematopultáceas (que suponen alrededor del 90 % de las formas macroscópicas de amigdalitis), seudomembranosas y ulcerosas o ulceronecróticas.

 

Respecto a las amigdalitis eritematosas y eritematopultáceas se sabe que entre el 50-90 % son de origen viral, existiendo numerosos virus implicados, sobre todo el virus

de Epstein-Barr (VEB, que es el más frecuente), herpes simple, gripe, parainfluenza, Coxsackie y adenovirus.

 

El 10-50 % de las amigdalitis son de origen bacteriano. El 25-40 % de las amigdalitis infantiles y el 10-25 % de las formas adultas son de origen estreptocócico. El estreptococo hemolítico del grupo A (SBGA) es la bacteria implicada con más frecuencia y supone el 10-25 % de las amigdalitis del adulto y el 25-40 % de los casos infantiles.

 

Las amigdalitis por SBGA suelen producirse en mayores de 3 años, con un pico de frecuencia a los 5-15 años. Se curan de forma espontánea en 3-4 días, pero pueden causar complicaciones postestreptocócicas, sobre todo el reumatismo articular agudo (RAA) y la glomerulonefritis aguda (GNA). Se ha demostrado la utilidad de la antibioticoterapia para acortar la duración de los síntomas, disminuir el contagio bacteriano a los allegados y prevenir el RAA, pero no la GNA (que pocas veces tiene la faringe como foco inicial) ni las complicaciones supurativas locorregionales de las amigdalitis.

 

Otras amigdalitis bacterianas, como las causadas por Corynebacterium diphteriae, el gonococo o microorganismos anaerobios (síndrome de Lemierre, angina de Vincent), pueden requerir un tratamiento antibiótico, pero producen cuadros clínicos específicos que hacen sospechar la implicación de estos microorganismos.

 

El papel de otras bacterias (Haemophilus influenzae, Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae, Neisseria meningitidis, Arcanobacterium haemolyticum, Chlamydia trachomatis, Chlamydia pneumoniae, Mycoplasma pneumoniae, etc.) en las amigdalitis es controvertido.

 

El cuadro de la amigdalitis se caracteriza por la asociación variable de fiebre, dolor faríngeo (constrictivo o de tipo quemadura), otalgia refleja y odinofagia. También puede haber síntomas digestivos, dolor abdominal, vómitos y diarrea, sobre todo en los niños. Asimismo, pueden aparecer erupciones cutáneas. En la exploración con el abatelenguas, las amígdalas y sus pilares, así como a menudo otras zonas mucosas faríngeas, aparecen eritematosas. La presencia adicional de un material blanquecino sobre las amígdalas define la amigdalitis eritematopultácea. La presencia de adenopatías cervicales satélites, submandibulares o subdigástricas, es habitual.

 

Los signos y síntomas que apuntan hacia una etiología viral son: fiebre moderada, tos, rinorrea y obstrucción nasal, conjuntivitis, vesículas faríngeas, así como la ausencia de adenopatías o, por el contrario, las adenopatías difusas. La escala de Mac Isaac, que sólo está validada en adultos y que se basa en los signos clínicos, proporciona argumentos

a favor de una etiología bacteriana o viral, de modo que permite orientar las indicaciones de las pruebas de diagnóstico rápido de la amigdalitis estreptocócica.

 

Cabe destacar que la amigdalitis bacteriana es excepcional en los menores de 3 años. El único cuadro clínico específico de una etiología bacteriana es la escarlatina, relacionada con el estreptococo del grupo A. En este caso, la amigdalitis se asocia a un exantema que aparece al cabo de 1-2 días, de 5-6 días de duración y cuyas características son las siguientes: eritema difuso, sin zonas de piel sana, que comienza en los pliegues de flexión, que respeta el mentón y la región perioral. La piel adopta una textura de papel de lija y a menudo es moderadamente pruriginosa. La erupción se termina con una descamación exfoliativa, que puede durar varias semanas. El enantema consiste en una faringitis y un aspecto rojo frambuesa de la lengua móvil.

 

En cuanto al tratamiento, este debe ser dependiente del factor patógeno desencadenante, y las caracteristicas del paciente, abarcando desde sintomático, hasta antibioticoterapia o procedimiento quirúrgico específico para el caso.

Compartir