Distrofia Muscular de Duchenne.

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Por la Dra. Rosa Elena Escobar Cedillo
Jefa del Servicio de Distrofia Muscular del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR).

El gen de la Distrofia Muscular de Duchenne (DMD) se encuentra en el cromosoma X, es decir, solo los hombre la manifiestan (herencia recesiva). La mutación del gen generalmente se transmite de madre a hijo (las mujeres la trasmiten o son portadoras), no obstante, en 35 % de los casos ocurre mutación espontánea de novo. La alteración genética se encuentra localizada en el gen xp21.2, y provoca la ausencia o defecto de la proteína llamada distrofina, necesaria para el funcionamiento de los músculos.

Su nombre se debe a Duchenne de Boulogne, quien en 1868 no hizo la descripción original, pero sí contribuyó a definir las características de la enfermedad.

La incidencia a nivel mundial es de 1 caso por cada 3 mil 500 nacidos, y se habla de 25 mil nuevos casos cada año. En México, no se conoce con exactitud, sin embargo se calcula que hay entre 4 mil a 6 mil casos. En el Instituto Nacional de Rehabilitación tenemos de 1 a 2 casos nuevos mensualmente, y en promedio 150 pacientes acuden actualmente, existiendo otros lugares en donde también se atiende a estos pacientes.

Las manifestaciones clínicas se observan en los tres primeros años de vida como retraso en la marcha, fatiga, caídas frecuentes o caminata de puntas, posteriormente presentan dificultad para levantarse y subir escaleras (la debilidad se incrementa en forma progresiva hasta la pérdida de la marcha); también se afectan las extremidades superiores, lo que condiciona dificultad para levantar objetos hasta la incapacidad para elevar los brazos. Finalmente la movilidad se limita a la permanencia en una silla de ruedas entre los 10 y 12 años, lo cual los lleva al inicio de complicaciones serias a nivel respiratorio, cardíaco y ortopédico. La mayoría de los pacientes en fases avanzadas presentan dificultad para respirar (hipoventilación), problemas del corazón (miocardiopatía) y deformidades de la columna (escoliosis) y de las extremidades. La principal causa de mortalidad es insuficiencia respiratoria, aunque 20 % fallece por problemas cardíacos.

El diagnóstico se realiza a través de una valoración clínica, donde se aprecia la debilidad muscular al realizar una maniobra clásica denominada “signo de Gowers” (el paciente se incorpora con dificultad, y al presentar debilidad en los músculos de las extremidades inferiores, tronco, abdominales y del cuello, se levanta como “si trepara sobre su cuerpo”).

Ante la sospecha de esta enfermedad se solicita un perfil enzimático de creatin fosfoquinasa (CPK), cuyos resultados pueden presentar valores de hasta 3 mil a 10 mil (el límite normal es de 150-200 dependiendo el laboratorio). La confirmación del diagnóstico se realiza según la guía clínica internacional, solicitando un estudio genético (con técnica de PCR multiplex o MLPA) para poder detectar deleciones, o a través de una biopsia muscular, donde se comprueba el patrón distrófico característico, y con técnicas de inmunohistoquímica que demustren la ausencia o deficiencia de la proteína.

Actualmente no hay un tratamiento que cure el padecimiento, sin embargo se utilizan fármacos como los corticosteroides (prednisona y deflazacort) que pueden enlentecer la progresión de la debilidad muscular, y como consecuencia, mejorar la calidad de vida. Dentro de sus efectos se encuentran el retardo en la pérdida de la marcha y la presencia de escoliosis, junto con mejoría en la función respiratoria y cardiaca, sin embargo, también tienen efectos secundarios como osteoporosis, aumento de peso, inmunosupresión, etc.

Todos los pacientes deben llevar un tratamiento multidisciplinario principalmente con rehabilitación física, terapia ocupacional, nutrición, psicología, cardiología, neumología e incorporación educativa.

En muchas partes del mundo se sigue investigando sobre el tratamiento, por lo que los ensayos terapéuticos actuales se realizan dependiendo del tipo de alteración genética que se encuentre en los pacientes, como son: terapia génica, terapia celular y el desarrollo de nuevos compuestos que intentan revertir las consecuencias del déficit de distrofina a nivel muscular, dentro de los que podemos mencionar: reparación o remplazo del gen defectuoso (medicamentos como ataluren, terapia de salto de exones, etc.), y sobrerregulación de proteínas compensadoras como la utrofina, entre otros.

 

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