Gripe o influenza, diferencia en diagnóstico y tratamiento.

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Por el Dr. José Luis Sandoval Gutiérrez
Neumólogo Intensivista. Jefe de áreas críticas del INER.

Son dos de las enfermedades infecciosas que más importancia tienen a nivel público por su alto grado de morbilidad y mortalidad, además, ocupan la principal causa de consulta en épocas de otoño e invierno.

Se presentan en ambos sexos y en cualquier etapa de la vida, pero las personas en los extremos de la vida son las más expuestas a sufrir complicaciones que requieran hospitalización. La principal de estas es la neumonía, la cual, si no es debidamente controlada puede hacer que el paciente llegue a terapia intensiva, y en casos graves fallezca.

La vacunación es una primera barrera de protección inmunológica y una forma muy eficaz de evitar el contagio. Deben vacunarse principalmente los infantes, adultos mayores de 65 años, todas las personas que cursen con alguna enfermedad autoinmune, neoplásica o crónica (como diabetes, artritis reumatoide, lupus, VIH), así como quienes utilizan esteroides, individuos con afecciones cardiacas, pulmonares o renales. En las mujeres embarazadas se recomienda aplicar la vacuna después del tercer mes de gestación. La época ideal para la vacunación es durante los tres últimos meses del año y los primeros dos. En México la campaña que promueve la Secretaria de Salud es durante la segunda quincena de octubre.

La gripe es un proceso que afecta la vía aérea superior (generalmente ocasionado por una infección viral); únicamente se manifiesta en garganta, senos paranasales, nariz y una porción de la faringe. Los síntomas son escalofríos, rinorrea, dolor de garganta, tos, mialgias y cefalea. El diagnóstico principalmente es clínico, y solo en casos necesarios se realizan pruebas de laboratorio, obteniendo las muestras con aspiración nasofaríngea o expectoración del paciente. Los virus más comunes son los rinovirus o VSR. Es una enfermedad autolimitada, su duración es de 3 a 5 días (aunque en algunas ocasiones los síntomas puedan durar más tiempo). El tratamiento va dirigido a mejorar los síntomas, y el uso de antibióticos se restringe a infecciones bacterianas secundarias. Los antigripales con los que se cuenta actualmente son amantadina, rimantadina, oseltamivir y zanamivir, la elección depende del tipo de virus que la esté ocasionando.

La influenza en cambio se trata de un proceso infeccioso con un cuadro similar a la gripe pero que presenta algunas características sistémicas como hiperreactividad bronquial, fiebre, dolor muscular y corporal junto con dolor de cabeza, algunos casos, sobretodo en niños, pueden presentar vómito y diarrea. A diferencia de la gripe, el proceso infeccioso de la influenza complicada no es autolimitado, generalmente dura alrededor de una semana, sin embargo es necesaria la valoración médica oportuna parta limitar el cuadro infeccioso. Se requiere de exámenes de laboratorio para determinar qué tipo de virus la está causando; en los centros de atención especializada los resultados tardan de 24 a 48 horas, sin embargo en lugares de provincia, donde no cuentan con este servicio, el resultado puede tardar hasta una semana. Es importante realizar el tamizaje a un número considerable de personas para poder contar una epidemiología del virus incidente. Los virus más comunes que la ocasionan son AH3N2 o AH1N1, estos están en constante evolución, por eso es que la vacunación tienen que ser anual. En los pacientes que presentan daño en las vías respiratorias bajas se debe tomar una prueba de imagen, ya sea una placa de rayos X o tomografía computarizada junto con una pulsioxiometría. Si se presenta en forma leve (únicamente a nivel de faringe y senos paranasales) el manejo puede ser en casa, los casos graves necesitan hospitalización ya que tienen más riesgo de sufrir complicaciones graves que lleven a la muerte.

La pandemia de influenza de 2009 demostró que las complicaciones pueden ser muy extensas y variadas, llegando a infectar todos los sistemas del organismo, sin embargo, la mayor afección es a nivel pulmonar.

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