Neurocisticercosis, enfermedad vigente en México

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Por el Dr. Daniel San Juan Orta
Jefe del Departamento de Investigación Clínica
del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía
“Manuel Velasco Suárez”.

La neurocisticercosis (NCC) se encuentra ampliamente distribuida en los países de África, Asia y Latinoamérica. Actualmente, es la principal causa de epilepsia en el adulto y representa el motivo de hospitalización en el 8 al 11 % de los departamentos de Neurología en Hospitales Generales de la Ciudad de México. La prevalencia de la enfermedad en pacientes atendidos en consulta externa y hospitalización en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía no ha mostrado variaciones significativas en décadas (p. ej. en 1994 fue del 2.7 % y en 2004 del 2.1 %).

Los factores de riesgo para adquirir el parásito incluyen la crianza doméstica de cerdos, falta de drenaje, ausencia de agua potable, viajes a zonas endémicas, tener una vivienda construida con material de adobe o esteras, hacinamiento, nivel socioeconómico inferior, baja escolaridad y fecalismo al aire libre.

Existen tres formas principales de adquirir la cisticercosis por T. solium: la hetero-infección, que ocurre cuando el huésped intermediario ingiere alimentos contaminados con huevos del parásito; la auto-infección exógena, a través de la transmisión feco-oral en un paciente portador del parásito adulto; y la auto-infección endógena, en la cual los huevos de un parásito adulto presente en el intestino delgado regresan al estómago debido al peristaltismo retrógrado. La NCC se caracteriza por cuatro estadios; vesicular, coloidal, granular y calcificada, las primeras dos son consideradas formas activas y vivas.

Parasitosis más frecuente del SNC. ocasionada por la forma larvaria del parásito Taenia solium, que provoca dos enfermedades en el ser humano: la teniasis y la cisticercosis.

Las manifestaciones dependen de factores relacionados con el ambiente, hospedero y el agente. Puede presentarse de manera totalmente asintomática, o mostrar signos y síntomas que varían desde leves a severos. Al parecer, la mayor parte de los individuos infectados son asintomáticos y los que presentan sintomatología pueden tener un cuadro tan variable desde una simple cefalea, hasta un cuadro severo de hipertensión endocraneana.

La epilepsia constituye la forma más frecuente de instalación clínica y su frecuencia va desde el 60 al 90 %. Las crisis convulsivas se pueden desarrollar durante todas las fases, incluyendo las formas no viables o calcificadas. No obstante, los estadios de degeneración de la NCC se asocian con crisis convulsivas hasta en 25 % de los pacientes, seguido de las formas calcificadas en 20 %. La hipertensión endocraneana es el segundo cuadro de presentación clínica más común de NCC tanto en adultos como niños, su incidencia va del 14 al 27 %.

Su diagnóstico se establece analizando en conjunto los datos clínicos, de laboratorio, epidemiológicos y los estudios de neuroimagen (tomografía y resonancia magnética). Su diagnóstico definitivo requiere la demostración histológica del parásito en una lesión cerebral o de la medula espinal, la observación de las lesiones quísticas con el escólex en estudios de neuroimagen o visualización del parásito en la retina del paciente. En caso de crisis epilépticas o epilepsia se requiere la realización de un electroencefalograma para caracterizar la localización de la zona irritativa y su relación con el parásito.

El régimen debe ser individualizado tomando en cuenta la viabilidad, el número, la localización y el tamaño de los parásitos, la intensidad de la reacción inflamatoria asociada y el estado clínico del paciente. Éste puede ser médico (vinculando antiparasitarios y antiinflamatorio), sintomático o quirúrgico.

El régimen farmacológico radica básicamente en el uso de dos fármacos orales: albendazol (30 mg/kg/d x 8 días) y praziquantel (50 mg/kg/día). La respuesta debe evaluarse a los tres meses con estudios de neuroimagen y en caso de no observarse mejoría debe administrarse otro ciclo. El procedimiento quirúrgico se reserva para la hipertensión endocraneana o extirpación de quistes que no responden a los fármacos e inducen déficits neurológicos. La NCC calcificada no requiere tratamiento cestocida. El abordaje sintomático, incluye esteroides, analgésicos y antiepilépticos. Antiepilépticos como lamotrigina, fenitoína y carbamazepina, tienen una eficacia similar en el control de las crisis epilépticas secundarias a NCC, manteniendo libres de crisis al 65 % de los pacientes.

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