Cáncer de próstata y el seguimiento activo

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En nuestro país, de acuerdo con las guías de tratamiento, es recomendable realizar tacto rectal y APE a pacientes mayores de 40 años con antecedentes familiares en línea directa de cáncer de próstata.

El cáncer de próstata es el crecimiento anormal de las células de la glándula prostática, además tienen la capacidad de invadir otros órganos. Los factores que determinan el riesgo de desarrollar esta enfermedad en forma clínica no son bien conocidos; sin embargo, se han identificado algunos de los cuales el factor hereditario parece ser el más importante. Si un familiar de primera línea la presenta, el riesgo se incrementa al doble. Si dos o mas familiares de primera línea son afectados el riesgo se incrementa de 5 a 11 veces.

Es una de las primeras causas de muerte por cáncer en el mundo, de hecho, su incidencia está aumentando con diagnósticos cada vez más precoces gracias a la introducción de la detección sistemática del antígeno prostático específico (APE).

Esta detección, que se realiza en estadios generalmente localizados intraprostáticos, puede dar lugar a un sobrediagnóstico, cuya principal consecuencia es el sobretratamiento de tumores de volumen pequeño y bien diferenciados, que habrían evolucionado muy lentamente y de forma no agresiva en ausencia de tratamiento.

El sobrediagnóstico se puede limitar mediante el desarrollo de técnicas de imagen avanzadas, sobre todo con la resonancia magnética (RM): una secuencia normal de imágenes con niveles de APE escasamente elevados podría conllevar una conducta de mero seguimiento del APE y diferir la realización de las biopsias prostáticas.

Estos diagnósticos precoces también han contribuido a que aumente el interés por el seguimiento activo, así como a la emergencia de la terapia focal, ofreciendo una alternativa al tratamiento curativo de entrada mediante prostatectomía radical o radioterapia en el cáncer localizado poco agresivo detectado a partir de pocas biopsias.

Por lo tanto, ante una prueba de detección sistemática positiva (anomalía clínica o biológica), el arsenal diagnóstico que se utiliza debe ser fiable, preciso y con buena reproducibilidad, debiendo permitir: confirmar la presencia de cáncer con un mínimo de falsos negativos; medir el volumen del tumor; evaluar la agresividad del cáncer con cálculo preciso de la puntuación de Gleason, y apreciar la localización y extensión intra y extraprostática.

El único signo clínico sugestivo de este tipo de cáncer en el estadio precoz es una anomalía en el tacto rectal (TR): cualquier induración, irregularidad o asimetría de la glándula lleva a sospechar la presencia de neoplasia. En caso de induración palpable, permite además evaluar la extensión del cáncer a uno o ambos lóbulos e informar acerca de una posible extensión fuera de la próstata, según la clasificación TNM. El TR está por tanto indicado, en combinación con la determinación del APE, para la detección precoz personalizada, así 25 % de los pacientes con cáncer detectado gracias a un TR anormal presenta un APE inferior a 4 ng/ml. Sin embargo, se ha demostrado que el TR es normal en cerca del 45 % de los pacientes con diagnóstico histológico de cáncer detectados gracias a niveles anómalos de APE.

Desde la introducción de la detección precoz personalizada, los cánceres de próstata se diagnostican mayoritariamente en un estadio precoz y localizado. Sin embargo, en algunos casos, el cáncer se descubre en un estadio más tardío: localmente avanzado o metastásico.

Con poca frecuencia, los síntomas reveladores pueden consistir en trastornos miccionales (si el tumor se ha extendido a la uretra o al cuello vesical: disuria, polaquiuria, imperiosidad miccional, retención urinaria o, más raras veces, hematuria típicamente inicial), en insuficiencia renal (obstrucción ureteral por invasión tumoral del trígono) y, sobre todo, en dolor óseo, que pone de manifiesto metástasis (las localizaciones óseas predominantes son: pelvis, columna dorsolumbar y costillas; el diagnóstico del cáncer a partir de una biopsia de adenopatía supraclavicular resulta excepcional).

Sin duda, actualmente las herramientas útiles en la detección son varias, sin embargo, de nada sirven si no existe una concientización de la población en cuanto a lo trascendental del padecimiento y la importancia de desmitificar aspectos socioculturales que suelen retrasar la identificación oportuna.

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