Meridianos informativos

274

NUEVA OPCIÓN DE TRATAMIENTO
EN HIPERCOLESTEROLEMIA

Esta alteración favorece la acumulación de depósitos adiposos en el revestimiento de las arterias, que a su vez da lugar a padecimientos cerebro y cardiovasculares. Se calcula que el colesterol elevado es responsable de 18 % de las enfermedades cerebrovasculares y 56 % de las cardiopatías isquémicas a nivel mundial. Es asintomática y generalmente se detectada cuando se manifiesta algún padecimiento coronario, así lo señala la Secretaría de Salud.

En México, los niveles elevados de colesterol en sangre son un factor de riesgo importante para infarto agudo del miocardio, así como para isquemia miocárdica silente, y junto con la diabetes mellitus explican dos terceras partes de la mortalidad por cardiopatía isquémica en el país.

Por otra parte, las estadísticas nos revelan que la prevalencia de dislipidemias es de 28.8 % en mujeres y 26.5 % en hombres. Las entidades federativas que presentan prevalencias mayores de 30 % son Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Jalisco, Sinaloa y Tamaulipas.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estima que en el mundo una tercera parte de las cardiopatías isquémicas pueden atribuirse a altos niveles de colesterol y que en el año 2008 la hipercolesterolemia fue la responsable de 2.6 millones de muertes.

Tomando en consideración este grave problema de salud pública, el año pasado la FDA aprobó Evolocumba un nuevo medicamento reductor del colesterol que próximamente tendrá presencia en nuestro país; es un anticuerpo monoclonal humano que inhibe la proteína convertasa subtilisina/Kexina tipo 9 (PCSK9), proteína que reduce la capacidad del hígado para eliminar el colesterol LDL (LDL-C) o “malo” de la sangre. Está indicado como adyuvante de la dieta y terapia con estatinas para el tratamiento de adultos con hipercolesterolemia familiar heterocigota o enfermedad cardiovascular aterosclerótica clínica, que requiere reducción adicional de LDL-C.

Con esta molécula los médicos podrán tener una nueva opción de tratamiento, ya que los datos de estudios clínicos han demostrado que reduce significativamente el colesterol en pacientes que no han sido capaces de disminuirlo mediante la dieta y el uso de estatinas.

OJO BIÓNICO Y VIRUS TRASGÉNICOS
CONTRA LA CEGUERA

Diversas causas pueden provocar ceguera, y una de las más comunes es la retinosis pigmentaria, enfermedad que engloba dolencias que llevan a la progresiva desaparición de las células fotosensibles de la retina. Estas células son las encargadas de captar la luz para transformarla en impulsos eléctricos que se transmiten al cerebro mediante el nervio óptico. El cerebro después es el encargado de interpretar esa ingente cantidad de información para hacernos entender lo que ocurre a nuestro alrededor. Los tratamientos de última generación se centran en estos casos, en los que el problema se focaliza en las células encargadas de convertir la luz en mensajes para el cerebro: conos y bastones.

Actualmente existen algunas estrategias para intentar solucionar el problema de la retinosis pigmentaria. Los resultados, por ahora sólo probados en pocas personas, son modestos, pero a la vez prometedores y de gran utilidad para aquellos pacientes que pasan de no ver casi nada a ser capaces de percibir visualmente la presencia de una persona o una línea blanca en el suelo.

Por ejemplo, la empresa Second Sight ha evaluado un ojo biónico en pacientes humanos. La idea es implantar electroestimuladores artificiales en la retina que no tiene células, capaces de electroestimular de forma natural. Posteriormente el paciente tiene una percepción muy básica, con poca resolución en blanco y negro. Por otra parte, esta solución no puede igualar a lo biológico en capacidad de adaptación a las variaciones de luz ambiente, ya que las células del ojo humano son capaces de adaptarse a dichas variaciones en un rango de 1 a 10,000.

Otra posible medida, aún en desarrollo pero extremadamente prometedora es la llamada optogenética. Este tratamiento consiste en la inyección de un virus que contiene ADN de algas fotosensibles. El fin es infectar las células del ojo haciéndolas fotosensibles y capaces de “entenderse” con el nervio óptico, para estimularlo eléctricamente. La “infección” va acompañada de un proceso de entrenamiento del ojo que ayuda a que la funcionalidad de estas nuevas células se desarrolle.  Aunque esto únicamente se está probando por ahora  en una sola paciente, los investigadores de la Retina Foundation de EE.UU., aspiran a realizar un ensayo con 15 pacientes.

UNA PROTEÍNA CEREBRAL PARA EL ALZHEIMER

Es una de las enfermedades más devastadoras de nuestros días; se conoce desde 1906, cuando su descubridor estableció una correlación entre pacientes con desorden neuropsiquiátrico y la aparición de estructuras anómalas en sus cerebros.

Desde esa época no han cesado los estudios sobre cómo y por qué se produce, posibles tratamientos, entre otros, sin embargo, no se han logrado esclarecer las interrogantes que rodean a la patología.

Aunque todavía no existe un tratamiento preventivo o curativo de la enfermedad, pero sí se han conseguido logros importantes: medicamentos que retrasan el declive del enfermo, así como estrategias para reducir los trastornos de comportamiento.

Científicos de la Universidad de Glasgow y la Universidad de Hong Kong de Ciencia y Tecnología (HKUST), han descubierto que una proteína llamada Interleucina 33 (IL-33) puede revertir la patología y deterioro cognitivo producido en animales de prueba.

La investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) es un estudio experimental cuyo objetivo era investigar si la inyección de IL-33 provocaba que ratones vieran mermados los síntomas de este tipo de demencia. Por lo tanto, este trabajo supone un avance potencialmente enorme para la investigación sobre posibles tratamientos futuros de la enfermedad de Alzheimer, y una gran bomba de oxígeno para la medicina gerontológica a medio plazo. Los pequeños roedores fueron criados para que desarro-llasen una enfermedad progresiva con síntomas semejantes a los presentados en humanos que padecen Alzheimer. A continuación les aplicaron inyecciones diarias de IL-33 para determinar si existía algún tipo de impacto sobre la memoria y la función cognitiva, dos de las actividades más afectadas durante el transcurso del padecimiento.

Los resultados fueron muy esperanzadores, pues se observó como la memoria y la función cognitiva de éstos mejoró de manera rápida y eficaz. En una semana, las mejoras eran sustanciales. Las actividades deterioradas se mejoraron en tal medida que se podían equiparar a las de los ratones sanos de la misma edad.

Por lo reportes referidos, más los avances en el campo recientemente publicados en otra investigación que evidencia una proteína denominada PITRM1 (presente en las mitocondrias) como factor implicado importante, es de esperar que en algunos años la historia del padecimiento cambie para bien de los pacientes afectados.

TRANSFORMAN CÉLULAS DE LA PIEL EN CÉLULAS DE OTROS ÓRGANOS

Científicos de los Institutos Gladstone (San Francisco, California, EE.UU.) han transformado células de la piel en células del corazón y del cerebro usando una combinación de productos químicos. Todo el trabajo anterior sobre reprogramación celular requería la adición de genes externos a las células, por lo que este logro es una hazaña sin precedentes.

En dos estudios publicados en Science y Cell Stem Cell, el equipo, que fue dirigido por el investigador principal Sheng Ding, y es parte del Centro Roddenberry para Biología y Medicina de Células Madre de Gladstone, utilizó cócteles químicos para inducir gradualmente a las células de la piel a convertirse en células similares a las células madre específicas de órganos, y, en última instancia, en células del corazón o del cerebro.

Este descubrimiento ofrece un método más eficiente y confiable para reprogramar las células y evita las preocupaciones médicas que rodean a la ingeniería genética. «Nos lleva más cerca de ser capaces de generar nuevas células en la zona de la lesión de los pacientes», dice Ding, autor principal de ambos estudios. «Nuestra esperanza es que las enfermedades como la insuficiencia cardiaca o la enfermedad de Parkinson se traten un día con medicamentos que ayudan a regenerar las áreas dañadas del cerebro y del corazón a partir de las propias células de los tejidos. Este proceso está mucho más cerca de la regeneración natural que ocurre en animales como los tritones y salamandras, lo cual nos ha fascinado desde siempre».

En el estudio de Science, los investigadores utilizaron un cóctel de nueve productos químicos para transformar las células de piel humana en células del corazón. Por ensayo y error, encontraron la mejor combinación de productos químicos para comenzar el proceso, cambiándolas a un estado parecido al de las células madre pluripotenciales, que pueden convertirse en diferentes tipos de células en un órgano en particular.  Un segundo cóctel de sustancias químicas y factores de crecimiento ayudó a las células a convertirse en células musculares del corazón.

Con este método, más de 97 % de las células comenzaron a latir. También respondieron de manera apropiada a las hormonas, y molecularmente, se parecían a las del músculo del corazón, no a las células de la piel. Es más, cuando fueron trasplantadas a un corazón de ratón al inicio del proceso, evolucionaron a células musculares del corazón de aspecto saludable.

Compartir