Hidrocinesiterapia en pacientes con PC.

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Por el Dr. Salvador Martínez Caire
Especialista en Medicina de Rehabilitación.

Es una modalidad de hidroterapia que consiste en la inmersión completa del paciente en el agua, donde se realizan las diferentes técnicas de movilización o terapias según convenga para el caso a tratar.

La hidroterapia tiene como objetivo el empleo del agua como agente terapéutico utilizando sus características químicas, mecánicas y térmicas, contribuyendo así al alivio y curación de diversas enfermedades.

Se considera que tiene tres efectos terapéuticos:

  1. Principio mecánico: La inmersión de un cuerpo en el agua va a estar sometido a tres factores físicos: 1) Factor hidrostático, se basa en el principio de flotación definido por Arquímedes y el factor de compresión definido por Pascal. Los cuerpos pesan menos, se pueden mover mejor, disminuye el estrés que sufren las articulaciones de carga al tener que soportar un menor peso, y permite realizar movilizaciones pasivas, asistidas y contrarresistidas de las articulaciones que se encuentren sumergidas, lo que ayuda a la mejora de las patologías que producen limitación de movilidad. 2) Factor hidrodinámico, en el cual todo cuerpo que se sumerge en agua, y se desplaza, va a sufrir una resistencia al movimiento 900 veces mayor que la del aire opone a ese mismo movimiento. 3) Factor hidrocinético, depende de las atmósferas de presión a las que se utilice el agua, del ángulo de incidencia sobre el cuerpo, y si existe algún tipo de resistencia en caso de que sea subacuático, etc. Lo que se consigue con este factor es un masaje sobre el cuerpo, algunos de sus efectos son mejoría de la propiocepción, equilibrio, estado emocional y psicológico, relajación muscular y reeducación respiratoria.
  1. Principio térmico: Está relacionado directamente con las formas de propagación e intercambio de calor entre el cuerpo y la temperatura del agua. En caso de que el agua esté caliente, tiene efectos analgésicos, aumento de la temperatura local, vasodilatación, disminución del tono muscular y efecto sedante. Además, aumenta la elasticidad y disminuye la rigidez articular.
  1. Principio químico: Son efectos producidos cuando se añade al agua sustancias que incrementan las acciones terapéuticas.

Dependiendo de la intensidad del estímulo ejercido al cuerpo, las aplicaciones pueden dividirse en estímulos suaves (lavados, fricciones, baños de piernas y brazos a temperaturas ascendentes, baños de contraste, chorros fríos sobre una articulación y envolturas segmentarias), de intensidad media (baños de asiento o de medio cuerpo de temperatura fría, ascendente, calientes o de contraste, vapor, sauna y envolturas de cuerpo entero con duración media), y de gran intensidad (baño hipertérmico, de vapor, baño intestinal, envolturas húmedas de todo el cuerpo de larga duración y chorros de presión fríos o muy calientes).

La hidroterapia actúa sobre los principales órganos y sistemas del cuerpo humano, incidiendo de manera importante sobre la vasculatura, sistema cardiocirculatorio, respiratorio, hematológico, musculo-esquelético, nervioso y en general, sobre todo el funcionamiento orgánico (en vísceras u otros órganos, la aplicación de agua caliente incrementan la motilidad intestinal, estimula la secreción biliar, mejora la función renal con aumento en la diuresis; el agua fría disminuye la motilidad intestinal y del tracto digestivo, también estimula la secreción biliar, entre muchas otras acciones).

A nivel general, y dependiendo del tipo de aplicación, va a producir diferentes efectos, con aplicaciones frías o muy calientes de corta duración, producirá una acción estimulante y refrescante; con baños tibios o de temperatura indiferente producen en efecto sedante y favorecedor del sueño; con baños muy calientes de larga duración se crea la sensación de intranquilidad e insomnio (especialmente si se aplican por la noche).

Algunas contraindicaciones para la hidroterapia con temperaturas elevadas son: patología cardiaca, vascular o respiratoria severa en descontrol; infecciones; enfermedades agudas con fiebre; estados de debilidad extrema; enfermos terminales; incontinencia de esfínteres; enfermedades de la piel. Debe aplicarse con precaución en casos de obesidad, embarazo o hipotensión.

La hidrocinesiterapia en general cuenta con tres modalidades:

– Tina de Hubbard: baños de cerámica o metálicos, en forma de mariposa (para que el fisioterapeuta pueda movilizar al paciente). La temperatura del agua debe estar entre 24 y 38ºC, el tiempo de tratamiento es habitualmente de unos 15 minutos.

– Tanque terapéutico: es una piscina con ldimensión aproximada de 5-6 metros de ancho por 12-15 de largo, su profundidad que puede oscilar de 0.85 a 1.05 metros. El fisioterapeuta puede dirigir los ejercicios desde fuera o bien, introducirse en el agua para trabajar con el paciente.

– Piscinas de natación: de diferentes tamaños. La profundidad puede alcanzar los 3 metros y la temperatura estará entre 30-32ºC; deben disponer de ayudas técnicas que permitan el fácil acceso y la seguridad.

La parálisis cerebral (PC) es un término genérico que agrupa condiciones no contagiosas y no progresivas, que afectan el sistema nervioso central (predominantemente el área motora), generando discapacidad en el desarrollo de la persona. Afecta la postura y la realización de los movimientos. Otras condiciones asociadas comúnmente con la PC son la discapacidad intelectual y las crisis convulsivas.

Los principales tipos de Parálisis Cerebral son:

– Espástica: tipo más común de PC (70 a 80 % de los pacientes la tienen), genera tensión muscular (espasticidad) y el daño neurológico está localizado en la corteza cerebral. Normalmente un grupo muscular se contrae mientras el antagónico se relaja. Cuando existe interrupción de la transmisión del mensaje entre el cerebro, los nervios y los músculos, se genera la espasticidad que causa dificultades en el movimiento.

– Atáxica: presente en el 6% de casos de PC; los pacientes que logran caminar, lo hacen con los pies separados, buscando encontrar un equilibrio que les permita su movimiento; generalmente tienen dificultad para moverse rápidamente o de manera coordinada, también pueden presentar tremor de intención que significa que cuando una persona tiene intención de alcanzar un objeto, al momento de hacer el movimiento, presentará movimientos involuntarios conforme se vaya acercando al objetivo final. El daño de este tipo de PC se localiza en el cerebelo.

– Discinética: el 6% de las personas tiene este tipo de PC. Tienen problemas para controlar sus manos, brazos, pies y piernas. Puede resultarles difícil mantener una posición sentada o de pie. Los movimientos pueden suelen ser lentos y rítmicos o rápidos y bruscos. Cuando se afectan los músculos de la cara y la lengua, las personas tendrán dificultades para hablar, masticar y deglutir los alimentos. El tono muscular puede cambiar de rígido a flácido de un momento a otro. El daño está localizado en los ganglios basales del cerebro.

– Mixta: Es una combinación de las tres mencionadas anteriormente.

Según el sitio corporal afectado se clasifican en cuadriparesia (afecta las cuatro extremidades y el control del cuello), diparesia (afecta las cuatro extremidades -principalmente las piernas-), paraparesia (afecta las extremidades inferiores), y hemiparesia (afecta el lado derecho o el izquierdo).

La PC puede presentarse en diferentes etapas durante la maduración del sistema nervioso central. Algunas señales de riesgo para daño neurológico de esta condición son falta de llanto o color azulado durante el nacimiento, necesidad de oxígeno suplementario posterior al nacimiento, implementación de reanimación cardiopulmonar, presencia de crisis convulsivas, y falta de alcance en los hitos del desarrollo psicomotor (control del cuello, girarse en la colchoneta, gatear, lograr sentarse solo, estar de pie y caminar).

Para el diagnóstico se necesita una valoración clínica y diversos estudios como Electroencefalograma, Tomografía computada y/o Resonancia Magnética.

El diagnóstico se integra en niños desde los 3 meses hasta los 3 años de edad.

Las alteraciones de los pacientes son múltiples y muy variadas, se calcula que 40 % tendrán discapacidad intelectual, 35 % epilepsia,15 % discapacidad visual, 10 % discapacidad auditiva, 41 % dificultad para gatear, ponerse de pie y caminar, 31 % requerirá auxiliares para la locomoción (sillas de ruedas, andaderas, muletas), 25 % dificultades para hablar y comunicarse, 25 % no logrará controlar los esfínteres, 20 % alteraciones en el ciclo sueño-vigilia, 25 % alteraciones conductuales, 20 % dificultades para la masticación y alimentación, y 75 % de los pacientes que logren caminar requerirán un auxiliar de la marcha para realizar esta función. En los Estados Unidos se estima que el costo para el control de las condiciones asociadas a la PC es un millón de dólares.

El tratamiento de la PC debe ser multidisciplinario, ya que involucra a diversos especialistas en medicina como Medicina de Rehabilitación, Ortopedia, Neurología, Pediatría, Comunicación Humana, Nutrición, Psicología, Trabajo Social, Terapia Física (en sus diversas modalidades, como técnicas de neurofacilitación, hidroterapia, electroterapia, terapia robótica, realidad virtual, psicomotricidad, entre otras que estarán encaminadas al manejo del tono muscular, fortalecimiento muscular y marcha), Terapia Ocupacional (para trabajar la habilidad en el desempeño de las actividades de la vida diaria como el autocuidado, la alimentación, el vestido y desvestido entre otras cosas), Terapia de Lenguaje (que trabajar la habilidad para el lenguaje oral o bien los métodos de comunicación aumentativa y alternativa).

Además de lo mencionado, los pacientes pueden llegar a requerir manejo farmacológico ante las diversas afecciones que se presentan, tales como anticomiciales, analgésicos, fármacos para la espasticidad, afecciones gastrointestinales, entre otros; habitualmente suelen ser pacientes que necesitan tratamiento ambulatorio, sin embargo existen programas de atención intensiva, especialmente en manejo posoperatorio, que busca acortar el tiempo de recuperación.

En México existen clínicas que cuentan con profesionales calificados en Medicina de Rehabilitación y Terapia Física, certificados y capacitados para el manejo de estas condiciones, los cuales, apoyados del equipo robótico y de electroterapia de última generación, ayudan al paciente a mejorar y mantener la fuerza muscular, manejar el dolor, trabajar el entrenamiento robótico de la marcha, equilibrio, balance, entre otros.

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