Lactancia materna, beneficios en la madre e hijo

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Por el Dr. Horacio Reyes Vázquez
Especialista en Pediatría.

Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia, así como del sistema de atención de salud (OMS).

La leche materna es la primera comida natural para los lactantes. Aporta toda la energía y nutrientes que el niño necesita en sus primeros meses de vida, y sigue cubriendo la mitad o más de las necesidades nutricionales durante el segundo semestre de vida, y hasta un tercio en el segundo año. Los beneficios que se obtienen con la lactancia materna son diversos, y aunque se sabe que esta actividad es de provecho para el hijo, un aspecto que no todas las pacientes conocen es el referente a las consecuencias favorables que en ellas se generan, tales como que la madre disminuye su peso más rápido después del nacimiento, además, si lo hace durante más de un año, a la suma de hijos que tenga, disminuye la incidencia de cáncer de mama en aproximadamente 28 %, cáncer de ovario 21 %, así como el riesgo de sufrir osteoporosis, aunado a lo anterior, también se presenta el alargamiento del periodo intergenésico. Desde el punto de vista emocional, las madres que tienen contacto temprano con sus hijos establecen un vínculo afectivo muy importante que condiciona conductas de apego más profundas, más tolerancia al llanto del bebé y mayor éxito en su lactancia.

Las conclusiones de la nueva serie de The Lancet sobre la lactancia materna, publicado en mayo de este año, indican que las muertes de 823,000 niños y 20,000 madres que se produce cada año, se podrían evitar mediante la universalización de la práctica de la lactancia materna, junto con el ahorro económico de cerca de $ 300 mil millones.

El impacto de recibir leche materna desde el primer día de nacido se refleja de forma inmediata en los niños, al disminuir la incidencia de: gastroenteritis, infecciones respiratorias (tanto altas –gripas-, como bajas –neumonías-), así como infecciones del oído.

Los beneficios dependen del tiempo de lactancia, como se puede ver en el siguiente cuadro:

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La leche materna contiene un nivel óptimo de nutrimentos, en especial proteínas, lo que genera una menor incidencia de obesidad en la vida futura, por esta razón es que la Organización Mundial de la Salud, la Secretaria de Salud de México y la Asociación Pro Lactancia Materna la recomiendan como la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables por lo menos los dos primeros años de vida, además de destacar a la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses, junto con la posterior introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces.

Actualmente, muchas condiciones pueden ser referidas por la madre como causa de falta de lactancia, sin embargo es indispensable explicarles la función trascendental que esta actividad desempeña en el binomio. Respecto a la alimentación con fórmulas, de acuerdo con algunos estudios, se ha visto que el contenido elevado de proteínas puede generar alteraciones posteriores en el peso.

El consumo alto de proteínas tiene como resultado aumento en la secreción de IGF-1 (factor de crecimiento 1 similar a la insulina). Los niños alimentados al seno tienen un menor consumo de proteínas y metabolizan menor cantidad de energía.

Además, la leche humana contiene leptina y adenopectina, sustancias que contribuyen a una mejor regulación del apetito, sensibilidad a la insulina y regulan la adiposidad, entre otras funciones.

En caso que la madre llegue a requerir algún medicamento durante el periodo de lactancia, existe la ventaja de que la inmensa mayoría de los más comunes, como pueden ser antibióticos, antiparasitarios, analgésicos y antigripales, no contraindican la lactancia materna, en dado caso se pueden sustituir por algún medicamento alternativo.

Lo ideal es que el inicio de la lactancia materna sea desde el momento del nacimiento. Ya sea por parto o cesárea, el bebé puede ser colocado de inmediato junto a la madre en contacto directo piel a piel, para garantizar que sólo tome del pecho de su mamá, y así generar una producción de leche óptima que llene sus necesidades.

La lactancia materna no está recomendada en los casos en que la madre presente VIH y leucemia humana de células T. Si llegara a presentar tuberculosis pulmonar activa, la lactancia se puede suspender hasta por 15 días, en lo que ella recibe el tratamiento y después puede continuar. También es recomendable suspenderla cuando la madre tiene infecciones en el pezón o areola por virus herpes, hasta su corrección. Los niños que no deben recibir lactancia materna son aquellos que tienen galactosemia o deficiencia congénita de lactasa.

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