Antibióticos y colitis pseudomembranosa

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Por el Dr. Leonardo Alberto Martínez Rodríguez
Especialista en Medicina Interna, Gastroenterología
y Endoscopia Gastrointestinal. Maestro en Ciencias Médicas.

La colitis pseudomembranosa se atribuye al Clostridium difficile (C. difficile), bacteria gram positiva que causa diarrea, distensión abdominal y colitis.

Es relevante señalar que hasta 25 % de pacientes con un episodio inicial de infección por esta bacteria puede experimentar recurrencia, lo que implica un reto en su manejo y tratamiento. Por lo anterior, es que todos los profesionales de la salud deben estar alerta, además de contar con los conocimientos adecuados para ser capaces de distinguir aquellos enfermos que se encuentran propensos a desarrollarla.

De manera global se estima que en el ámbito hospitalario el padecimiento más común es la neumonía, seguido de las infecciones en el sitio de herida quirúrgica y en tercero las provocadas por este patógeno, sin embargo, hasta 70 % de las infecciones gastrointestinales que se presentan están asociadas al C. difficile.

Cabe destacar que aunque la presencia de esta manifestación cobra especial interés en pacientes internados, no es exclusiva de esta condición, ya que es factible encontrar al agente causal en la comunidad, sin embargo la tasa de mortalidad de una infección por Clostridium difficile conseguida en comunidad oscila alrededor de 1 % y para una adquirida en medio hospitalario es cercana al 10 %.

Existen múltiples factores de riesgo para obtener la infección, entre ellos están:

• Demográficos: edad, sexo femenino, pacientes inmunocomprometidos (diabetes, VIH, cáncer, trasplantados), así como quienes ya tienen el antecedente de un episodio previo.

• Factores asociados con la alteración de la microbiota: uso de antibióticos de amplio espectro, quimioterapia, cirugía gastrointestinal, medicamentos de supresión de ácido.

• Causas vinculadas con la hospitalización: estadía prolongada, carencia de un sistema de vigilancia epidemiológica hospitalaria, contacto directo/indirecto con pacientes o personal infectados.

Existe una amplia gama de antibióticos que pueden predisponer a contraer la infección por C. difficile, entre los más frecuentes destacan: quinolonas, clindamicina, penicilinas y cefalosporinas (amplio espectro); entre los ocasionales podemos mencionar: macrólidos, trimetoprim y sulfas. Los de baja frecuencia o raros son: aminoglucósidos, tetraciclinas, cloranfenicol, metonidazol, vancomicina.

El patógeno es una causa común de infección hospitalaria, y una estrategia adecuada de manejo es la identificación temprana y oportuna de la enfermedad

Una vez que la infección ha sido tratada y controlada, la recurrencia es de 25 % de los pacientes tratados con vancomicina-metronidazol, y 15 % de los tratados con fidaxomicina.

Es importante poder distinguir que si en el nuevo episodio se aísla la misma cepa que el previo, esto se debe denominar “recaída”, y si se aísla una nueva cepa, o diferente al primer cuadro, estamos hablando de una “reinfección”.

Existen variables clínicas que conforman scores (calculadoras matemáticas) para intentar predecir (de acuerdo con el riesgo) la posibilidad de recurrencia, por ejemplo: si el paciente es mayor de 65 años, tiene 17 % de probabilidad de recurrencia; si es mayor de 65 años y además tiene algún padecimiento crónico grave, la probabilidad es de 31 %; si tiene más de la edad antes mencionada, presenta enfermedad crónica grave, y además requiere el uso de antibióticos adicionales, la probabilidad se eleva hasta 67 %.

Respecto a los pacientes con tendencia a la automedicación y que presentan un cuadro de diarrea que empeora o simplemente no mejora, lo ideal es una valoración apropiada, así como los estudios necesarios, con la finalidad de conocer su estado actual e implementar lo antes posible la mejor opción terapeútica.

Para los pacientes que están internados y contraen la infección, el centro hospitalario debe contar con un sistema de vigilancia epidemiológica, el cual permita que ellos mismos sean quienes determinen las directrices de prevención de la condición y alerten ante la sospecha de un caso.

Si el hospital carece de éste es probable que el caso se incorpore al subregistro y presente mayores probabilidades de evolución no favorable.

Actualmente múltiples fármacos con distintos mecanismos de acción están bajo investigación para el tratamiento y prevención de esta infección.

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