Hepatitis C, actualidades terapéuticas

219

Esta enfermedad crónica se identificó en 1989, pero no se hicieron pruebas de cribado hasta años después, cuando se desarrollaron técnicas para detectar el virus en la sangre de los donantes.

Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), indican que se ha convertido en la causa de aproximadamente 700 mil muertes anuales en el mundo; a su vez, también reporta que unos 150 millones de personas padecen la infección crónica a nivel mundial. Con relación a nuestro país, es un importante problema de salud pública que afecta al 1.4 % de la población, con una incidencia de 19,300 nuevos casos por año. Es importante destacar que el virus de la hepatitis C tiene seis diferentes genotipos. En México el más frecuente es el tipo 1. La importancia de conocer el genotipo radica en que dependiendo su clasificación es la respuesta al tratamiento y el tiempo del mismo.

Con relación al progreso del padecimiento, las investigaciones indican que en 85 % de los casos evoluciona a forma crónica y se sabe que 20 de cada 100 pacientes puede desarrollar cirrosis en 20 años.

La sangre y los hemoderivados no eran objeto de una prueba  sistemática del virus  antes de 1992.

Con respecto al tratamiento va a depender al genotipo y presentación clínica. Últimamente se han desarrollado nuevos fármacos para cambiar el paradigma de su tratamiento, con el objetivo de ofrecer tasas de curación muy elevadas a los pacientes. En México, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) aprobó recientemente la combinación de simeprevir con sofosbuvir como tratamiento libre de interferón para los pacientes infectados con el genotipo 1 de la hepatitis C.

La combinación antes mencionada, cuya aprobación en Estados Unidos de América y la Unión Europea antecedió a la de nuestro país, se caracteriza por ser una terapia simplificada libre de interferón, que ha demostrado efectividad en el tratamiento de los genotipos 1 y 4 del virus al alcanzar 97 % de respuesta viral sostenida. “Ello constituye un avance significativo en el abordaje de esta enfermedad, que ahora ya podemos afirmar que es curable”, explicó el Dr. Jorge Luis Poo, médico hepatólogo.

“Por primera vez los avances científicos permiten que una enfermedad crónica como la infección por el virus de la hepatitis C tenga tan buen pronóstico, ya que además de lograr ser curada hasta en un periodo de tratamiento mínimo de tres meses, permite a los pacientes tener una mejor calidad de vida al simplificar las tomas y disminuir los efectos adversos que anteriormente eran los causantes del abandono del tratamiento”, comentó el Dr. Poo.

La importancia de la aprobación de la nueva combinación de antivirales de acción directa (simeprevir) con los inhibidores de polimerasa (sofosbuvir) radica en el rompimiento del esquema con interferón que durante cerca de 30 años se utilizó para el control del padecimiento, lo que significa un avance trascendente hacia la cura.

Si bien la hepatitis C tiene un curso principalmente asintomático, existen factores de riesgo como haber recibido una transfusión de sangre o derivados antes del año 1995, ser receptor de algún trasplante de órganos, vivir con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), ser usuario de drogas que se consumen vía intravenosa e intranasal, haber nacido entre 1945 y 1965, pertenecer o haber pertenecido a comunidades carcelarias y realizarse tatuajes o perforaciones en sitios sin certificación sanitaria.

Es necesario señalar que en algunos pacientes con hepatitis C que presentan una hepatopatía terminal van a requerir un trasplante de hígado. Hoy, esta infección constituye la primera causa de trasplante de hígado en Europa y Estados Unidos.

A decir del doctor Marco Antonio Olivera, coordinador del programa de trasplantes del Instituto Nacional de Nutrición “Salvador Zubirán” (INNSZ), explicó que “desde finales del siglo pasado, el alcoholismo dejó de ser la principal causa de cirrosis en el país al ser superada por la hepatitis C, que actualmente representa entre 35 y 40 por ciento del total de los casos de pacientes que requieren un trasplante hepático”, concluyó el especialista.

Compartir