Por el Dr. Manuel Sánchez de Carmona Luna y Parra
Especialista en Psiquiatría. Presidente de la Sociedad Internacional
de Trastorno Bipolar (ISBD).

Se estima que hasta el 47 % de los casos de los trastornos depresivos en la infancia y adolescencia van a evolucionar hacia un trastorno bipolar en la edad adulta.

Es una alteración mental ocasionada por factores genéticos que se caracteriza por periodos recurrentes de estados patológicos maníacos, hipomaníacos y depresivos; estos episodios se alternan con periodos de ánimo normal (eutimia).

Tiene una heredabilidad de 80 %; la frecuencia en personas con un familiar de primer grado con trastorno bipolar (TB) aumenta de 1.3-4 % hasta 24 %. Estudios en gemelos que padecen la enfermedad han demostrado que en monocigóticos la posibilidad de que ambos la presenten va de 65 al 100 %, mientras que en dicigóticos es del 10 al 33 %. El TB se presenta en cerca de 1 al 1.5 % de la población pediátrica; sin embargo, en psiquiátrica el porcentaje va del 17 al 30 %.

En general el TB acorta la vida de los pacientes en un promedio de 8.5 a 9 años, y duplica el riesgo de morir por enfermedad cardiovascular, diabetes mellitus, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, influenza o neumonía, lesiones accidentales y suicidio. El riesgo de suicidio es 10 veces mayor en mujeres y 8 veces mayor en hombres, también se conoce que la tercera parte de los jóvenes que debutan con un episodio depresivo va a tener un intento suicida, con mayor riesgo durante el propio episodio.

En cuanto a su clasificación, el DSM-5 incluye un capítulo sobre “Trastorno bipolar y otros trastornos relacionados” que lo ordena como: trastorno bipolar I, caracterizado por episodios recurrentes de manía y otros de depresión mayor; trastorno bipolar II –destacan los episodios recurrentes de hipomanía y los depresivos; trastorno ciclotímico, periodos de síntomas de hipomanía y de depresión, sin llegar a ser episodios maníacos ni depresivos–; trastorno bipolar y los relacionados, debidos a otra condición médica episodio maníaco o hipomaníaco cuya aparición es consecuencia psicopatológica directa de dicha condición; trastorno bipolar y trastornos relacionados inducidos por sustancias o medicamentos –episodio maníaco o hipomaníaco cuya aparición es consecuencia de intoxicación o abstinencia de alguna sustancia psicoactiva o exposición a un medicamento–. La clasificación también incluye cualquier otro trastorno bipolar y trastornos relacionados especificados, los cuales se caracterizan por episodios hipomaníacos de duración o síntomas insuficientes y los de depresión mayor; episodios hipomaníacos sin otros de depresión mayor o trastorno ciclotímico que no ha durado los dos años necesarios para el diagnóstico.

Los principales y más frecuentes son el TB tipo I, que afecta a más de 1.3 millones de mexicanos, con una leve prevalencia en el sexo masculino (1.6 %) contra el sexo femenino (1.1 %) y el TB tipo II, que se identifica en cerca de 2 millones de mexicanos, de los cuales 2.4 % son varones y 1.6 %, mujeres.

El diagnóstico es principalmente clínico y se basa en la anamnesis (lo ideal es que sea dado por un psiquiatra experimentado); actualmente existen pruebas de neuroimagen que sirven de apoyo y demuestran que la causa del TB no es psicológica.

Existe una serie de especificadores diagnósticos para examinar las características de los episodios: 1) Episodio actual o pasado más reciente. En el momento de la evaluación o en un tiempo anterior, el paciente con TB tipo I puede o no estar pasando por un episodio maníaco, hipomaníaco o depresivo; el paciente con TB tipo II puede o no tener uno hipomaníaco o depresivo. En ambos casos el paciente puede estar en un periodo de ánimo normal. 2) Severidad: los episodios pueden ser leves, moderados o severos. 3) Manifestaciones acompañantes: los episodios maníacos pueden presentarse con malestar de ansiedad, síntomas mixtos, síntomas catatónicos, y síntomas psicóticos congruentes o no con el estado de ánimo maníaco. Los hipomaníacos pueden tener los síntomas señalados para el maníaco, sin embargo no van a presentarse ni síntomas psicóticos ni catatónicos. Los episodios depresivos pueden presentarse con malestar de ansiedad, síntomas mixtos, melancólicos, atípicos, psicóticos congruentes con el estado depresivo y manifestaciones catatónicas. 4) Curso y evolución, de inicio en el periparto: los episodios inician durante el parto o un mes después. De ciclos rápidos: durante un año el paciente presenta cuatro o más episodios afectivos. Con patrón estacional: los episodios inician y terminan en épocas determinadas del año y se repiten durante dos o más años consecutivos.

El tratamiento para estos pacientes debe ser integral, aunado al tratamiento farmacológico, se debe dar psicoeducación tanto al paciente como a los familiares, y en el caso de los niños y adolescentes incluir también a los profesores y compañeros de escuela.

Existen guías específicas de tratamiento en las que se toma en cuenta la edad del paciente, el tipo de trastorno bipolar, el de episodio, la severidad, cronicidad y trastornos comórbidos, tanto psiquiátricos como de otros padecimientos.

El tratamiento consta de tres etapas: aguda, controla y aminora los síntomas para disminuir y frenar la intensidad del impacto; continuidad, el objetivo es consolidar la respuesta y, mantenimiento, evita que se presenten recaídas.

Actualmente el valproato de magnesio ha demostrado gran efectividad tanto en los estudios de investigación como en la práctica clínica.

Los estudios muestran que el TB es una patología a la que debe ponérsele especial cuidado ya que el 25 % de los pacientes bipolares no tratados mueren por suicidio, afecta altamente su calidad de vida y entorno; la mayoría de los adultos (aproximadamente el 60 %) son desempleados, mientras que en niños y adolescentes la comorbilidad más significativa es el TDAH, el cual está presente entre un 50 a 80 % de los casos.

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