Superbacterias: para el 2050, causarían más muertes que el cáncer

190

Las superbacterias dejaron de ser una “preocupación del futuro” para convertirse en un problema real que afecta la capacidad para tratar infecciones comunes que fueron controladas satisfactoriamente durante años y que podrían volver a resultar mortales, advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS), que llama a una acción urgente y coordinada para evitar que el mundo se dirija a ese escenario postantibiótico.

El mal uso de los antibióticos en humanos (ya sea por mala prescripción o por autoprescripción), sumado a los utilizados en la industria agropecuaria (muchas veces sólo a efectos preventivos) son los principales factores que conducen a la resistencia. Si la tendencia no se revierte, se estima que morirán en 2050 unas 10 millones de personas por esta razón, lo que la convertiría en la principal causa de muerte, superando a las provocadas por el cancer (8.2 millones).

A fines de 2015, en China se descubrió una superbacteria de Escherichia coli resistente a potentes drogas de último recurso, y que llegó a Europa al mes siguiente. Una amenaza grave que en el pasado nadie hubiera imaginado.

Ocurre que las bacterias se hacen cada vez más resistentes a los medicamentos, y en esta batalla entre la humanidad y los microbios se vislumbra un futuro en el cual la difusión de superbacterias resistentes a tratamientos médicos sobrepasaría la creación de nuevas drogas que las controlen.

Claves

Algunas de las bacterias más nocivas para el ser humano son muy habituales dentro del organismo. Se convierten en una amenaza cuando ingresan al cuerpo de forma externa (ingeridas o aspiradas, por ejemplo), con frecuencia en pobres condiciones de higiene. Es común que las bacterias desarrollen resistencia, pero en años recientes han logrado hacer frente a grupos mayores de antibióticos, lo que las convierte en “superbacterias” cada vez más potentes. Entre ellas están Klebsiella pneumoniae (neumonía, infecciones urinarias y del torrente sanguíneo); Escherichia coli (gastroenteritis, infecciones urinarias y del torrente sanguín eo); Staphylococcus aureus (infecciones en heridas y del torrente sanguíneo); Streptococcus pneumoniae (neumonía).

En 2014, en el prólogo a un informe global de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre AMR (resistencia antimicrobiana, por sus siglas en inglés), el doctor Keiji Fukuda señalaba que “la era postantibiótica –en la cual las infecciones comunes y heridas menores pueden matar–, lejos de ser una fantasía apocalíptica, es en cambio una posibilidad muy real para el siglo XXI”.

Las causas son diversas. Por un lado está el mal uso de los antibióticos, y no sólo en el uso humano, sino también en la producción agrícola y ganadera. Hospitales y centros de salud son otro foco importante de bacterias resistentes, y la falta de higiene (desde la esterilización de materiales al elemental lavado de las manos) y mecanismos de control resulta en peligrosas infecciones intrahospitalarias. Contagios de variedades de Staphylococcus aureus resistentes a la meticilina se convirtieron en una de las principales infecciones de este tipo en la última década.

La situación es delicada y no parece que vaya a disminuir en el corto plazo. El costo económico que exige esta lucha es grande: se calcula que la Unión Europea tuvo un gasto de 1,500 millones de dólares en 2007 para enfrentar la resistencia antibacterial, y en años futuros el número podría ser descomunal. Y a pesar de que hay grandes avances en ingeniería genética y medicina en general, no se han desarrollado nuevos grupos de grandes antibióticos desde hace más de 30 años.

The Review on Antimicrobial Resistance, el informe interdisciplinario dirigido por el economista Jim O’Neill, enumera cuatro áreas para trabajar:

• Iniciativa de investigadores universitarios y emprendedores en biotecnología.

• Marco de cooperación internacional a nivel gubernamental que promueva investigaciones innovadoras y colaborativas.

• Avances en genética, genómica e informática, que permitirán más precisión en el diagnóstico y prescripción de antibióticos.

• Crecimiento de las economías de bajos y medianos recursos, invirtiendo en la higiene y la infraestructura básica de salud.

Quizás la guerra contra las bacterias nunca pueda ganarse por completo. Más modesto y realizable sería desear un futuro en el que los antibióticos sigan manteniendo a raya a las enfermedades.

Compartir