Apnea obstructiva del sueño

111

Por el Dr. Arnoldo Guerrero
Especialista en Neumología y Medicina Crítica.

La alteración en la calidad de vida de quien la presenta es notable, afectando desde la fisiología de múltiples procesos, hasta la asociación con comorbilidades de vasta importancia.

La apnea obstructiva del sueño (OSA, por sus siglas en inglés) es una alteración perteneciente a los trastornos respiratorios del sueño, caracterizada por episodios recurrentes de colapso parcial o completo de la vía aérea superior que ocurren al dormir, ocasionando fluctuaciones en la saturación de oxígeno (hipoxia y reoxigenación), microdespertares (arousals)y fragmentación del sueño.

Cuando esta alteración se acompaña de síntomas o consecuencias como hipersomnia diurna, sueño no reparador, cefalea matutina, cansancio diurno, enfermedad cardiovascular, enfermedad vascular cerebral y alteraciones cognitivas, entre otros, se le denomina síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS). Esta patología se ha asociado con una significativa morbilidad y mortalidad e incremento en el uso de los recursos de salud.

La OSA reporta una elevada prevalencia, tanto en hombres como en mujeres. T. Young et al, en 1993 describió una prevalencia de 4 % en hombres y 2 % en mujeres en resultados extrapolados a la población general, sin embargo, en su estudio el 9 % de las mujeres y el 24 % de los hombres entre 30 y 60 años tuvieron un índice de apnea-hipopnea (IAH) ≥ 5 eventos por hora.

Se han identificado diferentes factores que contribuyen en la fisiopatología de este padecimiento, los cuales incluyen: a) alteraciones en la anatomía de la vía aérea superior (VAS); b) características mecánicas y tisulares; c) función neuromuscular; y d) inestabilidad del control del centro ventilatorio.

Los factores de riesgo que se ha identificado son: género, siendo más frecuente en hombres con una relación 2:1, sin embargo, la frecuencia aumenta en las mujeres durante la posmenopausia equilibrando esta relación a 1:1; edad, hay un incremento de la prevalencia en relación directa con ésta, sin embargo en los pacientes de la tercera edad los síntomas no son tan característicos ya que frecuentemente viven solos y tienen otras comorbilidades como dolor crónico, depresión, demencias o usan psicofármacos; obesidad, uno de los principales factores de riesgo, el 70 % de los pacientes con apnea obstructiva del sueño tienen sobrepeso y los pacientes con IMC≥31.4 tienen mayor riesgo de padecer la enfermedad; tabaquismo, se ha descrito la relación entre este hábito poco saludable y la presencia de apneas, esto puede deberse a inflamación de la vía aérea o a la inestabilidad del sueño que se produce por la ausencia de nicotina al dormir.

Es importante conocer los síntomas y consecuencias de la apnea obstructiva del sueño, porque junto con el IAH obtenido mediante una prueba diagnóstica se decide sobre el tratamiento que recibirán los pacientes. Se han reportado diferentes síntomas asociados a la apnea obstructiva del sueño, como la hipersomnia diurna, la cual tiene implicaciones de salud pública importantes, como el aumento en el riesgo de accidentes de tráfico o accidentes en el trabajo. Otros síntomas identificados son las asfixias nocturnas, la cefalea matutina, las apneas observadas y el ronquido.

Las consecuencias de una OSA tratada mal son:

• Hipertensión arterial (HTA). Se considera que alrededor del 60 % de los pacientes con IAH>30/hora tienen HTA y que el 40 % de los pacientes con HTA tienen apnea del sueño.

Enfermedad arterial coronaria. Estudios clínicos han demostrado una fuerte asociación entre la apnea obstructiva del sueño y la cardiopatía isquémica (infarto agudo al miocardio y angina), teniendo tres veces mayor riesgo que las personas sanas.

• Arritmias. Los episodios recurrentes de hipoxia-reoxigenación, adicionado a la activación simpática del sistema nervioso central que ocurre durante los arousals y los efectos mecánicos ocasionados por los cambios en la presión intratóracica en los pacientes con OSA, predisponen al desarrollo de arritmias.

• Enfermedad vascular cerebral (EVC). Datos reportados sugieren una asociación entre alteraciones respiratorias del sueño y el riesgo de padecer enfermedad vascular cerebral (EVC). El riesgo es 3.56 veces mayor que los individuos sanos.

• Mortalidad. En estudios clínicos se ha sugerido que los pacientes con OSA tienen 3.0 veces mayor riesgo de muerte.

El diagnóstico inicial se da mediante una anamnesis enfocada a probables trastornos del sueño y sus posibles consecuencias, y una exploración física completa; se confirma mediante una polisomnografía (PSG).

La PSG se realiza durante una noche, mientras el paciente duerme. Puede ser en un laboratorio del sueño o en el domicilio del individuo.

Los pacientes con necesidad de ser evaluados son aquellos que cuentan con factores de riesgo como: HTA de difícil control, obesidad, choferes de transporte público, previo a cirugía bariátrica, hipertensión pulmonar, alteraciones metabólicas, arritmias, enfermedad vascular cerebral, insuficiencia cardiaca, miopatías e hipercapnia. También los pacientes con síntomas como: ronquido, apneas observadas, nicturia, hipersomnia diurna, fatiga y sueño no reparador.

Se ha demostrado que el tratamiento de la OSA disminuye las consecuencias relacionadas con la salud. Las guías clínicas recomiendan el uso de la presión positiva continua de la vía aérea (CPAP) dependiendo del índice de apnea-hipopnea, los síntomas clínicos y la presencia de comorbilidades, así como medidas dietéticas, procedimientos quirúrgicos y dispositivos orales.

Presión positiva continua de la vía aérea (CPAP)

El uso de CPAP ha demostrado ser efectivo en el tratamiento de la OSA y sus consecuencias: hipersomnia diurna, hipertensión arterial, enfermedad arterial coronaria, arritmias, enfermedad vascular cerebral y mortalidad. Es el tratamiento más utilizado en esta patología.

En el tratamiento de la apnea obstructiva del sueño se han utilizado otras modalidades terapéuticas junto con el CPAP o como alternativas en aquellos pacientes que no son candidatos o tienen pobre tolerancia al uso de CPAP.

• Medidas higiénico-dietéticas. Se recomienda hacer modificaciones en la dieta con la finalidad de perder peso, lo cual ha demostrado que junto con el uso de CPAP, disminuye la resistencia a la insulina, los niveles de triglicéridos e incrementan la reducción de la TA sistólica y la TA media. Además, es recomendable el realizar ejercicio, hacer cambios en el estilo de vida, evitar alcohol y tabaco.

• El tratamiento quirúrgico en la OSA se realiza con el objetivo de ampliar la vía aérea superior para hacerla menos susceptible de colapsarse durante el sueño. No todos los pacientes son candidatos para recibir un procedimiento quirúrgico.

• Dispositivos orales. Funcionan incrementando el tamaño de la VAS, siendo los más utilizados los dispositivo de avance mandibular. Se recomiendan como tratamiento para el ronquido y para la apnea del sueño leve a moderada, además son una alternativa para aquellos pacientes que no toleran la CPAP.

La apnea obstructiva del sueño es una patología bastante frecuente, que se acompaña de una alta morbilidad y mortalidad. Se sospecha clínicamente y se diagnostica mediante una polisomnografía. El tratamiento oportuno con CPAP puede revertir las complicaciones asociadas.

Compartir