Hipertiroidismo, integración diagnóstica y conducta terapéutica

100

Por el Dr. Ismael Javier Chavira López
Especialista en Endocrinología. Jefe del Servicio
de Endocrinología del Hospital General de México
“Dr. Eduardo Liceaga”.

El término se refiere al exceso en la síntesis y secreción de hormonas por parte de la glándula tiroides o a la administración de hormonas tiroideas en exceso. El conjunto de los distintos síntomas y signos clínicos que se producen debido a este aumento de hormonas tiroideas se denomina tirotoxicosis. Se presenta entre un 0.5 y 2 % de la población mundial, es más frecuente en el sexo femenino (8 a 10 mujeres por 1 hombre). La edad pico es entre los 20 y 50 años.

De acuerdo con su etiología se divide en dos grupos:

Hipertiroidismo endógeno: abarca bocio tóxico difuso o Enfermedad de Graves (está relacionada con el sistema autoinmune y se asocia con otras patologías como diabetes mellitus tipo 1, anemia perniciosa o vitíligo); bocio nodular tóxico; bocio multinodular tóxico; tiroiditis subaguda, y tumores de ovario.

Hipertiroidismo exógeno: se presenta por la ingesta de fármacos que contengan hormonas tiroideas, procedimientos sustitutivos o supresivos para uso en el tratamiento de hipotiroidismo.

Es una enfermedad de inicio brusco, no prevenible, con una evolución rápida que va de pocas semanas a unos meses.

Las principales manifestaciones clínicas son nerviosismo, taquicardia, palpitaciones, sudoración excesiva, intolerancia al calor ambiental, pérdida de peso, aumento de ingesta de alimentos y cansancio. Se caracteriza por tres datos clínicos inconfundibles: crecimiento de la tiroides o bocio, exoftalmos y mixedema pretibial.

El diagnóstico se basa en el cuadro clínico. Como pruebas de laboratorio confirmatorias se requiere de un perfil tiroideo que incluya la medición de TSH, y niveles circulantes séricos de T3 libre y T4 libre. Anteriormente el perfil tiroideo que se solicitaba era más amplio, sin embargo se ha demostrado que no es necesario. Las pruebas de imagen se utilizan únicamente cuando el crecimiento de la tiroides no es uniforme, en estos casos se requiere de un ultrasonido y, en ocasiones específicas, cuando se trata de un bocio nodular se solicita un gammagrama con yodo 131.

La primera línea de tratamiento es utilizar fármacos antitiroideos como tiamazol. Para el control de los síntomas se utiliza propranolol, atenolol o metoprolol. Existe otro medicamento antitiroideo que no se encuentra a la venta en México, que es el propiltiuracilo. El tratamiento con medicamentos es largo, va de doce a dieciocho meses y generalmente es ambulatorio. Únicamente en los casos que se presenta un agravamiento de los síntomas se requiere hospitalización, esta condición es poco frecuente, y se llama tormenta tiroidea. Entre 70 y 80 % del total de los pacientes responden de forma favorable a alguno de los medicamentos.

En los casos que se presenta reacción alérgica a los fármacos o baja de leucocitos, la segunda línea de tratamiento es utilizar una dosis de 10 a 29 milicuries de yodo radiactivo. El efecto no es inmediato, la mejoría se observa pasados uno o dos meses, cuando las hormonas tiroideas ya han bajado.

Por último, en los casos en que el tratamiento farmacológico no da resultado, hay contraindicación al uso de yodo radioactivo o bocio demasiado grande, se procede a la exéresis quirúrgica para retirar la mayor parte del tejido tiroideo (aproximadamente 90 %), se conserva únicamente una pequeña porción para mantener la producción de hormonas tiroideas.

Todos los pacientes van a presentar hipotiroidismo después de terminado el tratamiento. En aquellos que utilizan fármacos el funcionamiento de la tiroides se mantiene estable entre cinco y 10 años, posteriormente de forma natural habrá una baja en la producción de hormonas tiroideas. En quienes se utiliza yodo radioactivo esto ocurre aproximadamente entre tres a seis meses después de la toma, y en los pacientes que requieren cirugía se presenta de forma inmediata. A lo anterior se le conoce como hipotiroidismo yatrógeno y es preciso prescribir al paciente tratamiento hormonal sustitutivo con levotiroxina oral.

Las personas que presentan exoftalmos requieren un tratamiento distinto, se utilizan corticoides e incluso se puede llegar a la cirugía de descompresión orbitaria para evitar que haya pérdida de la visón.

En general el pronóstico de esta enfermedad es bueno, si se detecta e inicia con el tratamiento a tiempo.

Compartir