Nueva alternativa para el tratamiento del infarto cardiaco

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Por el Dr. Xavier Escudero, FACC, FSCAI
Especialista en Cardiología Intervencionista.
Director en CARDICA, Instituto Cardiovascular Cuernavaca.
Presidente de Cardiología Clínica de la Sociedad Mexicana de Cardiología.

Es la principal causa de muerte en México, al igual que en la mayoría de los países. Cada dos segundos una persona pierde la vida en el mundo por enfermedad cardiovascular, y en nuestro país ocurren al menos 50,000 decesos al año por esta razón, y un infarto se presenta cada cinco minutos.

El daño arterial progresivo, llamado “aterotrombosis” produce una obstrucción paulatina de las arterias coronarias, que finalmente deriva en la formación de un trombo o coágulo causante de la súbita obstrucción arterial que produce el infarto.

El uso de anticoagulantes, medicamentos que interfieren con el fenómeno de la coagulación, ha demostrado que disminuye la magnitud, así como el tiempo de obstrucción arterial, además ayuda a limitar la afección, y por lo tanto las complicaciones por esta grave enfermedad.

Existen diversos anticoagulantes para uso intravenoso e inmediato. Fondaparinux es un moderno anticoagulante sintético de acción específica y fácil aplicación que cuenta con el mejor perfil de eficacia y seguridad en este contexto. Es importante revisar cómo este medicamento puede ayudar a salvar vidas.

El daño vascular ocurre por lesión del recubrimiento interno arterial (endotelio) que favorece el depósito paulatino de colesterol y provoca obstrucción arterial, en un proceso llamado aterosclerosis (atheros= grasa, skeros= endurecimiento). En este segmento arterial enfermo, con depósito de grasa, se produce erosión o fisura interna, lo que genera la formación súbita de un trombo (o coágulo), fenómeno que ocurre durante un infarto: obstrucción súbita por trombo en una arteria crónicamente enferma.

Al conocer lo anterior, es claro que el uso de anticoagulantes y antiplaquetarios en este contexto, limita la formación del trombo y por lo tanto el tiempo, al igual que la magnitud de la obstrucción.

Los anticoagulantes son medicamentos que evitan que las proteínas de la sangre (factores de coagulación) se activen y entren en acción para formar el coágulo. Esto desde luego es útil en enfermedades, como las circulatorias o del corazón, en donde se limita la trombosis, pero por otro lado confieren un mayor riesgo de hemorragia o sangrado en algún otro sitio, como consecuencia de su mecanismo de acción.

El primer anticoagulante utilizado en medicina fue la heparina, sustancia natural obtenida del hígado (de ahí su nombre hepar=hígado) o intestino animal y que se administra en forma intravenosa (o intraarterial), pero que para su uso sostenido requiere de infusión continua a través de un suero, necesaria vigilancia del efecto anticoagulante y respuesta variable.

Pronto se logró obtener un fármaco mas específico, utilizando sólo las fracciones o cadenas de menor tamaño o peso, lo que se llamaron heparinas de “bajo peso molecular”, con un efecto mas específico y con la ventaja de una más fácil aplicación en forma subcutánea cada 12 horas, sin necesidad de control o monitoreo estricto de niveles de anticoagulación. Rápidamente sustituyeron a la heparina clásica llamada no fraccionada en el tratamiento de enfermedades trombóticas venosas y en particular en el infarto agudo del miocardio.

El más nuevo de la familia de anticoagulantes parenterales es el fondaparinux, anticoagulante sintético de cadena muy corta (sólo 5 moléculas= penta-sacárido) y con efecto selectivo sobre el factor de coagulación Xa (diez-a), el más importante “amplificador” de la reacción procoagulante. Viene en presentación de jeringas precargadas con dosis de 2.5 mg para administración una vez al día.

En un estudio clínico para verificar su seguridad y eficacia, se administró en más de 20,000 pacientes con un infarto del miocardio sin elevación del segmento ST, es decir, un infarto parcial al corazón que no involucra la totalidad del segmento afectado.

En comparación con enoxaparina, el fondaparinux, logró proteger en forma similar a los pacientes de complicaciones isquémicas, pero con una reducción del 48 % en el riesgo relativo de hemorragia en la estancia en el hospital, lo que derivó en una disminución significativa en grandes complicaciones o en la mortalidad a los seis meses de evaluación.

Específicamente en aquellos pacientes que fueron llevados a cateterismo cardiaco para abrir y reparar la arteria mediante angioplastía, el uso de este anticoagulante fue igualmente benéfico, con la aplicación concomitante de una sola dosis adicional de heparina no fraccionada intravenosa.

El infarto sigue siendo la principal causa de muerte en México. Su manejo requiere de atención inmediata y una serie de medidas para proteger al corazón en momentos muy críticos.

Es importante destacar que se cuenta actualmente en nuestro país con esta nueva herramienta terapéutica, la cual tiene efecto muy específico, es de fácil administración subcutánea, una vez al día, y que es capaz de proteger a algunos de los pacientes con infarto del miocardio, salvando vidas y disminuyendo el riesgo de sangrado.

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