Flebolitos

794

Por el Dr. Guillermo Murillo-Godínez
Especialista en Medicina Interna.

Es un coágulo (trombo), antiguo (viejo), o concreción (cálculo), endovenosa (en la luz, o en la pared), incrustado con sales calcáreas (de calcio).

La calcificación patológica (heterotópica), es el depósito anormal en los tejidos (partes blandas) de sales de calcio, acompañadas de cantidades menores de hierro, magnesio y otras sales minerales; por su tipo, las calcificaciones patológicas pueden ser clasificadas en:

• Distróficas: se producen con niveles normales de calcio sérico, habiendo en algunos casos, tejido isquémico subyacente; ejemplos: nodos linfáticos calcificados, tonsilolitos, calcificaciones de la arteria carótida, enfermedades de Ehlers-Danlos, y de Buerger, pseudoxantoma elástico, sarcoma sinovial, cordoma, sialolitos, condrocalcinosis, gota, artropatía neuropática, tendinitis, y bursitis calcificadas, tuberculosis, cisticercosis, lepra, alcaptonuria, hemocromatosis, osteocondromatosis sinovial, oleomas calcificados, flebolitos.

• Metastásicas: corresponden al precipitado mineral dentro del tejido blando como resultado de un mayor nivel sérico de calcio, y fosfato; ejemplos: hipervitaminosis D, hiperparatiroidismo, osteodistrofia renal, síndrome de leche-alcalinos, sarcoidosis.

• Calcinosis generalizada (idiopática): circunscrita, tumoral, universal.

Etimología. El término flebolito, deriva del griego: phléps, phlebós, vena, y lithos, piedra.

Historia. En 1856, el checo Karel Freiherr von Rokitansky (1804-1878), informó de la presencia de masas calcificadas endovenosas, en los plexos periprostático y pampiniforme, de hombres y mujeres, respectivamente; en 1908, Clark y Orton, trabajando independientemente, hicieron su descripción radiológica.

Factores predisponentes y epidemiología. Los flebolitos suelen encontrarse en venas varicosas; pueden estar presentes, también, en 30 a 50 % de los hemangiomas cavernosos, y en las malformaciones vasculares; son más frecuentes en las mujeres, y del lado izquierdo de la pelvis; se incrementan con la edad y parecen relacionarse con la existencia de enfermedad diverticular colónica.

En cuanto a los flebolitos pélvicos, su prevalencia es más alta en países económicamente desarrollados tales como: Reino Unido, Estados Unidos de América y Nueva Zelanda, mientras que es más baja, en africanos y polinesios; una prevalencia intermedia existe en regiones como: India, Filipinas y Java.

Etiología. La distribución geográfica de los flebolitos pélvicos no parece estar relacionada con factores genéticos, y sí parece similar a la distribución geográfica de la trombosis venosa profunda; Culligan, en 1926, sugirió como causas de éstos las infecciones, la desnutrición, la falta de apoyo de las venas, y la estasis venosa; sin embargo, ninguna de estas etiologías puede ser sostenida, a la luz de la evidencia epidemiológica. Por lo anterior, podrían considerarse como factores causales, la disminución de la actividad fibrinolítica (la cual es menor en habitantes de países desarrollados), y el aumento de presión intraabdominal (estreñimiento crónico).

Diagnóstico. Habitualmente, constituyen un hallazgo radiológico incidental. Estas calcificaciones pueden verse como múltiples cuerpos laminados de forma circular u ovalada (elíptica), con un halo radiopaco en la periferia, radiolúcido en el centro, y apariencia de láminas concéntricas.

Diagnóstico diferencial. Las imágenes de los flebolitos pueden ser confundidas con: urolitiasis, y con sialolitiasis. Las representaciones de urolitiasis, y las de sialolitiasis, frecuentemente son únicas, mientras que las de los flebolitos suelen ser más numerosas.

Tratamiento. No requieren tratamiento específico, ya que son asintomáticos; deberá tratarse la enfermedad subyacente.

Conclusiones. Entre las calcificaciones patológicas distróficas se encuentran los flebolitos, que etimológicamente corresponden a piedras venosas; fueron descritos en la primera década de la segunda mitad del siglo XIX, como hallazgo anatomopatológico, sin embargo, no fue sino hasta el descubrimiento de los rayos X, a finales de dicho siglo, cuando se volvió habitual su visualización in vivo; dado que son asintomáticos, podrían considerarse carentes de importancia, aunque, debe de valorárseles por estar relacionados con patologías acompañadas de estasis venosa (várices), malformaciones vasculares o tumoraciones (hemangiomas cavernosos), y por constituir un diagnóstico diferencial necesario con otras litiasis (urolitiasis, sialolitiasis).

Compartir