El temblor y su correlación clínico patológica

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Por el Dr. Antonio de Jesús de León Cruz.

Es el más común de los movimientos involuntarios y suele afectar manos, brazos, cabeza, cara, cuerdas vocales, tronco o piernas. Puede deberse a un trastorno neurológico o aparecer como efecto secundario de algunos medicamentos.

Este síntoma se caracteriza por un movimiento muscular involuntario y rítmico, que implica movimientos de balanceo de una o más partes del cuerpo; cabe destacar que en ocasiones se manifiesta en personas sanas, y aunque no pone en peligro la vida, avergüenza al individuo y dificulta la realización de las tareas cotidianas.

Generalmente el temblor se genera en partes del cerebro que controlan músculos en todo el cuerpo o en áreas particulares, como las manos. Los trastornos neurológicos o afecciones que pueden producir temblor son la esclerosis múltiple, el accidente cerebrovascular, la lesión cerebral traumática y enfermedades neurodegenerativas que dañan o destruyen partes del tallo cerebral o el cerebelo. Otras causas son el uso de algunos medicamentos (como anfetaminas, corticosteroides, y medicamentos usados para ciertos trastornos psiquiátricos), abuso o abstinencia del alcohol, envenenamiento por mercurio, tiroides hiperactiva o insuficiencia hepática.

Normalmente se clasifica por su aspecto y la causa u origen. Algunas de las formas más conocidas de temblor son:

– El temblor esencial (anteriormente también llamado esencial benigno) es la forma más común de temblor anormal. Aunque éste puede ser leve y no progresivo en algunas personas durante un largo periodo de tiempo, en otras evoluciona lentamente, comenzando de un lado del cuerpo pero afectando ambos lados en algunos años. Con frecuencia las manos son las más perjudicadas pero también pueden estar implicados la cabeza, la voz, la lengua, las piernas y el tronco, si bien típicamente en menor grado que las manos. Se ha identificado una variante en el gen LINGO1 como gen de riesgo, aunque no todas las personas con temblor esencial transportan esta variante.

– El temblor parkinsoniano está causado por daño en las estructuras que controlan el movimiento dentro del cerebro. Éste, que típicamente aparece como un temblor en reposo, puede ocurrir como un síntoma aislado o ser visto en otros trastornos. A menudo es el primer síntoma de la enfermedad de Parkinson. El temblor es clásicamente observado como una acción de “contar píldoras” de las manos que también puede afectar la barbilla, los labios, las piernas y el tronco.

– El temblor distónico se produce en individuos de todas las edades que están afectados por distonía, un trastorno del movimiento en el cual las contracciones musculares involuntarias sostenidas causan retorcimientos y movimientos repetitivos o posturas y posiciones dolorosas y anormales (torticollis o el calambre del escritor).

– El temblor cerebeloso es un temblor lento, de gran amplitud de las extremidades que se produce al final de un movimiento decidido (temblor intencional), como tratar de oprimir un botón o tocarse la punta de la nariz con el dedo. Está causado por lesiones o daño en el cerebelo debido a un accidente cerebrovascular, tumor, o enfermedad como la esclerosis múltiple o algún trastorno degenerativo heredado.

El temblor psicogénico (o funcional) puede aparecer como cualquier forma de movimiento agitado y con sacudidas. Las características pueden variar pero generalmente comprenden inicio súbito y remisión, incidencia aumentada con estrés, cambio de la dirección del temblor o de la parte del cuerpo afectada y gran disminución o desaparición de la actividad del temblor cuando el paciente está distraído. Algunas personas que lo presentan tienen un trastorno de conversión u otra enfermedad psiquiátrica.

– El temblor ortostático está caracterizado por contracciones musculares rítmicas que se producen en las piernas y el tronco inmediatamente después de ponerse de pie.

– El temblor fisiológico, la forma más común, se produce en todas las personas “normales”. Es raramente visible y típicamente implica un temblor fino de las manos. No se considera una enfermedad y no está causado por el cerebro, sino que se debe a propiedades mecánicas del cuerpo, combinadas con ritmos del cuerpo como el latido cardiaco y las contracciones musculares.

No hay una cura para la mayoría de los temblores, sin embargo el tratamiento apropiado depende del diagnóstico preciso de la causa.

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