Trastornos hipertensivos durante el embarazo

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Por la Dra. Norma Velázquez Ramírez
Subespecialidad en Biología de la Reproducción
por el Instituto Nacional de Perinatología
Isidro Espinosa de los Reyes. Certificada por el CMGO.

Es una entidad patológica que tiene como denominador común el aumento de la presión  arterial (TA) en la mujer durante el embarazo, en el momento del parto o en el puerperio; se le denomina trastorno hipertensivo del embarazo, y está considerada como una de las principales causas de mortalidad materna.

Actualmente se clasifica en cuatro categorías:

• Hipertensión crónica, la cual se conoce desde antes de la gestación o es diagnosticada antes de las 20 semanas de embarazo.

• Hipertensión arterial crónica con preeclampsia sobreagregada, se caracteriza por presentar síntomas de preeclampsia después de las 20 semanas de gestación en pacientes con hipertensión crónica.

• Hipertensión gestacional, se presenta más frecuentemente en embarazos gemelares o múltiples, en mujeres mayores de 35 años, o que tuvieron hipertensión durante un embarazo previo, así como en aquellas con diabetes. Este trastorno se identifica cuando las lecturas de la presión arterial son superiores a 140/90 mmHg en una fémina que tenía presión normal antes de las 20 semanas y que no registra proteinuria, es decir, exceso de proteína en la orina.

• Preeclampsia, consiste en una hipertensión arterial con presencia de proteinuria después de las 20 semanas de gestación. Se le denomina leve cuando la TA es de 140/90 mmHg y menor a 160/110 mmHg, y severa cuando es igual o mayor a 160/110 mmHg, niveles elevados de creatinina, transaminasas y disminución de plaquetas. Al nivel grave de preeclampsia se le llama eclampsia. Las pacientes que la padecen tienen convulsiones como consecuencia de la enfermedad. Las mujeres menores de 20 años y mayores de 35 a 40, presentan mayor riesgo, y desarrollan los grados más graves de preeclampsia, de igual forma ser hipertensa, primigesta, o bien, tener el antecedente obstétrico de preeclampsia, gestación múltiple, obesidad, diabetes tipo 1, lupus eritematoso sistémico o problemas de insuficiencia renal son factores predisponentes de importancia.

Cada embarazo significa que el organismo deberá aumentar el volumen sanguíneo de un 40 a 50 por ciento, si esto se duplica o triplica por embarazos múltiples, las mujeres tendrán mayor riesgo de presentar dichos trastornos.

Los síntomas son cefalea intensa y persistente a pesar de la administración de analgésicos, alteraciones visuales con destellos, fenómenos auditivos o zumbido de oídos constante, dolor debajo del tórax (a la altura de la boca del estómago), náusea, vómito (que no está asociado con los primeros signos del embarazo, ya que inicialmente éstos pueden ser normales y secundarios a la elevación de las hormonas propias del mismo), así como edemas de aparición súbita en manos y cara (o empeoramiento), todo lo anterior son datos que deben alertar y conducir a una revisión médica oportuna.

Monitorizar la presión arterial es fundamental para el diagnóstico, además se deben realizar pruebas de laboratorio, tales como: análisis de orina, hemograma y bioquímica sanguínea para conocer los niveles séricos de sodio, potasio, creatinina, glucosa, bilirrubina y enzimas hepáticas. También está indicada la realización de estudios complementarios para el seguimiento de los estados hipertensivos con la finalidad de evitar el empeoramiento de la enfermedad, éstos pueden ser la realización de radiografía de tórax, resonancia magnética o electroencefalograma, útiles para evaluar la afectación de diversos órganos.
Como parte del seguimiento se recomienda la ecografía abdominal para valorar el crecimiento fetal y el volumen del líquido amniótico, o electroencefalograma para determinar si existe algún grado de daño orgánico también en el producto. Durante un evento de este tipo, la producción de orina se altera, existe un estrés importante para el riñón, y es ahí donde se pierden elementos que permiten regular la presión arterial, junto con otros componentes.

Para el manejo de estas pacientes se recurre al uso de medicamentos antihipertensivos que pueden estar asociados con anticonvulsivantes como el sulfato de magnesio (disminuye el riesgo de convulsiones), aunado a la recomendación de restringir el consumo de sal.
En mujeres con alto riesgo de presentar dichos estados se puede hacer profilaxia mediante la administración de aspirina, lo que disminuye el riesgo de presentar principalmente preeclampsia en el embarazo. Además se utilizan suplementos con calcio, vitaminas y antioxidantes, pero siempre bajo estricta prescripción y cuidado del médico tratante.
El control prenatal es un requisito muy importante para la prevención de estos trastornos, en especial en las mujeres que tienen enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión, previas al embarazo.

Idealmente las pacientes deberían acudir con su médico para determinar el momento más adecuado para intentar un embarazo, tomando en cuenta el cuidado del peso corporal, alimentación, actividad física y obviamente, la monitorización de la presión arterial con evaluaciones eventuales de algunos otros estudios adicionales, que como fin último buscan un embarazo exitoso.

A veces es difícil predecir qué mujer embarazada va a presentar un trastorno hipertensivo, pero los antecedentes obligan a determinar los riesgos que tiene la paciente de presentar una eventualidad de este tipo.

El control prenatal es parte fundamental tanto para el manejo, como para la prevención o la disminución del riesgo de presentar complicaciones que pongan en riesgo la vida de la madre y su hijo, así como para las secuelas en el binomio que puedan darse como consecuencia de los estados hipertensivos comentados anteriormente.

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