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LA MEJOR HERRAMIENTA PARA LA DEPRESIÓN

Recientemente en conferencia de prensa se conmemoró el Día Mundial de la Salud, este año con el lema Hablemos de la Depresión, pues de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en el mundo existen más de 300 millones de personas que la padecen.

En su participación, especialistas de la Asociación Psiquiátrica Mexicana (APM) preocupados ante este panorama, hicieron un llamado a resaltar la importancia del diagnóstico oportuno con el propósito de garantizar una mejor calidad de vida para los pacientes y sus familias.

En México, este padecimiento se presenta en el 3.3 % de la población en alguna etapa de su vida, según la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica. En el año 2015, la Encuesta Nacional de Hogares del INEGI reveló que 28,480,000 mexicanos mayores de 12 años, es decir, 29.9 % de la población, respondieron que han manifestado en algún momento sentimientos de tristeza o depresión.

Lo anterior señala que una importante cantidad de personas podrían estar padeciendo síntomas de esta enfermedad y aún no han sido diagnosticadas. En este sentido señala la APM que en nuestro país sólo el 17 % de las personas que padecen algún trastorno mental, buscan atención médica, psicológica o psiquiátrica.

Además es relevante señalar que estas personas pueden pasar hasta 20 años sin recibir ningún tipo de tratamiento.

Por su parte, la doctora Martha Ontiveros Uribe, ex Presidenta y Coordinadora del área de Operación, Organización y Atención a Médicos Residentes de la APM, señaló que la depresión afecta principalmente a las mujeres (4.5 %) por encima de los hombres (2 %) en una proporción de al menos 2 a 1, y se presenta principalmente en tres etapas de la vida a los 17, 32 y 60 años, y en muchas ocasiones se ignoran las señales tempranas de la enfermedad o se confunden con estados de ánimo temporales.

Cabe destacar la importancia de la detección del padecimiento por parte del médico de primer contacto, y la conveniencia de canalizarlo con el especialista, quién brindará un tratamiento oportuno y personalizado, con la finalidad de restablecer o mejorar la calidad de vida de quien la padece.

FÁRMACO UTILIZADO DESDE HACE DÉCADAS REDUCE EL TAMAÑO DEL INFARTO

Científicos de Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) han descubierto un nuevo mecanismo de acción del metoprolol, un fármaco capaz de reducir las secuelas producidas durante un infarto si se administra precozmente.

El equipo liderado por el Dr. Borja Ibáñez, Director del Departamento de Investigación Clínica del CNIC y cardiólogo en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid, ha descifrado la razón por la que este medicamento resulta tan beneficioso: la administración rápida de metoprolol durante un infarto inhibe directamente la acción inflamatoria de los neutrófilos.

Esta disminución de la inflamación se traduce en una reducción del daño final en el corazón posinfarto.

El hallazgo, publicado en Nature Communications, abre un escenario de nuevas aplicaciones para una estrategia farmacológica sencilla, segura y de bajo coste.

En patologías no infecciosas, como es el infarto, los neutrófilos responden de manera exagerada contra el propio corazón dañándolo y aumentando las secuelas del infarto. Según explica el Dr. Ibáñez, “en un infarto, lo más importante es restablecer el flujo sanguíneo lo antes posible, pero, por desgracia, la llegada de sangre desencadena un proceso inflamatorio, iniciado por los neutrófilos, que induce un daño extra en el corazón”.

Dicho daño adicional que se produce tras el restablecimiento del flujo sanguíneo se conoce como “daño por reperfusión”, y se considera un “mal necesario”, ya que la arteria coronaria debe de abrirse lo antes posible.

El metoprolol es un fármaco “betabloqueante”, empleado en clínica desde hace más de 30 años, barato y con un bajo interés comercial. En 2013 el ensayo clínico METOCARD-CNIC, liderado y coordinado desde CNIC por el mismo equipo de investigadores, demostró que la administración muy precoz de metoprolol durante un infarto reducía el daño en el corazón y sus secuelas.

Han sido necesarios 7 años de trabajo por el mismo grupo de investigadores para descifrar el cómo y el porqué esta estrategia farmacológica simple y barata es tan eficiente.

CÉLULAS MADRE DE HÍGADO Y DESARROLLO DE TUMORES

La transformación maligna de los hepatocitos es el origen de la mayor parte de los hepatocarcinomas. Pero estas células no actúan solas. Un trabajo desarrollado por científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) muestra cómo los hepatocitos “reclutan” e “instruyen” a las células madre o progenitoras del hígado, que contribuyen así a la progresión de las lesiones.

“Las células que originan el cáncer de hígado, así como el origen de su heterogeneidad, no está claro aún y podría depender del contexto”, escriben los autores en las páginas de Cell Reports. Hasta ahora, los hepatocitos se han considerado el principal origen de los hepatocarcinomas pero los resultados de esta investigación aportan varios matices.

“Lo que demostramos aquí es que las células progenitoras se expanden durante el desarrollo de los tumores y en un momento dado se transforman debido a la interacción con los hepatocitos oncogénicos, que las reclutan para participar en este proceso”, explica Nabil Djouder, jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del CNIO y principal autor de la investigación.

Gracias a un modelo animal que reproduce con bastante precisión el proceso de formación de tumores en el hígado humano, y a diversos experimentos genéticos, los autores han tratado de definir la histopatología de los diferentes tumores que se desarrollan en este órgano, tanto benignos como malignos.

“Esto es lo que hemos observado: los hepatocitos oncogénicos dan lugar a carcinoma hepatocelular pero, en este modelo que simula la hepatocarcinogénesis humana, las células progenitoras también participan. Lo hacen originando principalmente tumores benignos pero, a veces, carcinomas agresivos”, señala Djouder. Es decir, las células progenitoras se convierten en oncogénicas a pesar de que en los primeros compases del desarrollo de un tumor no se hayan transformado.

Los hepatocitos malignos interactúan e instruyen a las células progenitoras vecinas para activarlas y mantenerlas en un estado indiferenciado mientras proliferan y se expanden, lo que las convierte en oncogénicas y contribuye a la progresión de las lesiones. Esta activación ocurre, tal y como muestra este trabajo, cuando los hepatocitos secretan dos moléculas (alfa-ketoglutarato y galectina-3) que transforman las células progenitoras.

“Bloqueando la galectina-3 fuimos capaces de inhibir la interacción entre estas células y observamos una reducción en la formación de tumores”, un hallazgo que podría tener implicaciones terapéuticas, según señala Djouder.

LAS BACTERIAS SE ALIMENTAN POR TURNOS ANTE ESCASEZ DE NUTRIENTES

Como si se tratara de “tiempos compartidos”, las bacterias han utilizado este mecanismo durante millones de años. Científicos de la Universidad de California en San Diego y de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) en Barcelona, entre los que se encuentra el profesor de la UPF, Jordi García-Ojalvo, se preguntaron qué hacen comunidades bacterianas vecinas cuando los nutrientes escasean, y encontraron que, en este escenario, las bacterias adoptan una elegante estrategia de tiempo compartido en la que alternan los periodos de alimentación para maximizar la eficacia del consumo.

“Lo que es interesante es que estas bacterias simples y unicelulares parecen criaturas solitarias, pero cuando forman parte de una comunidad muestran comportamientos muy dinámicos y complejos normalmente atribuidos a organismos más sofisticados o incluso a redes sociales” comenta Gürol Süel, director asociado del Centro de Biología de Sistemas de San Diego. “Es el mismo concepto de tiempo compartido utilizado en apartamentos vacacionales, informática y otras aplicaciones sociales.”

En 2015, Süel, García-Ojalvo y sus colegas descubrieron que las comunidades estructuradas de bacterias, conocidas como biofilms, usan señales eléctricas para comunicarse de forma muy parecida a como lo hacen las neuronas. Ahora, este nuevo estudio investiga cómo interactúan dos comunidades de biofilms. Mediante modelos matemáticos y experimentos utilizando técnicas de microfluídica y microscopía time-lapse, los investigadores han descubierto que comunidades de biofilms vecinas participan en comportamientos sincronizados a través de estas señales eléctricas.

Los experimentos revelan que cuando los biofilms se encuentran en una situación de cantidad limitada de nutrientes, alternan sus periodos de alimentación para reducir la competencia y evitar colapsos en el consumo. “Es común que los sistemas vivos operen al unísono, pero aquí demostramos que funcionar por turnos también puede proporcionar un beneficio biológico”, comenta García-Ojalvo. “Es curioso cómo estos organismos simples desarrollaron hace dos mil millones de años la misma estrategia de tiempo compartido que nosotros, los seres humanos, estamos usando ahora en todo tipo de ámbitos”, concluye Süel.

Los coautores del artículo son Jintao Liu, Daisy Lee y Joseph Larkin, de la División de Ciencias Biológicas de la UC San Diego, y Rosa Martínez-Corral y Marçal Gabalda-Sagarra de la Universidad Pompeu Fabra, y éste ha sido publicado bajo el título de “Coupling between distant biofilms and emergence of nutrient time-sharing” en Science.

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