Climaterio, Menopausia y Terapia de Reemplazo Hormonal Riesgo Cardiovascular

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Por el Dr. José Manuel Enciso Muñoz
Cardiólogo Ecocardiografista.
Presidente de la Asociación Nacional
de Cardiólogos de México (ANCAM).

A nivel mundial cada año se atribuyen 17 millones de muertes secundarias a enfermedad cardiovascular, y aproximadamente 80 % ocurre en países subdesarrollados. En los últimos 30 años los países de primer mundo han logrado bajar la morbilidad y mortalidad controlando los factores de riesgo prevenibles como sobrepeso, obesidad e hipertensión. El 40 % de las muertes que ocurren en las mujeres están relacionadas con eventos cardiovasculares, en comparación con 2 % que se da por cáncer de mama.

Para ambos sexos el riesgo de padecer alguna enfermedad cardiovascular aumenta con la edad, sin embargo, diversos estudios epidemiológicos han comprobado que antes de que se presente la menopausia, ellas están de alguna manera “protegidas”, y la morbilidad y mortalidad es menor que en el sexo masculino. La acción de los estrógenos naturales sobre los vasos sanguíneos contribuye a los efectos protectores sobre el sistema cardiovascular, pero la mujer sufre un cambio hormonal brusco ante el cese de la producción de éstos.

Los estrógenos naturales actúan como vasodilatadores directamente sobre el endotelio, lo que ayuda a mantener los vasos flexibles, además potencian la acción de las prostaciclinas, alteran de forma benéfica las concentraciones de los lípidos séricos e inducen un mecanismo de dilatación de los vasos sanguíneos que inhiben la respuesta al desarrollo de las lesiones ateroscleróticas, al tiempo que aumentan la sensibilidad a la insulina.

A corto plazo los problemas que se presentan con la menopausia son generalmente hipertensión arterial, diabetes, problemas con el colesterol, dislipidemias, síntomas vasomotores y alteraciones tróficas del tracto genital.

Los problemas cardiovasculares al igual que la osteoporosis, se consideran una consecuencia a largo plazo de lo que conlleva la menopausia.

Los estrógenos naturales aumentan los niveles del colesterol HDL, reducen la concentración total y disminuyen el LDL. La función del colesterol HDL es evitar que se adhieran placas a las paredes arteriales, las cuales a su vez obstruyen la circulación sanguínea, disminuyendo el flujo de sangre y aumentando la posibilidad de riesgo de infarto.

El climaterio en la mayoría de las mujeres comienza alrededor de los 35 años, y en las mujeres mexicanas la menopausia se calcula que comienza entre los 49 y 52 años de edad.
En las pacientes que aún están en etapa reproductiva y se les practica una ooforectomía bilateral, mediante la cual la función ovárica se detienen de manera inmediata, provocando una menopausia temprana, también aumenta el riesgo de padecer alguna enfermedad cardiovascular, lo mismo ocurre con aquellas que son fumadoras, ya que se ha comprobado que el tabaco tiene un efecto antiestrogénico, lo que puede provocar que la menopausia se presente antes.

Está documentado que cualquier tratamiento hormonal, ya sea como anticonceptivo o como terapia hormonal de reemplazo, constituye un factor alto de riesgo cardiovascular a posteriori, ya que la protección hormonal sólo se adquiere con los estrógenos endógenos, no así con los estrógenos que se consumen de modo exógeno (no importa si son sintéticos o naturales). Las terapias hormonales de reemplazo deben prescribirse en determinados casos y únicamente para aquellas pacientes que presenten síntomas exagerados que alteren de manera significativa su vida. El consumir estrógenos retarda la aparición de los síntomas, en los casos bien indicados su consumo debe ser por periodos de tiempo lo más cortos posibles.

El número de embarazos también se ha evidenciado como factor de riesgo; el tener demasiados hijos, haber tenido embarazos antes de los 20 o después de los 35 años, predispone a sufrir diabetes gestacional o preeclampsia (ambos condicionan a un mayor riesgo cardiovascular).

La menopausia en mujeres que no tienen otro factor de riesgo como sobrepeso, obesidad, diabetes, hipertensión, tabaquismo, consumo alto de alcohol o problemas dislipidémicos, se pueden considerar con un riesgo bajo y natural, únicamente marcado por la edad, sin embargo el problema radica en que 70 % de las mexicanas mayores de 40 años tienen algún otro factor asociado.

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