Diabetes en México

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Por el Dr. Rafael Guevara Corona
Especialista en Ortopedia. Egresado de la ULSA.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición la prevalencia en México es de 9.5 %. Más del 90 % de los casos corresponden a diabetes mellitus tipo 2. En el consenso latinoamericano del 2010, se dice que la prevalencia es de hasta 14.4 %.

En México ocupa el primer lugar como causa de defunción. Cada año se presentan 400,000 casos y más de 60 mil muertes; además, las tendencias de morbilidad y mortalidad van en aumento.

Esta enfermedad requiere un reconocimiento más allá de los simples datos glucémicos para que sea controlada, ya que las metas y controles metabólicos deben individualizarse y modificarse con base en los requerimientos de cada paciente. (ADA2016)

¿Qué tienen en común la diabetes y la artritis?

No están relacionadas directamente, pero los padecimientos a menudo coexisten. De hecho, informes recientes del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) muestran que más de la mitad (52 %) de las personas con diabetes tienen algún tipo de artritis. Ambas tienen diversos aspectos en común dependiendo de sus diferentes tipos.

Debido a que la osteoartritis (OA) y la diabetes tipo 2 son enfermedades comunes, es posible que se presenten al mismo tiempo por casualidad. Las dos comparten al menos dos importantes factores de riesgo: la edad y el peso. La diabetes tipo 2 representa el 90 % de los casos mundiales y se debe en gran medida a un peso corporal excesivo y a la inactividad física.

Edad: la osteoartritis es más común en personas mayores, ya que los efectos de los cambios biomecánicos y bioquímicos de las articulaciones se acumulan con el tiempo. El riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 también se acrecienta con la edad, primordialmente al volverse menos activos, subir de peso y perder masa muscular con los años. Aproximadamente una de cada cuatro personas mayores de 65 años de edad, tiene diabetes.

Peso: en México la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad es del 71.28 %(46.8 millones de personas) esto significa que 7 de cada 10 mexicanos tienen sobrepeso u obesidad. La obesidad aumenta la tensión en las articulaciones. Por cada kilo adicional se añaden cuatro más de tensión a las rodillas; además afecta los órganos internos. El tejido graso del cuerpo produce compuestos químicos que aumentan la resistencia a la insulina, ocasionando que ésta no pueda cumplir con su función.

La diabetes genera cambios músculo-esqueléticos además de su relación con tipos específicos de artritis, ocasionando síntomas como dolor y rigidez de las articulaciones; hinchazón; formación de nódulos bajo la piel, particularmente en los dedos; piel estirada y engrosada, dedo en gatillo; síndrome del túnel carpiano, síndrome de pinzamiento subacromial y por supuesto neuropatía diabética.

Dentro de las recomendaciones clave para un retraso o control de la DM se reafirman la HbA1c como uno de los tres métodos para el diagnóstico de DM. Un valor >6.5 % confirmado, se considera diagnóstico.

Se recomienda el cribado de DM a cualquier edad en sujetos asintomáticos con IMC >25 kg/m2 y uno o más factores de riesgo adicionales. En personas sin éstos, el cribado comenzará a los 45 años. No se recomienda el poblacional de individuos asintomáticos por su escasa relación coste-efectividad.

Por lo mismo, para prevenir o retrasar el inicio de DM, los pacientes con ITG, GBA o HbA1c 5.7 – 6.4 %, deben ser incluidos en un programa para perder un 7 % de su peso corporal e incorporar una actividad física moderada como caminar al menos 150 min por semana.

Los pacientes con diabetes deben recibir educación en DM y apoyo para su autocuidado durante el diagnóstico y de forma periódica. De igual manera, deben realizar al menos 150 minutos por semana de actividad física aeróbica moderada-intensa( 50-70 % de la frecuencia cardiaca máxima) y en ausencia de contraindicaciones, seles debe incentivar a realizar ejercicios de resistencia tres veces a la semana. En ancianos dependerán de su estado funcional, cognitivo y de esperanza de vida.

Conclusión

Si bien la diabetes y la osteoartritis no tienen una relación directa, los factores de riesgo son los mismos para desarrollar ambas enfermedades, y aunque la diabetes frecuentemente no es diagnosticada hasta la aparición de complicaciones, aproximadamente un tercio de la población puede estar subdiagnosticada. Existe suficiente evidencia indirecta que justifica la revisión clínica en individuos de alto riesgo, además de que las clínicas y centros de salud deben detener la iniciativa de ser vigilantes en la evaluación clínica principalmente cuando hay sugerencia clínica de la existencia de diabetes mellitus.

Mientras que el reto del médico especialista consiste en individualizar a cada paciente, al considerarlos padecimientos que merman la calidad de vida. Asimismo, deberá apoyarlo a fin de que involucre la actividad física en su vida cotidiana.

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