Broncoaspiración durante el procedimiento quirúrgico

443

La broncoaspiración puede ser definida como el paso de material (del estómago, esófago, cavidad oral o nariz) de la faringe a la tráquea y los pulmones, el cuál puede ser sólido (comida o un cuerpo extraño), o líquido (sangre, saliva o contenido gastrointestinal). De acuerdo con los reportes, se ha calculado una incidencia aproximada de 1 a 7 casos de broncoaspiración significativa por cada 10,000 anestesias, siendo este número mayor en los sujetos pediátricos (puede hasta duplicarse). Las complicaciones varían desde un broncoespasmo y neumonía hasta un síndrome de distrés respiratorio agudo, abscesos pulmonares y empiema. La tasa media de mortalidad es del 5 %. Tener en mente los factores de riesgo nos pueden permitir discriminar entre quienes son propensos a presentar la complicación; se pueden mencionar: individuos de edad avanzada o pediátricos, procedimiento de emergencia, tipo de cirugía (más habitual en la de esófago, abdominal superior o laparotomía urgente), ingesta reciente, retraso del vaciado gástrico o disminución del tono del esfínter esofágico inferior (diabetes, obstrucción del orificio de salida gástrico, hernia hiatal), uso de algunos fármacos (opioides, anticolinérgicos), traumatismos, embarazo, así como la presencia de dolor y estrés.

Es fundamental detectar a los individuos con riesgo. Los pacientes deberían tener un periodo adecuado de ayuno para aumentar las probabilidades de estómago vacío.

Ante un paciente con dificultades de intubación y en riesgo de broncoaspiración una alternativa es la anestesia locorregional cuando sea apropiada para la cirugía (se ha demostrado claramente su utilidad en caso de cesárea, por el alto riesgo de broncoaspiración en estas poblaciones). También puede ser necesaria la inserción del tubo endotraqueal con el paciente despierto para permitir la respiración espontánea y proteger la vía aérea frente a la broncoaspiración, esto se hace más fácil mediante dispositivos como la transiluminación, los broncoscopios de fibra óptica y los equipos de intubación retrógrada, sin embargo, esta inserción no garantiza su ausencia ya que el material puede entrar alrededor del manguito del tubo endotraqueal cuando está desinflado parcial o totalmente. Contribuye al bienestar del paciente el uso prudente de sedación y un anestésico local tópico (la sedación excesiva y la anestesia tópica pueden impedir la protección de la vía aérea por el propio paciente).

En cualquier paciente con sospecha de broncoaspiración, se deberá solicitar una radiografía de tórax, y requiere como mínimo varias horas de observación. El tratamiento se basa en las medidas de soporte. Está indicada la realización de una broncoaspiración inmediata con el aspirador de las vías respiratorias. Si se detecta insuficiencia respiratoria, se debe proceder a la oxigenoterapia suplementaria y soporte ventilatorio. En pacientes con insuficiencia respiratoria, frecuentemente se detecta atelectasia con colapso alveolar, y pueden responder a la presión teleespiratoria positiva. Los pacientes con broncoaspiración de material particulado pueden requerir broncoscopia para la extracción del material obstructivo. No deben administrarse antibióticos excepto cuando sea probable la broncoaspiración de microorganismos anaeróbicos o gramnegativos, como en la oclusión intestinal. Sin embargo, el empeoramiento del curso clínico durante los siguientes días indica la necesidad de administrar un antibiótico de amplio espectro. En los estudios efectuados en seres humanos no se ha demostrado que los corticosteroides sean de utilidad. El lavado traqueal con suero fisiológico o bicarbonato sódico no ha demostrado su utilidad y en realidad puede agravar el estado del paciente. Los tratamientos más agresivos deben instaurarse en la unidad de cuidados intensivos.

Compartir