Mah Jong

Por Rolando Baca Martínez

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El célebre juego chino atribuido por muchos a Confucio, podría haber sido también la evolución de un instrumento de notación astronómica o incluso una forma de oráculo de consulta. En todo caso, tal vez Confucio sólo fue responsable de haberle dado uno de los nombres con el que también se le conoce: “Gorrión”, ya que el filósofo era un apasionado aficionado a las aves. Sin embargo, como no existe ninguna referencia escrita del juego sino hasta el siglo XIX, se ha adoptado un consenso general que señala que es probable que haya sido creado alrededor del año 1850, partiendo de pasatiempos preexistentes de cartas y dominó. Sobre su autoría, unos la atribuyen a oficiales del ejército durante la Revolución Taiping (mediados del siglo XIX), otros creen que fue obra de un noble de las cercanías de Shanghái y algunos más hablan de dos hermanos de la ciudad de Ningbo.

Lo más difundido es que un antecesor del juego se valía de cartoncillos (su primer nombre fue “juego de hojas en tiras”) que con el tiempo evolucionaron a fichas que se fabricaban con los más diversos materiales, desde marfil y madera, hasta bambú o hueso. En total se emplean 144 piezas e idealmente debe jugarse entre cuatro personas, ya que cada uno representará un punto cardinal. El grupo más cuantioso de fichas son las que vienen marcadas con figuras de puntos, bambúes y caracteres, numeradas cada una del 1 al 9, y que en el set de juego se encuentran por cuadruplicado. Le sigue otro conjunto dedicado a los cuatro vientos (norte, sur, este, oeste), que de igual modo viene por cuadruplicado, al igual que el de los tres dragones (rojo, blanco y verde). Finalmente, un único conjunto dedicado a las flores de los puntos cardinales y otro a las estaciones del año, de cuatro piezas cada uno.

La forma de juego en parte recuerda al dominó, pues como punto de partida todas las fichas deben ponerse boca abajo y revolverse (hacer una “sopa”). Sin voltearlas, entre todos deben formar un cuadrado cercado por cuatro “murallas” de 18 fichas de largo y apiladas en dos pisos, dando un total de 36 fichas por lado. El espacio vacío al centro servirá para ir poniendo las piezas que vayan descartándose.

Inicia la partida el jugador al que le toca ser el Viento del Este, para lo cual se toma al que haya salido con la puntuación más alta al tirar dos dados. A este participante le corresponde “abrir” la muralla, para ello debe tirar una vez más los dados para saber por cuál de los cuatro lados habrá de comenzar. Una vez determinada la pared, se contará desde su punta derecha el mismo número de piezas que debieron contarse para elegir pared, y en el punto señalado, se tomarán cuatro fichas de la muralla, con lo que se abre un hueco de dos piezas de ancho (no hay que olvidar que el piso es doble). A partir de ese momento inicia el reparto y cada jugador continuará quitando cuatro fichas para sí a partir del hueco y siempre haciéndolo hacia la izquierda y cumpliendo tres rondas para que, al terminar, cada persona cuente con doce, a la que deben agregar una más para todos y una extra para el abridor, así éste contará con 14 unidades y los demás con 13.

La parte de la muralla de la cual se comenzaron a tomar las fichas se llama “brecha”, mientras que la punta opuesta recibe el nombre de “muro muerto” y servirá para que de ahí se tomen las piezas extras a las que se tenga derecho.

El juego inicia cuando el abridor pone al centro y boca arriba una ficha que a partir de ese momento queda descartada, tras lo cual puede tomar otra de la muralla e integrarla a su dotación, manteniendo así constante la cifra de 14. Acto seguido, el siguiente participante hace lo mismo y así sucesivamente.

Para ganar, e igual que en la baraja, es necesario juntar una combinación especial de fichas que dan por resultado el Mah Jong, mismas que pueden partir de tener tres o cuatro fichas idénticas (tríos o cuartetos) o consecutivas (escaleras), más un dúo de piezas idénticas extra que reciben el nombre de “par de ojos”. La condición es que la presencia de estos grupos abarquen en algún momento las 14 fichas del jugador, habiendo múltiples combinaciones para lograrlo, de ahí su dificultad.

Ciertamente se desconoce si Confucio inventó el Mah Jong, o si su origen es todavía más antiguo

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