XII Scripta

Por: Rolando Baca Martínez

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Juego romano cuyo nombre completo era Ludus Duodecim Scriptorum (Juego de las Doce Marcas), en alusión al tablero con tres líneas de doce casillas cada una. Hay quien afirma que de este juego evoluciona posteriormente el de Tabula y está de alguna manera emparentado con el Backgammon. Aparece representado gráficamente tanto en ruinas etruscas como romanas, en un lapso que abarca desde el siglo II a.C. hasta el IV de nuestra era.

Se sabe que se practicaba empleando tres dados cúbicos y un conjunto de 15 fichas de tono diferente para cada jugador. Si bien las reglas originales se han perdido, el historiador de juegos de mesa H.J.R Murray propone la siguiente mecánica: el recorrido se hacía en espiral partiendo de la casilla central y avanzando en el sentido que el jugador eligiera, correspondiendo a su oponente hacerlo al contrario. Al encontrarse en el trayecto, las fichas podían capturar o sacar las del rival, forzándolo a empezar de nuevo. Un grupo de seis casillas centrales servía para poner fichas en reserva que podían tomarse para ser incorporadas al juego en el momento que se necesitaran; el objetivo era ocupar las seis casillas finales en la parte inferior de la cuadrícula. Fuera de estos espacios especiales, se permitía apilar fichas en una misma casilla, siempre y cuando pertenecieran al mismo jugador. Ganaba quien sacara completas sus 15 fichas.

Algunos de los tableros encontrados consisten en una caja parecida a una tina no muy profunda, en cuyo “fondo” se encuentran grabadas las 36 casillas del juego. Las tres hileras de casillas se encuentran interrumpidas en su centro por círculos que tenían alguna marca especial.

Se han hallado asimismo tableros que aprovechando los espacios de las casillas, muestran alguna sentencia o frase formada por seis palabras de seis letras cada una, dos por línea, cuya función podría haber sido la de disfrazar el tablero haciéndolo parecer como un simple aviso que se colgaba en las paredes de las tabernas (incluso alguno mostraba simplemente el menú de alimentos disponibles); ello por la severa restricción que había contra la práctica de apuestas entre los ciudadanos comunes.

Un divertido ejemplo nos lo ofrece el tablero que contiene la siguiente frase en latín: LEVATE DALOCU LUDERE NESCIS IDIOTA RECEDE (“Párate y quítate,  jugar ignoras, desiste idiota”).

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