De Simón Bolívar a Manuela Sáenz

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Cuartel General Ica, a 21 de abril de 1825

 

Mi adorada Manuelita:

Voy acompañado, quiero decir, con la compañía de tus gratísimos recuerdos. Pienso, dentro de mis relaciones, que mucho ha de ser el trabajo que debo realizar y sé que me esperan la Grandeza y la Gloria.

Sin embargo, todo se empaña en la remembranza de tu imagen vestal y hermosa, casi causante de esta lucha interna de mi corazón que se halla entre mis deberes; la disciplina, mi trabajo intelectual y el amor.

¡No sabes, Manuela mía, cómo te ansía este corazón viejo y cansado, en el deseo ferviente de que tu presencia lo rejuvenezca y lo haga palpitar de nuevo al ritmo de como sano!

Sobre la base de mi temor, sé que no está bien insistir en tu viaje acá, pues faltarías a las obligaciones para con tu marido. Sin embargo, ni yo mismo puedo engañarme. Tu suerte que te ha tocado, me entristece mucho por lo de tus sacrificios que quieres sólo para conmigo. Yo te lo agradezco. Mis sentimientos se agigantan junto con mis deseos, al pensar en ti, y en todo lo arrobador de tu espíritu sin igual, además de tu encantamiento femenino.

Muy pronto sabré qué determinación habremos de tomar ante esta situación que nos destroza el alma. Por lo pronto, debemos tener paciencia de franciscano.

Tuyo en el alma, Bolívar

 

 

Cuartel General en Ica, a 26 de abril de 1825

 

Mi adorada Manuelita:

Mi amor, marcho hoy con destino al Alto Perú, a Chuquisaca, lleno de proyectos que son mi ilusión de crear una nueva República. Y por lo tanto, la demanda ha de ser mucho trabajo que realizar con la dirección de la Providencia y donde alcanzaré lo más grande de mi gloria, que me tiene pensando en ti, a cada momento en que tu imagen me acompaña a todo lado, haciendo de ideas vivas el palaciego almíbar de mi vida y mis labores.

Sin embargo, soy preso de una batalla interior entre el deber y el amor; entre tu honor y la deshonra, por ser culpable de amor. Separarnos es lo que indica la cordura y la templanza, en justicia. ¡Odio obedecer estas virtudes!

Soy tuyo de alma y corazón,

Bolívar

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