Mi pie izquierdo

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En 1989 la mayor parte del mundo escuchó hablar por primera vez del irlandés Christy Brown, escritor, poeta y pintor fallecido apenas ocho años atrás, gracias a una película que llamó poderosamente la atención desde su enigmático título: Mi pie izquierdo.

En ella se narra la tragedia y lucha personal de su protagonista por imponerse a los devastadores efectos que dejó en su vida el haber nacido con una parálisis cerebral casi total, que lo único que dejó funcional en su cuerpo fue el uso de su pie izquierdo.

Nacido en un entorno económico poco favorable –era hijo de un albañil y una ama de casa–, Brown venció no sólo la pobreza, sino también pudo demostrar la gran sensibilidad que se hallaba atrapada en el interior de un cuerpo que se negaba a responderle.

Sin más ayuda que la de su madre y una trabajadora social, aprendió a escribir y pintar, valiéndose solamente de su pie izquierdo, el cual se convirtió en su único vínculo con el mundo y al que le dedicó el título de la autobiografía con la que se dio a conocer en 1954 en el mundo anglosajón, convirtiéndose en una sensación literaria en su natal Irlanda.

De no haberse hallado en tal condición, ignoramos si Christy habría sido diestro o zurdo, pero lo cierto es que fue su extremidad inferior izquierda la que le daría la notoriedad que se merecía, incluso no sólo a él, sino también al actor paisano suyo que lo interpretó en el cine, Daniel Day Lewis, quien en 1990 se llevó el Óscar como mejor actor.

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