El termor a lo siniestro

Rolando Baca Martínez

337

“Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”
Mateo 6:3

Desde tiempos ancestrales se ha visto al zurdo (la persona que prefiere usar la mano izquierda a la derecha para la mayor parte de sus acciones) como un ser diferente y lamentablemente, en muchos casos, si no como un enfermo o un lisiado, como una entidad tocada por el mal, quiza por su terquedad —necesidad en realidad— de utilizar como principal una extremidad de la que los demás sólo se sirven de forma secundaria. Por fortuna, muchos de ellos han demostrado con sus aportaciones ser especiales, pero en el mejor de los sentidos, pues casi siempre se ve a ellos asociada la genialidad y la originalidad, quizá producto precisamente de haber tenido que ingeniárselas para sobrevivir y destacar en un mundo hecho por y para diestros. Precisamente por esto, hay que lanzar una mirada a las causas históricas que originaron su discriminación y segregación a través del tiempo.

Durante siglos, a la zurdera se le consideró una enfermedad o por lo menos un defecto que debía ser corregido, obligando a los niños que manifestaban preferencia por utilizar su mano izquierda a emplear la derecha, incluso amarrándoles la extremidad indeseada. Ello obligó a muchos zurdos a desarrollar capacidades de ambidiestrismo, aunque en el fondo muchos de ellos mantuvieron siempre la dominancia izquierda.

En algunas sociedades, la derecha era la mano para llevarse la comida a la boca, mientras que a la izquierda le correspondía ser la mano destinada a limpiar los desechos fisiológicos

Estigmatización

La Biblia contiene más de un centenar de referencias positivas relacionadas con el uso de la mano derecha y una veintena de sentencias desfavorables a lo izquierdo y la zurdera. Quizá ello haya influido para que en las convenciones pictóricas desarrolladas a lo largo del Medievo y el Renacimiento, y cuando la imagen lo requería o lo permitía, al Diablo se le representara como zurdo. Por el contrario, los sacerdotes, aunque sean zurdos, deben dar la bendición con la mano derecha, salvo que no la tengan o esté afectada en su movimiento.

Y aunque el Génesis no lo especifica, se cree que Dios creó a la mujer tomando una costilla del costado izquierdo de Adán. En el arte medieval, Dios es representado extrayéndola con la izquierda, pues es con la derecha que la bendice. De lo anterior debemos entender que la mujer sería típicamente un ser izquierdo. De hecho, se ha querido encontrar un simbolismo en el cromosoma XY con el que se identifica al hombre, y en el cual la Y representa la costilla perdida por Adán, a diferencia del XX de la mujer, que está completa.

Y es que a partir de diestro y siniestro se ha elaborado toda una serie de conceptos de injusticia para ambas partes. En la propia Biblia se menciona que Jesús está sentado a la diestra —derecha— de Dios Padre, pero lo que no se especifica es que, por correspondencia lógica, Dios queda a la izquierda del hijo, posición que sería todavía más significativa y demostraría la importancia de lo zurdo en la concepción de la jerarquía divina occidental. Pues con todo, durante siglos se señaló la izquierda como el lado siniestro —contrario al diestro—. En latín a la derecha se le denominaba dexter y a la izquierda, sinister. Hasta este punto, todo bien, ya que se trataba de una definición meramente operativa y descriptiva. Sin embargo, fue la mentalidad supersticiosa romana la que se encargó de darle al término siniestro una carga negativa que lo empataba con lo funesto y malintencionado. Nadie parece saber con certeza en qué momento de la historia se generó la asociación de lo siniestro o izquierdo con la desgracia y lo malvado. Mientras algunos sostienen que viene de la idea de que si la derecha era la mano para llevarse la comida a la boca, a la izquierda le correspondía ser la mano destinada a limpiar los desechos fisiológicos — y por lo tanto que se generara cierto rechazo hacia ella, por su “naturaleza” sucia y contaminante—, otros aseguran que viene de los augurios, predicciones que hacían los antiguos romanos basándose en la observación del paso de las aves por una zona del firmamento al que llamaban augur;  el día resultaba favorable o desfavorable según los pájaros volaran hacia la derecha o la izquierda por el cielo. De ahí proviene también la expresión “ave de mal agüero”.

Actualmente en algunas culturas como la árabe y otras, se enseña a utilizar la mano izquierda para hacer el aseo de las necesidades fisiológicas, pues se explica que no se debe utilizar para limpiarse la misma mano que se usa para llevarse el alimento a la boca. Si bien esto parece tener una razón lógica, convirtió a la mano izquierda en una fuente de enfermedades con el poder de echar a perder o corromper todo lo que toque, lo cual puede ser cierto si no existen medidas de higiene adecuadas, pero ser igualmente aplicable a la diestra. Este hábito, tan extendido por diversas sociedades y presente en diferentes épocas, es seguramente el que contribuyó a la satanización de lo izquierdo y la zurdera. Sabemos que incluso en más de una lengua la zurdera recibe el lamentable nombre de “mano de caca” y  en algunas regiones angloparlantes incluso utilizaron la expresión cackhanded con ese mismo sentido.

 Algunas representaciones pictóricas muestran a Dios creando a Eva con su mano izquierda.
Algunas representaciones pictóricas muestran a Dios creando a Eva con su mano izquierda.
Compartir