Cervantes, diestro involuntario

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“Yo era zurdo hasta que… bueno, no importa”, se cuenta que en algún momento de su vida llegó a decir el escritor español Miguel de Cervantes Saavedra. De lo anterior se puede deducir que si no hubiera sido por la batalla de Lepanto, la máxima obra de la literatura en lengua española, El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, podría haber sido escrita con la mano izquierda de su autor. En dicha refriega, ocurrida en 1571, en Lepanto, Grecia, el futuro escritor salió lesionado en el pecho y en la mano izquierda, la cual a partir de entonces le quedó tullida. “Estropeado de dicha mano”, se describió en un informe legal de la época. Y pese a que se le conoce a Cervantes como el “Manco de Lepanto”, en realidad el dramaturgo conservó su mano toda la vida, ya que tal incapacidad se debió únicamente a la lesión de un nervio por impacto de una esquirla de plomo. “La siniestra mano estaba por mil partes ya rompida (sic)”, refirió en una carta. Sin embargo, siendo zurdo, se cree que tuvo que aprender a escribir con la derecha, aunque es posible que ya lo viniera haciendo pues hay que recordar que vivió en una época en que estaba muy mal visto ser zurdo y muchos trataban de ocultarlo, forzándose a sí mismos a ser ambidiestros.

Por lo anterior, y sólo hasta que comprendió que jamás podría volver a hacer uso de la que hasta entonces había sido su extremidad principal, se animó a hacer pública su condición original: “Perdiste el movimiento de la mano izquierda para gloria de la diestra”, escribió Cervantes en segunda persona y en diálogo consigo mismo en Viaje del Parnaso, de 1614, texto con tintes autobiográficos.

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