Cervantes & Shakespeare. A 400 años de su Muerte

Marcos Arizmendi

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CUATRO SIGLOS MÁS TARDE

La coincidencia temporal que fueron las vidas de Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare habla de una riqueza cultural irrepetible. Representantes de sus respectivos pueblos, ambos pasaron a reinar sobre sus lenguas y naciones.

Las obras literarias de estos dos gigantes son imperecederas. Sin duda, Cervantes creó la novela moderna con las aventuras de su Quijote. Shakespeare no fue sólo el dramaturgo que redefinió al teatro de su tiempo y del futuro. Creó innumerables palabras y frases, ahora de uso cotidiano, que aparecen en su obra como retrato del alma humana. Como bien lo apuntó en su momento el especialista Harold Bloom, Shakespeare inventa lo humano; su obra es testimonio del paso del hombre en la tierra. Lo mismo puede decirse de Cervantes.

Cervantes tuvo la fortuna de verse publicado; Shakespeare se lo debe a dos contemporáneos suyos, actores y accionistas del Teatro Real, John Heminges y Henry Condell, quienes conciben un mejor homenaje que el que el propio autor les encarga en su testamento. En lugar de forjar unos anillos para recordarlo, invierten el dinero para publicar todas las obras de su amigo. Esto fue fundamental para la trascendencia de Shakespeare: significó editar el llamado Primer Folio, una obra monumental de más de 900 páginas que salvó del olvido la casi totalidad de la obra del escritor. De no ser por la meticulosa labor de Heminges y Condell, Cervantes seguro se habría sentido demasiado solitario en el nicho de la inmortalidad.

En este número coordinado por José Felipe Coria, colaboraron Martha Trejo Ortiz, nuestra editora, Sandra Hussein, y recuperamos información en su momento compilada por nuestro primer editor, desafortunadamente fallecido, Celso Castiñeira de Dios. A él, y a nuestro fundador, Augusto Peruggia Bissonetti, ambos profundos conocedores del mundo cervantino-shakespeareano, dedicamos este número especial de colección.

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