EL TEATRO Y LA ESCRITURA

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Shakespeare había llegado a Londres en uno de los momentos más apasionantes de su historia. Una conjura se proponía asesinar a Isabel, rescatar a María Estuardo, reina de los escoceses y hacerla subir al trono con ayuda de España. Aunque a disgusto, Isabel había accedido a declarar que su prima María era demasiado peligrosa para seguir viviendo y el 8 de febrero de 1587 fue ejecutada. Se planteaba la crisis, la guerra, pues a pesar del audaz ataque de Drake contra Cádiz, Felipe II construía una armada que partiría al año siguiente, y Londres se preparaba urgentemente para defenderse de la invasión.

Esta ciudad a la que el escritor llegó era ya una metrópoli de 300 000 habitantes. La City, circundada por murallas y puertas medievales, era su núcleo más antiguo y se encontraba a la orilla izquierda del Támesis. Por el río cruzaban los barcos mercantes que diariamente descargaban en los muelles, junto a los almacenes, sus mercancías, y los transbordadores que llevaban gente a la orilla izquierda, a los teatros de Bankside, el Bear Garden y los burdeles.

En ese entonces habían acreditadas compañías de comediantes cuya capacidad interpretativa mejoraba rápidamente. La reina tomó bajo su protección una compañía con doce de los mejores actores disponibles. Paralelamente, surge un grupo de jóvenes universitarios dramaturgos que realmente merecían este nombre: ya no escribían burdos entretenimientos. En ese grupo estaban, de Oxford, John Lyly, estimado por la reina; George Peele y Thomas Lodge; y de Cambridge, Robert Greene y Christopher Marlowe, con cuya poesía nace el moderno teatro inglés.

Londres poseía por aquellas fechas cuatro teatros fuera de los límites de la City. Al sudoeste, se alzaban el Theatre y el Curtain, inaugurados en 1576 y 1577, respectivamente; en la orilla meridional estaban el Rose, comprado y reconstruido por Philip Henslowe en 1587, y el Swan, abierto en 1596.

Cabe subrayar que los teatros públicos molestaban a los puritanos que descubrían en ellos la peor manifestación del pecado. Por otra parte, encontraban ardientes defensores en los estudiantes de leyes de las Inns of Court, es decir, de los colegios jurídicos. Hijos de terratenientes y de burgueses, éstos constituían el público más vivo e inteligente que Inglaterra ofrecía. En esos colegios se formaron los notables de la sociedad isabelina: el teólogo Richard Hooker, Francis Bacon, Walter Raleigh, el poeta John Davies, los dramaturgos John Marston y Francis Beaumont, traductor de Ovidio, y el poeta John Donne. Esta juventud dorada era asidua a la vida cultural, hasta el punto de que alguien observó que los abogados deberían agradecer a los actores que les permitían hacer algo por la tarde.

Entre 1592 y 1594, numerosas compañías iniciaron efímeras temporadas. Por otra parte, la peste que azotó en 1593 y 1594 la capital inglesa afectó directamente la buena marcha de los espectáculos públicos. Precisamente durante esos años, el autor se dio a conocer como poeta lírico, publicando Venus y Adonis y La violación de Lucrecia. También en 1592 se publicó el libelo “Cuatro ochavos de ingenio comprados con un millón de arrepentimiento” de Robert Greene, opúsculo escrito inmediatamente antes de su muerte y publicado, por su voluntad, inmediatamente después, que contiene la primera referencia a la presencia y actividad de Shakespeare en Londres, aunque siendo éste blanco de un ataque feroz.Screen Shot 2017-03-31 at 2.08.18 PM

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