Tatuajes exóticos

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Muchas tribus practicaban el tatuaje terapéutico, que se aplicaba durante una compleja ceremonia acompañada por canciones y danzas para exorcizar los espíritus malignos

Otros diseños proverbiales en el universo del tatuaje son los polinesios. Se ignora cuándo comenzó esta costumbre en aquellas islas, pero se cree que debe haber llegado desde China, India y Japón. Se sabe, en cambio, que los maoríes arribaron a Nueva Zelanda en el siglo XIV y que gran parte de los aborígenes de Australia, Nueva Zelanda, Polinesia y Micronesia decoraban su piel con escarificaciones y tatuajes. Estos diseños se caracterizaron por la finura y riqueza de sus formas, así como por una variada paleta de colores.

En Nueva Zelanda, el estilo Moko de los maoríes era un  tatuaje tribal que identificaba a cada individuo y señalaba el estatus que ocupaba dentro de su grupo, de tal manera que cada quien que llevara uno era una persona única e inconfundible; cuanto más complicado el diseño del tatuaje, mayor el ascenso en la escala social. Los antiguos maoríes se marcaban de la cabeza a los pies. El proceso comenzaba a los ocho años y era lento y doloroso. Además, los dibujos debían ser retocados durante toda la vida. Fácil es comprender que, en la Polinesia y Micronesia, los tatuadores tenían mucho prestigio.

Los diseños del Moko eran muy variados, pues incluían dibujos antropomorfos (figuras humanas), zoomorfos (diversos animales e insectos), fitomorfos (plantas), así como dibujos geométricos (líneas rectas, curvas, puntos, triángulos, óvalos, cuadrados, círculos).Para hacerlos se usaba un trozo de madera con un diente de tiburón en la punta; tal instrumento se apoyaba sobre la piel y era golpeado rítmicamente con otro palo de madera mientras la piel era tensada por un ayudante. La punta se mojaba en la tintura, elaborada a base de jugo vegetal con cenizas de una nuez oleaginosa.

En el aspecto mágico-religioso, los maoríes creían que en las espirales tatuadas en su cuerpo podían atrapar la energía cósmica. Además eran considerados como un salvoconducto para distraer a la hechicera de la muerte, impidiendo que ésta se interpusiese en el ascenso del alma hacia la inmortalidad. Dicen los mitos de este pueblo que, si el difunto no tenía tatuajes protectores la hechicera le comería los globos oculares, por lo tanto el alma quedaría ciega y no podría hallar el camino a la inmortalidad. Por eso, si alguien llegaba a morir sin marcas maoríes tatuaban el cadáver.

Si seguimos en el mapa de lo exótico, Borneo es uno de los pocos lugares donde se sigue practicando la forma tradicional del tatuaje tribal y el piercing como hace miles de años; éstos recuerdan el arte de Bali y Java, y los instrumentos son similares a los usados en Polinesia. Aquí los hombres se tatuaban a temprana edad, sobre todo con fines ornamentales, aunque no faltaban las aplicaciones mágicas como la practicada por los Kayan, que llevaban en la muñeca una marca que impedía que su alma escapase de su cuerpo cuando estaban enfermos; además sus tatuajes eran considerados como antorchas que iluminaban el camino al paraíso.

En cuanto a los birmanos, se hacían poner dibujos de animales reales o imaginarios, así como diseños en círculos y espirales. Completaban su decoración corporal pintándose las piernas de azul y el tronco y los brazos de rojo con el objeto de inmunizarse contra las heridas y tener suerte en el amor.

Para los nativos de las Islas Marquesas, un cuerpo sin tatuar era “un cuerpo estúpido”, ya que este adorno tenía un profundo significado erótico-sexual. Cada parte del cuerpo tenía un “voltaje” expresado en los diseños, por decirlo así: las mujeres se hacían tatuar los dedos de las manos y las orejas con finísimos diseños, pero sobre la vulva llevaban símbolos obscenos. Los hombres se tatuaban todo el cuerpo, incluyendo la nariz, los párpados, la lengua y el cuero cabelludo. Además, para ellos la piel tatuada era una armadura de protección física y espiritual. Curiosamente, cuando uno de estos hombres moría sus mujeres le quitaban la piel, ya que se creía que al guardián del paraíso le desagradaban los tatuajes. Ya despojado de sus decoraciones el cuerpo volvía al estado de pureza, como si fuese un recién nacido; entonces podía ser sepultado en tierra sagrada y su espíritu podía elevarse al paraíso.

En la actualidad distintos pueblos que se tatuaban con función de casta aún usan esta práctica con tales fines; entre otros pueden mencionarse: bereberes, beduinos, los ya citados maoríes y algunos grupos étnicos que habitan en remotos lugares en China.

El tatuaje ornamental, en la actualidad sigue siendo muy extendido entre las mujeres de Marruecos, sobre todo en la frente, la barbilla, las manos y los tobillos.

Técnica tradicional del tatuaje tribal polinesio.
Técnica tradicional del tatuaje tribal polinesio.
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