La decisión de alterar el cuerpo

105

Independientemente del motivo que para ello se tenga, hacerse un tatuaje u otro tipo de decoración corporal permanente es una cuestión para pensarse muy bien: debe tomarse en cuenta que es algo que se llevará en el cuerpo durante un tiempo más o menos largo, o por el resto de la vida. Por otra parte, si se ha tomado la decisión, resulta fundamental acudir a sitios seguros, higiénicos y atendidos por profesionales, a fin de evitar riesgos de infecciones (no sólo de la piel, sino contagios de hepatitis B, tuberculosis, sífilis, malaria y sida) y otros resultados desagradables. También se debe estar consciente de que tatuarse duele siempre (sobre todo si la parte a tratar está cercana a un hueso), aunque el umbral de dolor es diferente en cada persona.

Según los conocedores, las condiciones de higiene que debe de tener el establecimiento de tatuajes son las siguientes: estar bien iluminada para que el tatuador vea lo que hace;  las superficies del área de trabajo deben ser blancas o de  tonos muy claros,  para que la suciedad se detecte muy fácil; todos los artículos que se emplean para el trabajo deben desinfectarse de un cliente a otro, las agujas deben ser desechables y desecharse después de cada uso, condición que no debe saltarse bajo ningún  concepto; una vez fuera de su envoltura sanitaria, no deben ponerse en superficies no esterilizadas, ni sobre la mesa o el suelo. Si esto sucede, insista en que se abra un nuevo paquete. El tatuador o perforador debe lavarse las manos antes de ponerse los guantes, de preferencia con una solución antiséptica. En el local debe existir un lavabo separado del que se usa para el baño. Los recipientes de tinta deben desecharse y no se debe verter de nuevo en la botella la tinta sobrante.

¡A tatuar se ha dicho!

Lo primero que se hace es esterilizar los instrumentos y enseres; ello se realiza en un autoclave. Tanto agujas, como punteros, guantes, toallitas limpiadoras y depósitos para pigmentos deben ser estériles. En la mesa del tatuador debe haber líquidos antisépticos y alcohol, así como instrumentos para rasurar, a fin de limpiar la piel antes del procedimiento. Para hidratar la zona y paliar las molestias, se usa vaselina médica que se aplica con espátulas de madera. Para limpiar la piel mientras se tatúa y que el tatuador vea bien las líneas, se emplean atomizadores.

Parte importante del mantenimiento de los instrumentos es guardarlos en lugares secos, en recipientes cerrados, luego de haberlos limpiado de forma escrupulosa, para evitar agentes infecciosos. Los cables conectores de la máquina de tatuar deben protegerse para que no contaminen los productos y herramientas.

Ya limpia la piel se fija en ella un transfer (como una calca) que contiene el dibujo deseado; si se coloca mal, el dibujo posterior quedará mal y arruinará el tatuaje. A continuación, el tatuador prepara la máquina con las agujas, punteros y los pigmentos. Debe asegurarse que sean estériles y que la máquina esté perfectamente limpia.

A veces, antes de empezar su labor, se aplica una capa de vaselina con una espátula de madera. Las primeras líneas del dibujo son las que más duelen ya que la piel está sensible y el cliente viene, por lo general, muy nervioso. Luego se acostumbra la piel y ya no duele tanto, es una sensación perfectamente soportable. Al terminar el delineado se hace el sombreado, que duele menos. Después se aplican los colores, desde el más oscuro al más claro.

Para terminar se limpia el tatuaje con agua y jabón neutro, se pulveriza con alcohol y se aplica crema cicatrizante. El último paso es vendar la zona para evitar el roce con la ropa y la exposición al sol.


Su cuidado

Una vez realizado, un tatuaje requiere de cuidados especiales, por supuesto esto incluye la limpieza, desinfección e hidratación. Para obtener los mejores resultados, los profesionales recomiendan lo siguiente:

• Quien vaya a tatuarse, perforarse o escarificarse no debe tomar alcohol 24 horas antes de la sesión; por su parte, el tatuador tendrá que hacer al cliente una prueba de alergia al pigmento al menos con 24 horas de anticipación.

  Si se desea que el tatuaje cicatrice rápido y bien, no debe retirarse la gasa o apósito con que se cubre tras el proceso antes de 12 horas. Pasado ese tiempo ha de lavarse de forma cuidadosa la zona con agua templada y un jabón hipoalergénico, secando con toalla suave sin rascar ni

frotar, y aplicar a continuación alguna pomada cicatrizante. El periodo varía según la piel de la persona y los cuidados que se le den, pero por lo general tarda unos diez días, aunque la hipersensibilidad del área tratada se mantiene durante más tiempo. Deben pasar por lo menos dos meses antes de exponer un tatuaje al sol. Otras cosas que se deben evitar son el agua de mar, el vapor de la ducha, baños muy prolongados, ropas ajustadas, sudar, poca higiene y por supuesto, rascarse.

  El tatuaje y los piercings están definitivamente vedados para personas que tengan alguno de los siguientes padecimientos: hemofílicos; quienes lleven marcapasos o padezcan enfermedades cardiacas; epilépticos; alérgicos a los pigmentos, enfermos crónicos de los riñones y quienes tengan hongos o herpes en la zona que se quiere tratar.

Compartir