Y si se arrepiente… ¿cómo removerlos?

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El tatuador hace agujeros en la piel y deposita pigmentos en ellos a cierta profundidad. Por eso los tatuajes son permanentes. Aunque pueden ser casi eliminados con determinados tratamientos, siempre queda alguna marca. Dependiendo del tamaño y antigüedad del trabajo, así como de su color e intensidad, será el método para removerlo. Por ejemplo, en una marca de muchos años, desgastada por la acción del tiempo, pueden utilizarse métodos alternativos y más económicos que el láser. Los procedimientos habituales para remover se enlistan a continuación:

1. Hacer un nuevo tatuaje

A veces es posible hacer uno que cubra o transforme al anterior con un diseño más elaborado. Este procedimiento se conoce como cover up, es decir cobertura. Realizar un buen trabajo en esta modalidad no es sencillo; los expertos opinan que tampoco es válido cubrir con enormes manchas negras todo el desaguisado anterior, porque ello no haría más que empeorar la situación: la más pequeña herida que haya tenido el antiguo tatuaje, resaltará en medio de una masa sólida de tinta negra (como suelen ser los diseños de algunos tribales), dando como resultado algo grotesco. El tatuaje nuevo podría terminar viéndose oscuro y sucio, siguiendo el clásico dicho de que a veces el remedio resulta peor que la enfermedad.

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2. Escisión o excisión

Esta técnica elimina los pigmentos, pero en la mayoría de los casos deja marcas, por lo que “borrar” un tatuaje puede requerir varios tratamientos. Es recomendable sólo para tatuajes pequeños y se practica con anestesia local. Consiste, como su nombre lo dice, en hacer un corte quirúrgico de la parte tatuada y sacarlo, primero del centro y luego de los lados. Para cerrar la herida provocada se acercan los bordes, se cauteriza para evitar el sangrado y se sutura. En tatuajes de mayor tamaño a veces se necesita sacar piel de otras partes del cuerpo para reponer el tejido afectado.

3. Dermoabrasión

Se rocía el tatuaje con una solución que congela el área y luego, mediante la acción de un instrumento abrasivo rotatorio, se hace que la piel se descame. Se aplica una venda luego del tratamiento. Casi siempre esta técnica elimina parte del tatuaje y puede dejar problemas de manchas o diferente tono en la piel; asociada a ella está la salabrasión, un procedimiento muy antiguo que, con menor frecuencia, se sigue utilizando. Se usa anestesia local y se realiza aplicando agua mezclada con sal de mesa. Se aplica con aparato similar al usado para la dermabrasión para frotar fuertemente el tatuaje, y cuando la zona se torna roja se cubre con una venda.

4.Rayo láser rubí

Se recomienda para personas con piel clara y se requieren varios tratamientos. La efectividad de este método es variable, pero funciona mejor si los tatuajes tienen colores oscuros. Es poco efectivo con el rojo y naranja. Su aplicación duele: hay quienes dicen que resulta parecido a lo que se sentiría si de pronto (en el consabido “ligazo”) nos soltaran una banda elástica en la piel, otros más refieren la sensación como una especie de shock eléctrico que se siente interiormente hasta el músculo muy semejante al dolor que se siente al tatuarse. Se pueden aplicar cremas anestésicas dos horas antes para disminuir la molestia. El costo se calcula por inyección; cuanto más grande el área tatuada se requieren más inyecciones y, por lo tanto, el costo es mayor. Puede tomar de seis a diez sesiones sacar un dibujo y se estiman de cuatro a seis semanas de descanso entre una sesión y otra para que la piel se recupere. Se recomienda no exponerse al sol durante el tratamiento e incluso unos meses después para que el tono de la piel vuelva mas rápidamente a  la normalidad. Existe otro tipo de láser, el YAG, que se prefiere para pieles más oscuras, pero no trabaja bien con tintas verdes o azules, ya que su luz es de espectro verde. Otra peculiaridad es que causa un ligero sangrado.

El tratamiento con láser no afecta el crecimiento del pelo. Algunas veces puede llegar a formarse una costra similar a la que se crea luego de tatuarse, pero poco después se cae. Posterior al tratamiento el área queda un poco levantada, pero vuelve a la normalidad en una semana. Lo más sencillo de remover son los delineados, luego los trabajos en negro o gris; en cambio, los tatuajes en que se usaron colores verde, azul, naranja y rojo presentan algunas dificultades para su remoción. Entre más antiguo el tatuaje, más fácil será sacarlo, pues está más “gastado”. Si alguien se tatuó y se arrepintió, tendrá que esperar por lo menos cuatro semanas antes de removerlo. También se pueden “tratar de borrar” zonas específicas de un tatuaje, por ejemplo nombres o líneas detalladas.

Si bien el láser es el método más confiable, lo mejor es estar totalmente seguros de que se desea un tatuaje, para evitar los futuros arrepentimientos y sus complicaciones. Los tatuadores recomiendan comenzar por un decorado pequeño, en un lugar discreto, a manera de prueba, antes de decidirse por algo más visible.

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