1917 origen de 2017

Por: MARCOS ARIZMENDI

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En 1917, hace un siglo, el mundo aún estaba en guerra y próximo a un cambio sustancial en los movimientos políticos en cuanto triunfara la revolución bolchevique en esos llamados por John Reed, “diez días que conmovieron al mundo”. Medio siglo después, el mundo estaba en otra guerra, la de Vietnam, que duró demasiados años y en la que también los periodistas tuvieron un papel clave. Eran tiempos en que la verdad importaba, cuando había que dedicarle unos momentos de reflexión a los acontecimientos buscando la objetividad que el Poder detesta.

Reed fue un periodista a carta cabal. Observador atento, que escribió objetivamente sobre los hechos que cubrió en su fructífera carrera. Cultivó un tipo de periodismo, en su momento, ejemplar. No es coincidencia que en ese mismo 1917 se otorgara el primer Premio Pulitzer, que define la calidad del trabajo periodístico.

En los tiempos actuales se habla de posverdad, de “noticias falsas”, de “hechos alternativos” que se distribuyen velozmente por la red, ocasionando un fenómeno insólito: la gente tiende a creer más en estos medios, llamados “redes sociales”, que en los tradicionales. Ya nadie se preocupa por confirmar la veracidad de los hechos, simplemente creen lo que llega a sus cuentas. Son, pues, malos tiempos para el periodismo.

Lo curioso es que este fenómeno, tan actual, tal vez empezó hace un siglo, como preámbulo a 1917, con Rasputín, personaje legendario como pocos, brutalmente asesinado. Misma suerte corrió la familia del zar ese 1917, lo que dio origen a bastantes mentiras sostenidas como parte de lo que se llegó a considerar “verdad histórica”. Hasta ahora.

Así que un siglo después, conceptos como posverdad, confirman la necesidad de apuntalar el periodismo y la historia, como armas con las cuales imponer la razón, la verdad y el respeto.

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