EL rito evolución del instinto

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Los ritos forman parte de nuestra vida cotidiana y constituyen una cultura en el sentido de todo aquello que el hombre agregó a sus conductas básicas e intuitivas. El rito reconoce un origen religioso a partir de actos realizados colectiva o individualmente, por ende puede ser de carácter sagrado o profano. Existen infinidad de rituales ya que dependen de un sistema de creencias que les dan significado.

Cuando una jovencita festeja sus quince años, cuando dos ancianos se saludan ceremoniosamente levantando sus sombreros o dándose las manos, cuando se levantan las copas para brindar por el Año Nuevo ninguno de ellos, o muy pocos, tiene conciencia de estar realizando en ese momento un rito de pasaje o un rito social o un rito estacional, como en cada caso lo hacen.

Y no se tiene conciencia de eso porque los ritos forman parte de nuestra vida cotidiana, y porque además están ligados íntimamente con nuestra forma de ser y de comportarnos en el mundo como seres culturales.

Los ritos son cultura en el sentido de todo aquello que el hombre agregó a sus conductas básicas e instintivas.

Durante mucho tiempo se creyó que estos comportamientos no tenían un sentido preciso. Lentamente aparecieron investigadores, en principio historiadores de las religiones quienes establecieron semejanzas entre actividades y costumbres rituales en los más diversos pueblos. Los estudios de la antropología moderna, que alcanzaron su máximo desarrollo en el siglo XX, y los de la semiología o ciencia de los signos —que también llega a su momento más productivo a mediados del siglo pasado— prueban que, por el contrario, los ritos son conductas o comportamientos orientados a un fin, e incluso formas complejas de comunicación tanto entre los seres humanos como entre éstos y la divinidad.

El rito reconoce un origen religioso a partir de actos realizados en forma colectiva o individual, probablemente con el fin de obtener un beneficio de los poderes sobrenaturales.

Se cree que en el desarrollo del pensamiento abstracto y en el principio del pensamiento religioso, el hombre primitivo atravesó por diferentes etapas en su interpretación del mundo: primero conoció la magia de contacto por medio de la cual creyó, por ejemplo, que si sus flechas estaban untadas con la grasa o con la sangre del bisonte, serían más efectivas para cazarlo, tendrían la “magia” del animal y resultarían atraídas por él.

 

Evolución del hombre primitivo

Con el tiempo, el hombre incorporó la creencia en la magia de la imitación, por la cual controlaba seres o situaciones parodiándolos; por ejemplo: si en una danza realizaba movimientos semejantes a los del temblor de la tierra podría controlar este fenómeno natural, o si dibujaba un venado en la pared de la caverna podría tener alguna clase de poder sobre estos animales. Es notable cuánto de este pensamiento religioso primitivo se conserva hoy en los ritos de muchas religiones, ¿o no hay magia de imitación en la santa misa celebrada por los católicos y magia de contacto en el acto de la bendición con agua consagrada en tantos cultos?

El rito tiene en común con otros actos humanos tradicionales su estricta regulación, es decir, una serie de reglas o normas inamovibles. Si bien la cortesía tiene formas tan fijas como los ritos religiosos o mágicos, se diferencia en que este acto carece de eficacia por sí mismo, su importancia la obtiene del contexto social en el que se ejecuta, mientras que en aquéllos su valor procede de la propia naturaleza del acto. Tal es el caso del saludo: saludar a una persona tiene una gran significación social, de hecho se considera una muestra de buena educación, de consideración y respeto; el no hacerlo significa lo contrario, inclusive un serio agravio. Cuando el rito es, por ejemplo,persignarse al pasar frente a una iglesia, el individuo que lo ejecuta no piensa en las consideraciones sociales al respecto sino en lo que ese acto significa para él mismo en relación con la entidad divina.

También se han establecido paralelos entre conductas rituales humanas y animales: el rasgo común entre ambas es que el modo elaborado en que se llevan a cabo estas acciones es tanto o más importante que la acción misma. Se ha determinado que los rituales humanos y animales siguen un programa cuidadosamente detallado, el cual especifica cada uno de los sonidos y movimientos que se deben realizar y el orden en que se deben producir, sin ser una característica menor de ellos el factor de la repetición.

La diferencia fundamental es que los ritos animales son instintivos, en cambio los humanos son aprendidos; asimismo los ritos animales producen resultados concretos como el apareamiento o la localización del alimento, mientras que los ritos humanos producen resultados simbólicos como por ejemplo el pasaje a otro estadio social (de la niñez a la adolescencia o del celibato al matrimonio, etc.)

Como ya lo mencionamos, el rito es una forma de comunicación; sabemos también que uno de los aspectos que diferencia al hombre del animal es el lenguaje. Entonces, así como definimos al hombre como un animal racional poseedor de lenguaje, también lo podemos definir como animal ritual y establecer un paralelo entre sus comportamientos verbal y ritual, teniendo en cuenta que el lenguaje es un sistema de símbolos que obedece a reglas arbitrarias lo mismo que los ritos, los cuales son sistemas de actos simbólicos basados sobre reglas inmotivadas también.

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